Barranco del Gorgol

14/08/2012

Categoría:  Nivel I
Roca: Caliza
Longitud: 250 m
Desnivel: 85 m
Aproximación: 20 min.
Recorrido: 2 horas (de tranquis!)
Retorno: inmediato
Material: Neopreno, casco, arnés y cuerda.
Nota: Caudal constante y regulado por una presa con suelta automática. Utilizado por las agencias de la zona.

El Gorgol es un barranco con un descenso divertido y ameno, es un cañón que concentra en su corto recorrido saltos, toboganes y rápeles, todo rodeado de un fantástico paisaje. Un barranco con un fácil acceso, bonita estética y perfecto para iniciarse en la práctica del barranquismo.

Una vez que hemos llegado al pantano de Búbal, siguiendo la carretera A-136 en dirección hacia Panticosa y Formigal, hemos de dejar dicha carretera por la izquierda, tomando la sinuosa carretera que asciende hacia Piedrafita de Jaca.  Antes de llegar a Piedrafita, y superadas las siete curvas cerradas, tomamos una pista a la derecha que enseguida se adentrará en un fantástico hayedo.

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El coche los podemos dejar al final de recorrido, que viene marcado por un puente, o dejarlo unos 100 metros antes, justo donde un sendero asciende cerca de un pequeño arroyo. Así pues empezamos a caminar subiendo por el frondoso hayedo del Betato. En la primera bifurcación tomamos el camino de la derecha, al igual que en la siguiente bifurcación, donde continuaremos caminando y avanzando en zigzag. Tomando siempre las bifurcaciones a la derecha llegaremos al inicio del barranco donde nos colocaremos los neoprenos.

El barranco empieza de forma suave e irá ganando en emoción a medida que avanzamos. Superamos el primer caos y resalte de forma cómoda y llegamos a una sucesión de toboganes que nos llevaran sin darnos cuenta a la Sala Estrecho, donde las posibilidades que se nos ofrecen para superar la cascada, son diversas. Se puede montar un rapel, bajar en tirolina o introducirte por un agujero entre las rocas. Escogemos esta última opción, nos introducimos por el pequeño caos de rocas y luego descendemos por la cascada y el tobogán que acaba con un pequeño salto.

Nos espera el único rapel que haremos, de unos 18 metros, con un pasamanos de 10 metros. Es un rapel volado que nos pone en la parte más angosta y fría de todo el barranco. Nos espera un divertido barranco y un caos que nos lleva hasta el puente donde acaba el tramo encajonado.

Decidimos continuar bajando. El resto del Gorgol, hasta su desembocadura en el embalse de Búbal, no posee ningún aliciente, solo el hecho de querer seguir un poco en remojo saltando continuamente de roca en roca.

Preparados para iniciar el Barranco del Gorgol.

Primeros pasos dentro del barranco salvando bloques y caos.


Primer salto con pasamanos y amplia zona de recepción.


Una de las zonas mas bonitas del cañón, donde este avanza algo más encajonado.


Colgarse como un fuet es la mejor forma de espera a que el grupo anterior acabe de bajar por la tirolina.

Podemos descender saltando, en tirolina o por el interior de la cascada.


Hemos decidido introducirnos por un angosto agujero y descender por el interior de la cascada, conocida como ‘V’


Introduciéndonos por el agujerillo.


Descendiendo por la cascada, controlando la bajada con un salto final a la poza.


Contemplando la cascada por la que hemos descendido.


Llegamos al rapel volado de unos 18 metros, tras un pasamanos de 10 metros. Nos acercamos el final.


Superado el puente que marca el final del barranco, decidimos continuar. Al fondo el embalse de Búbal.
Este tramo es perfectamente prescindible.


Barranco Gorgas Negras y Barrasil
(río Alcanadre)

30/07/11

Categoría: Nivel III (Gorgas Negras), Nivel I (Barrasil)
Roca: Caliza
Longitud: 4’5 km (ambos barrancos)
Desnivel: 110 m
Aproximación: 3 h
Recorrido: 6 h (Gorgas Negras) + 3 h (Barrasil)
Retorno: 20 min.
Material: Neopreno, casco, arnés y cuerdas.

Por fin llegó el momento esperado por todos, el descenso del barranco más emblemático de la Sierra de Guara. Un barranco que se escribe con mayúsculas: el Gorgas Negras. Y por si esto no fuera poco, lo complementaremos con el facilito Barrasil. En total 12 horas de barranquismo y de frenética actividad.

El Gorgas Negras es seguramente el barranco más duro de toda la Sierra. No es de los más técnicos, pero sin duda es el más completo: larga aproximación, largo descenso, agua muy fría, grandes y largas pozas, a veces encañonado, a veces abierto, saltos, rápeles… Un barranco salvaje que sólo es apto para aquellos barranquistas que estén en un buen estado físico.

La Garganta del Barrasil, es la continuación natural del río. Un barranco amable y divertido que finaliza en el puente medieval de Pedruel sobre el río Alcanadre.

Hemos dormido en la villa de Alquézar que tan bien conocemos, y nos toca levantarnos pronto, concretamente a las 4:30 horas. Desayunamos y nos ponemos en marcha en dirección a Rodellar. Empezamos a caminar sobre las 6:00 de la mañana en un ambiente bastante frío. Tenemos ante nosotros 3 horas de aproximación.

Haciendo una parada en Nasarre.

Desde Rodellar tomamos el mismo camino que nos lleva al cauce del Mascún, bajando por un sendero con escaleras de piedra. Cruzamos el río, y empezamos a subir fuertemente en dirección hacia el barranco del Fornocal de Andrebot, dejando a nuestra derecha el camino que nos llevaría al pueblo abandonado de Otín. Llevamos un fuerte ritmo caminando y empezamos a entrar en calor.

Seguimos avanzando y llegamos a una bifurcación. Hacia la izquierda (Sur), iríamos a la cabecera del barranco del Barrasil. Nosotros seguimos la pista por la derecha en dirección Norte. El camino avanza  por el Vallón de los Moros en continua subida hasta llegar al dolmen de la Losa Mora, que marcará el final del ascenso.

En el dolmen el camino gira en dirección Oeste y de forma muy cómoda avanzaremos hasta el pueblo abandonado de Nasarre, donde realizamos un descanso y un tentempie.

Desde Nasarre la senda desciende de forma continuada hasta adentrarnos en el cauce del río Alcanadre. Avanzamos por un estrecho sendero que finalmente se introduce en un bosque de pinos y finalmente llegamos a la cabecera del Gorgas Negras después de casi 3 horas de camino.

Podemos dividir el cañón en dos partes muy diferenciadas. La primera es quizás la más espectacular y la que ha dado el nombre y gran fama. Es una zona estrecha y encajonada donde se suceden oscuras pozas de agua fría. Habitualmente en esta zona el agua baja con más fuerza debido a la estrechez.

Tras superar la zona que da nombre al barranco con destrepes, rápeles y algún caos, el cañón gira 90 grados a la izquierda y empieza su segundo tramo.

Espectaculares cascadas jalonan el descenso del cañón.

En esta zona se alternan angostos tramos con largas badinas que parece que nunca tengan fin. Este es el tramo que más críticas recibe de la gente, pero sin duda hay que aprovechar estas pozas para dejarse llevar por la lenta corriente y desconectar admirando la belleza de la roca excavada y el habitualmente luminoso cielo.

Tras superar las últimas pozas dejamos el agua y tomamos una senda por la orilla del río hasta llegar a una tranquila zona donde podemos comer y descansar. Hasta nos permitimos el lujo de hacer una breve siesta bajo los rayos de sol que calientan nuestros neoprenos.

Aquí finaliza el Gorgas Negras, un barranco no muy técnico, pero si muy exigente.

Desde aquí las opciones son dos, abandonar el cauce del río y tomar un sendero ascendente que en dos horas nos llevará hasta Rodellar.

Nosotros elegimos la opción de continuar en el agua. ¡Hemos venido a barranquear! Así pues nos metemos de nuevo en faena.

El barranco del Barrasil es la continuación del río Alcanadre antes de confluir sus aguas con las que provienen del Barranco del Mascún (el otro cañón emblemático de la zona). Es un barranco muy acuático y divertido, además de poco exigente.

Continuaremos pasando largas badinas en las que nos dejaremos llevar suavemente, para luego avanzar por algunos caos, hacer algunos saltos y llegar cómodamente hasta el puente medieval de Pedruel, que marca el final de nuestro intenso día de barranquismo. Desde el puente y en unos 15 minutos llegaremos a Rodellar, nuestro punto de partida esta madrugada.

En total han sido 12 horas de actividad que no han defraudado a nadie. En las caras de algunos de nuestros compañeros se ve reflejado un gran cansancio, que es superado por la gran satisfacción de haber disfrutado de un intenso día realizando dos barrancos preciosos y muy entretenidos.

Sendero que nos acercará al cauce del Mascún.

Cruzando el barranco del Mascún. Ahora el camino ascienderá fuertemente.


Vistas del pueblo abandonado de Nassarre.

Llegando a la cabecera del barranco tras tres horas de camino.

Inicio del cañón del Gorgas Negras.

Primeros metros del tramo encajonado.


Zona de las badinas negras que dan nombre al barranco.


Sin duda estos primeros tramos son los más espléndidos.


Continua el encajonado barranco en la primera mitad.

Bonitos saltos

El barranco se empieza a abrirse en algunos tramos.


Nuevo tramo encajonado de roca caliza.


Definitivamente el cañón se empieza a abrir, nos esperan largas badinas y largos tramos de nado.

Empezamos el Barranco del Barrasil con algún tramo en oposición.


Zona de relax… llevamos horas y horas en remojo.


Estrechos y badinas se suceden en el tranquilo Barrasil.


Ascensión al Cotopaxi (Ecuador)

22 de agosto 2011

Vía: Refugio José Ribas (cara Norte)
Tiempo: 8 horas (ascenso), 3 horas (descenso)
Dificultad:
Media-alta
Desnivel:
200 m (primer día), 1.100 m (segundo día)
Altitud:
5.897 m
Material:
crampones, piolet y cuerda para cordada.
Nota:
La ruta de ascenso varía continuamente por el movimiento del glaciar. En ocasiones si las grietas son muy grandes, se necesitaran pasarelas para superarlas, este no fue nuestro caso y se podían sortear saltando.

La ascensión al Dulce Cuello de Luna o El Rey de la Muerte, es una ascensión sin demasiadas dificultades ha parte de la altura y el gran esfuerzo físico que requiere. El Cotopaxi, es el volcán activo más alto del mundo formado sobre los vestigios de otro volcán anterior y que ha sido erosionado fuertemente por sus glaciares. Algunas de sus erupciones más fuertes llegaron a cubrir todo el país de cenizas y lodos provenientes del brusco deshielo de los glaciares. Su última erupción importante se produjo en 1904 y hoy su actividad se reduce a unas fumarolas en el cráter. El alemán Wilhem Reiss y el colombiano Ángel María Escobar fueron los primeros en llegar a su cumbre.

“Se proyectó en el aire una inmensa columna negra, que fue acompañada por bramidos subterráneos. Al día siguiente, en Quito, empezó a oscurecer a las ocho de la mañana, aumentando la penumbra hasta el mediodía, hora en que parecía que fuese de noche. Una persona relató a Whymper que quiso regresar a su casa y no pudo encontrar la puerta.”


Después aclimatar ascendiendo al Pasochoa (4.200 m), el Rucu Pichincha (4.696 m) y del intento fallido de ascenso al Iliniza Norte (5.126 m) debido al mal tiempo, nos hemos desplazado al acogedor Hotel Cuello de Luna (40$ media pensión), donde hemos tenido un sueño reparador: hemos dormido once horas!

Fotografía aerea del Cotopaxi (Instituto Geográfico Militar)

Mientras desayunamos, consultamos el tiempo y las noticias no son buenas, pues dan unas pésimas condiciones para el ascenso al Cotopaxi. Pero somos sabedores de que las previsiones no son muy fiables y preparamos las mochilas para dirigirnos hacia el Parque Nacional Cotopaxi, situado al sur de Quito.

Dejamos el hotel, cruzamos la Panamerica y la vía del tren, y por una amplia pista (6 km) llegamos a la entrada del Parque Nacional (entrada 10$). Una vez dentro seguiremos 26 km por pista con nuestro Chevrolet Aveo de alquiler, quedando atascados en la parte final del trayecto, donde la pendiente es muy pronunciada y el coche derrapa continuamente (es recomendable acceder en 4×4). Al tercer intento salimos del atolladero y llegamos al parking situado a 4.580 m.


Cumbre del Cotopaxi y la Gran Piedra Negra (Yanasacha)

Ya con las mochilas empezamos a caminar por el sendero arenoso La Cumbre. Tras una hora de camino y superar los 200 metros de desnivel (4.810m), llegamos al refugio entre brumas. Será normal encontrarnos en el ascenso con turistas o colegiales que vienen a pasar el día, algunos por sus caras, puedes ver que lo están pasando fráncamente mal.

Para nuestra sorpresa el refugio José Rivas (10$ media pensión) está prácticamente vacío. Las malas previsiones meteorológicas parece que han ahuyentado a mucha gente. El refugio es amplio y limpio, y tiene los lavabos en otro edificio cercano. Dejamos nuestras cosas y nos acercamos a ver por donde transcurren los primeros metros del camino de ascenso. Los guardas nos comentan que durante la jornada anterior sólo han ascendido un par de cordadas y parece ser que una vez superado el anillo de nubes, el tiempo ha sido espléndido. De esta manera, algo más esperanzados nos vamos a dormir. Es recomendable llevar un candado para la taquilla.

He dormido de forma muy plácida, nos levantamos a las 23:30 de la noche para desayunar a medianoche y empezar a caminar a la una de la madrugada bajo un cielo estrellado y con una agradable temperatura. La senda se inicia pasando por delante de los lavabos y ascendiendo por una zona de tierra arenosa, hasta llegar al inicio del glaciar de hielo viejo, que con el continuo retroceso cada vez se encuentra más lejos del refugio (5.200 m – 1:45 horas).

Es conveniente madrugar mucho debido a que durante el día, el fuerte sol castiga duramente el glaciar y aumenta considerablemente el peligro de aludes y desprendimientos, además la nieve blanda es un peligro pues los crampones no se llegan a clavar de forma clara.

Avanzamos en ensamble por la nieve siguiendo una clara senda. Al ser un gigantesco glaciar, nos encontraremos grandes bloques de hielo y seracs a nuestro paso. Es posible que en algunas ocasiones se requiera el uso de escaleras para superarlos, pero este no será el caso, puesto que las grietas las superaremos fácilmente, aunque conviene estar muy atento y saber donde pones los pies. Por último recordar que las condiciones de ascenso cambian cada año, y la ruta, lógicamente siempre variará dependiendo del caprichoso glaciar. Nosotros no nos encontraremos con ninguna pared de excesiva dificultad.

Seguimos avanzando en la oscura noche, ganando altura y pasando cerca de la Gran Piedra Negra (Yanasacha en lengua Quechua).

El alba tiñe de rojo el cielo en un espectáculo indescriptible, hemos superado el manto de nubes que lo cubre todo, por encima sólo se aprecia las cimas de los picos más elevados. Seguimos ascendiendo de forma cómoda y hacia el final de la ascensión, el camino se vuelve algo más inclinado (40º), es la antesala de la cumbre.

La llegada a la cima es algo maravilloso, sobretodo por la vistas que nos rodean y por la visión del cràter de 800 metros de diámetro que tenemos a nuestros pies. El cono perfecto del volcán se proyecta sobre el manto de nubes y del cráter vemos como la fumarolas nos recuerdan que el volcán permanece dormido. En total han sido 8 horas de ascenso salvando un desnivel de 1.100 metros hasta el vértice más alto de la ladera del cráter.

Emprendemos el descenso siguiendo el mismo camino empleado. El sol es de justicia y hace que la nieve y el hielo se vuelvan muy inestables. En algunos tramos vemos como enormes bloques de inestable hielo se podrían desprender en cualquier momento. En 3 horas llegamos de nuevo al refugio, donde cogemos todo el material que habíamos guardado en una taquilla cerrada con llave.

La jornada todavía nos depara una última sorpresa. De camino hacia el parking, nos sorprende una tremenda granizada con electricidad estática, que hace que nos tengamos que desprender de todo el material metálico por el riesgo de que seamos el objetivo de algún rayo que pasa por nuestras cabezas.

Así, de esta manera llegamos al coche y de nuevo nos dirigimos al Hotel Cuello de Luna. Nos hemos ganado una buena cena y un plácido descanso al lado del fuego.

A la mañana siguiente nos dirigiremos hacia Riobamba, tomando la Panamericana Sur, pasando por Latacunga y Ambato. Riobamba fue una de las primeras ciudades fundadas por los españoles y es conocida como la Quito del Sur. Tras la explosión del volcán Tungurahua, la población se trasladó por entero a su actual ubicación.

En Riobamba fue donde se firmó la independencia de Ecuador respecto a la Corona Española. La localidad posee un cómodo trazado urbano, propio de una moderna ciudad. Visitamos la catedral, el parque Maldonado y callejeamos por la tranquilas calles.

Nuestra próxima meta es intentar ascender al Chimborazo (6.310 m) y para ello vamos a contratar los servicios de un guía, puesto que la ruta de ascenso se realiza de noche y es una ruta mucho más perdedora que no la senda clara que nos hemos encontrado en el Cotopaxi.

Decidimos contratar los servicios de Veloz Expediciones: 170 $/persona, incluyendo el traslado al parque en 4×4, alojamiento en el refugio Whymper, cena, desayuno y guía.

Dormimos en el indescriptible Hotel Oasis, con un trato amable y una decoración insufrible. Una cena en la afamada pizzeria D’Baggio nos dará un buen aporte de carbohidratos y nos vamos a dormir con el optimismo propio por haber conseguido el ascenso al Cotopaxi, sin saber que el Chimborazo y su climatología iban a ser mucho más crueles con nosotros.

Más fotos de la Ascensión

Mapa en la entrada del Parque Nacional del Cotopaxi.

Refugio José Rivas desde el sendero de La Cumbre


Primeros pasos en la oscuridad por terreno volcánico.


Llegados a la zona del glaciar nos encordamos.

La noche es apacible, no hace mucho frío y la trazada del sendero es clara.

La oscuridad esconde las caprichosas formas del glaciar.


Con las primeras luces aparece ante nosotros un espectáculo maravilloso.


Los enormes bloques de hielo del glaciar parece que vayan a caer en cualquier momento.


Superadas las nubes, tenemos un manto de algodón a nuestros pies.


Continua la ascensión sin tregua.


Los Ilinizas sobresalen orgullos del mar de nubes.

Avanzamos hacia la cima.

El cono volcánico se proyecta de forma perfecta.


El último tramo hasta la cumbre es el que mayor desnivel posee.


El impresionante cráter del Cotopaxi.


Foto de rigor en la cima con las camisetas commemorativas.


Vistas
del refugio Whymper. El parking un poco más abajo y la zigzagueante pista de ascenso.


Catredral de Riobamba, primera ciudad fundada por los españoles.

Mujer y niña indígena con el tocado habitual.

Taller de reparación de bicicletas.

Mercado del tocino, plato típico de la zona de Riobamba.


El Portillón de Benasque

Vía: Hospital de Benasque
Tiempo: 5:30 horas (circular)
Dificultad: Baja
Desnivel: 760 m
Altitud: 2.445 m
Material: en invierno crampones y palos (piolet opcional).
Nota: En verano se puede complementar con la subida al Salvaguardia.

Tranquila excursión que nos llevará a uno de los pasos fronterizos más utilizados por comerciantes y contrabandistas durante siglos, y que durante la Guerra Civil se convirtió en lugar de paso de los exiliados republicanos hacia Francia.

Una vez llegados a la localidad de Benasque continuamos por la A-139. Dejamos a mano derecha el desvío a los Baños de aguas sulfurosas, y un kilómetro después, concretamente en el km 71, nos desviamos hacia la derecha en dirección al antiguo Hospital de Benasque, hoy hotel de 3 estrellas.

A unos 600 metros del Hotel tenemos que dejar el coche, una barrera nos impide continuar. Si hubiéramos madrugado podríamos haber llegado hasta el mismo aparcamiento del hotel. En verano la barrera permanece echada de forma continua debido a la gran afluencia de visitantes. Un servicio de autobús traslada a los senderistas hasta el parking de La Besurta.

Con los coches aparcados en el Vado del Hospital, vamos caminando por la pista asfaltada hasta el hotel. El origen del Hospital se debe a la gran afluencia de comerciantes que antaño utilizaban los pasos de la parte alta del Valle del Ésera para comerciar con el país vecino. Así, surgió la necesidad de crear una hospedería que diera cobijo a los comerciantes, para con el paso del tiempo, reformarse y convertirse en hotel.

Llegados al hotel, cruzamos el río Ésera por un pequeño puente y tomamos el sendero en dirección Este. La senda transcurre por la pista de esquí de fondo y paralelos al río. Durante la noche ha habido una gran helada y tenemos que caminar con sumo cuidado pues tenemos más hielo que nieve en algunos tramos.

Llegamos a la bifurcación del Canal de la Peña Blanca. Nosotros seguiremos en dirección Este siguiendo la trazada del GR T-46, hacia los Ibones de los Llanos de Están. El camino del Canal será el sendero que utilizaremos para nuestro regreso.

Nos calzamos los crampones para evitar resbalones. Superado el último ibón ascendemos hacia la Pleta del Porquero, un pequeño paso natural que nos lleva hacia Les Marrades. En esta zona el camino asciende fuerte y zigzaguea para salvar el desnivel.

Dejamos un sendero que nos llevaría hacia el Paso de la Picada para llanear cómodamente en dirección NO. Al fondo vemos el Pico Salvaguardia (2.738m), con sus paredes totalmente heladas. En verano, cresteando y con ayuda de unas cadenas, su ascensión es relativamente sencilla. En invierno el tema parece más complicado, puesto que las cadenas quedan tapadas por el hielo, y la pendiente expuesta al vacío convierte su ascensión en algo bastante complicado.

A nuestras espaldas tenemos una magnífica panorámica de todo el Llano de Están y de todo el macizo de La Maladeta. Podemos distinguir claramente las Maladetas, el paso del Portillón, el Pico Coronas y el Aneto, máxima altura del Pirineo, incluso el refugio de La Renclusa se aprecia de forma clara. El día es espléndido, aunque a lo lejos empiezan a verse algunas nubes.

Continuamos ascendiendo hacia el visible Portillón. Al ser invierno, no vemos los pequeños ibones del Puerto y en un último esfuerzo accedemos al Paso de Benasque (2.445 m).

Los integrantes de la subida al Portillón de Benasque

Lo que vemos en el lado francés no nos gusta nada. El paisaje es precioso, pero el blanco de la nieve contrasta con un cielo negro, negrísimo. Es hora de hacerse la fotos de rigor y emprender la marcha antes de que nos alcance la tormenta.

La bajada la realizaremos bordeando por la derecha la Peña Blanca. Este camino es mucho más directo que el utilizado en la subida. Debido al hielo y la nieve dura, la bajada se ha de hacer con sumo cuidado, un resbalón y llegamos rodando a los Llanos.

En nuestro descenso, empieza a nevar tímidamente y al llegar a los llanos lo hace en abundancia. Tenemos que darnos prisa para llegar al parking y sacar los coches antes de que la nieve cuaje y así evitar tener que poner las cadenas.

Finalmente hemos tenido un día fantástico, ya en el coche la nevada empieza a ser copiosa pero llegaremos a Benasque sin ningún tipo de problemas. Durante la noche caerá la nevada más grande de todo el invierno y los coches quedaran tapados por una gran manto de nieve. Bonito final para un fin de semana.

En la zona de los Llanos del Hospital, valle del río Ésera

Hemos avanzado por el valle, hasta llegar a los Ibones de los Llanos de Están, que permanecen tapados por una capa de nieve.

Bifurcación que nos lleva a salvar un cómodo y corto collado, hacia la Pleta del Porquero.

Seguimos ascendiendo, al fondo el collado. Seguimos el GR T-46.

Avanzamos por la zona de Les Marrades.


La subida ahora es más fuerte y el sendero zigzaguea.

Vistas del macizo de las Maladetas y el refugio de la Renclusa.

Espectacular vista de la cima de los Pirineos, el Aneto y su glaciar, con el collado Coronas y el Pico Coronas.

El Pico Salvaguardia y en el centro nuestro destino, el Portillón de Benasque.

En el Portillón, las temperaturas son muy bajas y desde el lado Francés se acerca una tormenta de nieve.

Descendiendo por el Canal de la Peña Blanca.

En el Hospital de Benasque, la nevada empieza a arreciar.

Una buena nevada nos recibe al llegar al coche.

Hemos tenido que esperar a finales de Enero para ver la primera nevada importante del año.



Siurana y el Grau de la Trona
(por el Corral Nou)

Tiempo: 3:00 h
Dificultad: Baja (no apta para gente con vértigo)
Desnivel: 250 m
Realización: 18/12/11

El pueblo de Siurana es un pueblo que cuando lo ves por primera vez se te queda grabado en la retina para siempre. Seguramente uno de los pueblos más bonitos de Cataluña.

Siurana con su belleza excepcional y protegida por enormes acantilados, se convirtió en un enclave estratégico dominando un extenso territorio que abarcaba parte de las actuales comarcas del Priorat, Baix Camp, Alt Camp y Conca de Barberà. En esta privilegiada atalaya, los sarracenos levantaron un castillo a la entrada del pueblo, cerrando así todo acceso posible y convirtiendo a Siurana en una villa inexpugnable durante casi 300 años.

No fue hasta el año 1154 que Beltrán de Castellet tomó la villa, cuando la mayoría de enclaves que rodeaban a la marca de Siurana, ya habían caído en manos cristianas. De esta época data la leyenda de la Reina Mora, que viéndose rodeada, prefirió saltar con su caballo por un precipicio antes que caer en manos del enemigo. SE puede ver la pisada del caballo en la roca antes de precipitarse al vacío en el Salto de la Reina Mora.

Tras la incorporación de la población a los dominios francos, el castillo pasó a ser prisión, hasta su decadencia total. Todavía podemos ver los restos de la fortaleza árabe y contemplar la parroquia de la Mare de Déu de l’Aigua, edificio románico que data del siglo XII, mientras caminamos por las tranquilas y empedradas calles de ‘Ciurana’.

Empezamos la excursión desde el parking que hay a tocar del foso del castillo. Caminamos por el sendero conocido como el Camí de la Trona y a los pocos metros a nuestra derecha podemos ver separada del camino principal la Roca del Franquet. Vamos paralelos al río Siurana que podemos ver en el fondo del valle.

Hay que estar atentos a ver donde ponemos los pies, puesto que el sendero avanza por una balconada muy expuesta al vacío. De esta manera llegamos a la Trona, una curiosa formación rocosa con forma de visera.

Continuamos avanzando pegados a la pared hacia los Graus de la Trona i la Tornera. Llegados a la bifurcación empezamos a bajar por el Grau de la Trona y sus tramos empedrados. Es importante no dejar las marcas del PR (blancas y amarillas), puesto que nos encontraremos algunas bifurcaciones que nos llevarían a zonas de escalada sin salida.

Tras el fuerte descenso por el serpenteante sendero, llegamos a la pista (1 hora desde el inicio). La tomamos por nuestra izquierda en dirección al Mas d’en Candi. Pero como caminar por pista siempre es muy aburrido, decidimos bajar hasta el río Siurana y remontarlo saltando de piedra en piedra hasta que volvemos a tomar la pista, a la altura del Mas d’en Candi.

En 20 minutos de camino llegamos al Molí de l’Esquirola. Hemos de recular unos metros para encontrar el sendero con las marcas del PR y una señal de prohibido el paso de vehículos. De esta forma iniciamos el ascenso por el serpenteante Grau del Corral Nou. Hemos de estar atentos a las bifurcaciones que nos llevarían a vías de escalada, y de nuevo tenemos unas espectaculares vistas sobre el valle del río Siurana.

Finaliza la ascensión en una pista que tomamos por nuestra izquierda. Pasamos por delante del Mas del Placero y del Corral de l’Isidret y sus ovejas, para llegar a la pista que viene del Mas de la Barba y siguiendo por la izquierda, llegamos a la carretera que va hacia Siurana.

Avanzamos por ella hasta la bifurcación del Grau de la Tornera donde dejamos el asfalto para pasar de nuevo por La Trona y la Roca del Franquet y de esta forma llegar de nuevo al parking.


Inicio del sendero con la Roca del Franquet a la derecha.

El estrecho y suspendido camino avanza por parajes extraordinarios.


Vistas del río Siurana y el pantano del mismo nombre.

La singular roca de la Trona

Cruzando el río Siurana a la altura del molino papelero.

Restes del Molí Paperer. Ahora avanzaremos por el río, hasta el Mas d’en Candi.

Espectaculares formaciones en la zona del Grau del Corral Nou.

Pared llena de escaladores practicando deportiva.

De nuevo el pantano de Siurana que nos recibe.

Siurana suspendida en el peñón rocoso. Al fondo a la derecha la Serra de Montsant.

En primer término los restos del castillo árabe, al fondo la iglesia de Santa María.


Circular por la Serra de Llaberia
(Por el Pas de les Cabres y el Portell de la Punta)
Sierra de Llaberia (Tarragona)

Tiempo: 4:00 h
Dificultad: Baja (atención al paso del Grau)
Desnivel:
650 m
Realización: 11/12/11

La Serra de Llaberia es una sierra situada en el sur de Tarragona y que suele ser una gran desconocida. Parece un lugar remoto aunque se encuentra muy cerca de numerosas poblaciones y relativamente cercana al mar. Sus desconocidas rutas contemplan parajes de gran belleza.

Llegamos a Pratdip por la T-310. Después de tomar un café en el bar del pueblo, continuamos por la carretera T-311 en dirección hacia la urbanización de Santa Marina y el Santuario del mismo nombre.

En el kilómetro 33,5 de la carretera, giramos a la derecha para tomar la T-3111, que aunque sinuosa y estrecha, se encuentra en muy buen estado de conservación. Tras 8 km de curvas llegamos al pueblo de Llaberia (700 m de altura). El pueblo quedó abandonado en los años 80, y aunque ahora tampoco vive nadie durante todo el año, el pueblo se encuentra totalmente restaurado y sus casas se han convertido en residencias de verano.

Aparcamos los coches en la pequeña plaza del Museu y desde aquí empezamos a caminar en dirección N, bordeando la Roca Magrana y pasando cerca del cementerio. Vamos siguiendo las marcas del GR-7 que abandonaremos justo al poco de pasar La Cova, para seguir unas marcas azules, primero en dirección O y en breve de nuevo en dirección N por la zona dels Brucs. En este tramo hay que estar muy atento pues es fácil perder el camino.

Llegamos al Pas de les Cabres (800 m) y tras descender por él, avanzamos en dirección O y pegados a la pared por el sendero de los Cingles de Jover, hasta que llegamos al paso equipado con cadenas (grau). Ascendemos por este bonito tramo y continuamos hacia la Desenrocada o Punta de Grau.

Desde la Desenrocada avanzamos por la parte alta del Cingle de Calàs. Allí nos encontraremos con los restos de una avioneta accidentada. Las vistas en este tramo son espectaculares sobre el pueblo de Capçanes, el pantano de Els Guiamets, Falset, Marçà, El Masroig…

Continuaremos avanzando por el Cingle de Calàs en dirección Sur. De nuevo hay que estar atentos pues el camino no es encuentra muy pisado y los hitos de piedras serán una gran ayuda para encontrar el Portell de la Punta y el Forat de Llaberia, lugar por donde abandonaremos el Cingle y emprenderemos una fuerte bajada donde habrá que estar atento a los resbalones.

Nuestra bajada finaliza en una pista que tomamos por la izquierda en dirección Sur, hacia el Mas de la Vall (300 m). El camino avanza cómodamente, pasamos cerca del Molí de la Vall y llegamos al GR-7. Aquí dejamos la pista y seguimos por el sendero en dirección hacia la Cueva de la Fou y empezaremos una fuerte subida por el Cingle Tortó, primero en dirección N y luego en dirección E, hasta llegar de nuevo al pueblo de Llaberia por el Collet de la Remullana.


Empezamos el recorrido en el pueblecito de Llaberia


En el tramo de Els Brucs hay que estar muy atento pues el sendero no es muy claro. Al fondo los Cingles de Calàs.


Vistas de la Mola de Colldejou, antes de descender por el Pas de les Cabres.


Despues de avanzar por el Cingles de Jover ascendemos por El Grau.


Suerte que Pantxo sabe leer mapas y nos orienta en los momentos complicados.


Vista del recorrido realizado desde los Cingles de Calàs.


Vistas desde los Cingles de Calàs en un día ventoso pero despejado.


El pueblo de Capçanes y el pantano de Els Guiamets.


Restos de la avioneta que sufrió un aparatoso accidente en los Cingles de Calàs.


En el interior del Pas del Forat, a punto de iniciar la bajada por el Portell de la Punta.

Vistas del Portell de la Punta y La Pipiola desde Mas Collet. En el  fondo del valle vemos el Mas de la Vall.


Ascensión al Mera Central

Nuestro inicial destino era el Mera Norte (6.476 m), pero las inclemencias del tiempo nos hicieron desistir y acometer el Mera Central de 6.461 metros, que en su tramo final ofrece un ascenso más cómodo que el Mera Norte. El ascenso forma parte de un trekking de altura por el valle del Khumbu, donde descubriremos recónditos lugares y conoceremos las costumbres del pueblo sherpa.

Ver reseña del trekking >

Vía: Kala Patthar y Amphulapcha La
Tiempo: 17 días de expedición
Dificultad:
Alta
Altitud: 6.461 m
Nota:
La ascensión requerirá material de alta montaña, así como arnés y cuerda para avanzar por el glaciar del Mera.

Vista del ascenso que realizaremos con el campamento base a medio camino

30/10/10 Kongme Dingma > Campo Base > Campamento de Altura
Abandonamos la tranquila y cómoda planicie de Kongme en busca de un collado al que ascendemos de forma progresiva y suave entre pastizales.

Una vez llegados a lo alto de collado aparece ante nosotros nuestra meta de forma muy clara y nítida. Distinguimos perfectamente el macizo del Mera con sus tres cimas, el Mera Central (6.461 m), el Mera Sur (6.065 m) y el Mera Norte (6.476 m), perfectamente contrastado sobre un fantástico cielo azul.

Hoy caminaremos con la visión continuada de la silueta tricéfala de nuestra meta, pero a medida que avanzamos empieza a aparecer una delgada capa de nubes a lo lejos que irá tomando cada vez más consistencia.

El sendero ahora avanza por enormes bloques de rocas desprendidas y entre salto y salto observamos como las nubes van adquiriendo cada vez más protagonismo. Continuamos ascendiendo y a las 3 horas de recorrido llegamos al límite del Glaciar del Mera, donde se encuentra el Campamento Base (5.350 m). Hasta aquí llegan los porters, haremos un rápido tentenpie y nos pondremos todo el material de alta montaña: botas de altura, crampones, cubrebotas, guantes, plumas… El resto de material lo dejaremos en el campo base.

De esta forma, cargando sólo el material esencial, continuamos ascendiendo por el glaciar, hacia el campamento de altura, al que llegaremos en dos horas y media de duro ascenso en las que algunos miembros de la expedición lo empiezan a pasar mal.

En este último trayecto, podemos disfrutar de las vistas de hasta 5 ochomiles a nuestro alrededor: Everest (8.848 m), Kangchenjunga (8.586 m), Lhotse (8.516 m), Makalu (8.485 m) y Cho Oyu (8.201 m).

Una vez llegados al promontorio donde se encuentra el campamento de altura (5.780 m), podemos ver como en el cielo las nubes se hacen cada vez más y más presentes. El campamento de altura se encuentra estratégicamente situado en un diminuta planicie protegido por un gran espolón rocoso y sin nieve en el suelo.

Tras la cena, nos reunimos los 7 expedicionarios en una tienda para 2 personas y tras repasar el material y recibir las últimas instrucciones, nos vamos a nuestras respectivas tiendas. La nuestra ha quedado algo inclinada y tiene una parte suspendida en el aire.

En total hemos caminado 5 horas y 30 minutos de trayecto de alta montaña y nos vamos a descansar, que no dormir, con el ansia de saber si mañana el tiempo nos respetará e inquietos por la cercanía de la cumbre.

31/10/10 Campamento de Altura > Cima del Mera Central > Campo Khare
Hoy es el gran día. Nos levantamos a las 2:30 de la madrugada. No hemos dormido mucho, pero si hemos podido descansar un poco para afrontar este día con garantías. Una mirada al cielo y éste se ve lleno de brillantes estrellas. ¡Perfecto!

Un rápido desayuno y abandonamos el campamento avanzando en medio de la noche. Somos la única expedición que acometerá el ascenso hoy y los primeros metros son muy suaves y cómodos. Progresamos en dos grupos con un guía-sherpa abriendo cada cordada de 4 personas y nuestro guía Xavi Arias, que va por libre.

Poco a poco vamos ganando altura sobre rampas que cada vez toman más pendiente para de nuevo volver a suavizarse.

A nuestras espaldas el sol se intenta abrir paso entre los gigantes del Himalaya. Un espectáculo increíble el poder contemplar como el sol tiñe de rojo la nubes que rápidamente avanzan hacia nosotros. Seguimos caminando y superamos la cota de los 6.000 metros. La trazada es evidente, como es evidente que la niebla nos alcanzará en breve.

El sol, apenas tiene fuerza para calentar nuestros cuerpos, aunque por suerte mis pies y manos ya han entrado en calor, ha costado volver a notar los dedos del pie, pero tras más de 2 horas de ascenso y con el esfuerzo parece que la sangre ya fluye hasta todos los rincones.

Avanzamos lentamente mirando el cielo con la esperanza de que la niebla y las nubes nos den una tregua, pero tras 3 horas de camino, y ya con la niebla invadiéndolo todo empieza a nevar ligeramente y se levanta un viento que poco a poco irá tomando más y más fuerza.

Los sherpas que nos acompañan no ven claro continuar. Tras un intercambio breve de impresiones con nuestro guía Xavi, les convence para seguir avanzando entre las racheadas ráfagas de viento, que proyectan la nieve con fuerza hacia nuestras caras. Ha disminuido tanto la visibilidad que no puedo ver donde empieza mi cordada. El frío va en aumento.

A los sherpas lo que más les preocupa no es tanto la ascensión si no el descenso, pues el fuerte viento puede hacer que se borre la trazada, y aventurarse a caminar, por un gigantesco glaciar sin huellas que seguir y con tan baja visibilidad puede ser realmente peligroso por las múltiples grietas que esperan ocultas la nieve.

Continuamos avanzando y tras girar en nuestra camino hacia la izquierda, afrontamos los que parecen ser serán los últimos metros de ascensión. Nuestra cordada es la primera en hacer cumbre y nos fundimos en efusivos abrazos. En unos instantes llega a nuestra altura la segunda cordada. De nuevo más emoción a flor de piel, se suceden los abrazos y las lágrimas.

A nuestro alrededor, nada.  Solo niebla y nubes. Eso es todo lo que nuestros ojos alcanzan a ver en la cima del Mera Central de 6.461 metros. Nuestro objetivo era el Mera Norte de 6.476 metros, pero sería de locos intentar hacer cima con este tiempo. Hemos tardado desde el campamento de altura algo más de 4 horas en llegar a la cima.

Tras las fotos de rigor, emprendemos rápidamente la bajada, puesto que el viento sigue soplando y no debemos perder la trazada. El ritmo de descenso es tan rápido que en una hora hemos llegado al campamento de altura, donde haremos una breve pausa para comer algo y continuar descendiendo en dirección al Collado de Mera (5.415 m).

Echando la vista atrás vemos como el macizo del Mera ha quedado engullido por unas oscuras y amenazantes nubes negras. No me gustaría estar ahí ahora. En el fondo del valle vemos nuestro destino y podemos hasta distinguir nuestras tiendas. A las 4 horas de descenso continuado llegaremos al Campo Khare (3.500 m) y justo en ese preciso instante, empieza a caer una fuerte nevada. Parece que los dioses han sido benévolos con nosotros y nos han respetado hasta que estuviéramos bien resguardados.

Esta noche celebramos nuestra ascensión con todos los miembros de la expedición, con los guías, sherpas y porteadores, y una tarta que conmemora la gesta. El ambiente es de auténtica fiesta, pues nadie creía que lo pudiéramos lograr con una climatología tan adversa y luego sabremos que durante días, nadie pudo hacer cima debido al mal tiempo reinante.

Por la rendijas de la pared del logde, donde finalmente dormiremos, entra un aire helado y mirando por los ventanucos vemos como el manto de nieve crece y crece sin parar. La noche será plácida, plácida como hacía días que no recordaba y todo en parte gracias a una estufa que nos proporciona calor quemando estiércol de yak.

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Inicio de la aproximación hacia el campamento


La trazada es muy clara, la seguiremos y así evitaremos las posibles grietas, pues avanzamos por el glaciar del Mera


El día esta claro y despejado durante la aproximación al Campo Base… pero durante la noche todo cambiará


Llegados al campamento base, plantamos las tiendas como podemos, en una pendiente que no tiene nieve


Se hará dificil dormir a esta altura, más que dormir, intentaremos descansar algo


A las 4 de la mañana, nevando ligeramente y con noche cerrada empezamos a caminar. En la foto uno de los dos sherpas que nos acompaña


Arde el cielo en la cordillera del Himalaya durante los primeros albores del día


Avanzamos con frío intenso en medio de la noche y siguiendo la trazada


Finalmente amanece, pero las nubes y la niebla no desaparecerán. Estamos ya por encima de los 6.000 metros de altura.


Ascendemos a buen ritmo, esperando que el sol nos empieze a calentar, porque continua el intenso frío


La primera cordada y el sherpa que abre el camino. Por momentos parecía que el día iba a arreglarse…


El momento crítico. Los sherpas no quieren continuar, el tiempo está empeorando rápidamente y la trazada se está borrando… pero estamos cerca, muy cerca!


A escasos metros de la cumbre.


Entre brumas y nieblas hacemos los últimos metros de ascensión


Conseguido!! Cima en el Mera Peak Central de 6.461 metros tras días y días de aclimatación y sufrimiento.


Inmortalizando el momento. En menos de 20 minutos se me descargaron 4 baterías por el intenso frío.


Alguien parece que se ha quedado pretrificado y con el pelo totalmente helado!


Fotos con los 2 sherpas acompañantes y los 5 compañeros que logramos hacer cima


El viento arrecia, pero la emoción del momento compensa el frío que estamos pasando

Gracias a la tienda Vivac de Reus y al Toni, que nos suministró algunos de los materiales y vestimentas que usamos en el trekking y la ascensión


Celebrando la ascensión con los sherpas y porteadores…esta noche, dormiremos plácidamente


Vista del valle por el que descenderemos. Por suerte hemos podido hacer cumbre a primera hora de la mañana. Durante los días siguientes debido al tiempo fue imposible ascender

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Barranco de las Fuentes del Río Glorieta.
20/06/10.

El río Glorieta nace a unos 5 km de Alcover y discurre por el valle del mismo nombre, siendo un afluente del río Francolí, que desemboca en la ciudad de Tarragona. A partir de las fuentes, el río, tiene un caudal más o menos estable durante todo el año, esto hace que sus aguas sean cristalinas a la vez que frías. Un barranco de enorme belleza que podemos realizar en cualquier época del año.

Categoría: Nivel II
Roca: Calcárea
Longitud: 2,5 km
Desnivel: 350 m
Aproximación: 1:30 h
Recorrido: 3 h
Retorno: 40 min
Material: Neopreno, casco, arnés y cuerda.
Nota: El caudal es bastante estable desde la surgencia de las fuentes del Glorieta. En verano la zona se llena de bañistas.

Una vez que hemos llegado a la localidad de Alcover, tomamos la Avenida de Catalunya y al final de la misma, nos desviamos a la izquierda por la pista asfaltada que nos llevará hasta la Ermita de la Mare de Déu del Remei. Llegaremos a la ermita barroca, para seguir por la pista asfaltada. Dejaremos a la izquierda el camino que nos llevaría hacia Mas Forés y siguiendo recto llegamos a un área de aparcamiento habilitada junto a un antiguo molino papelero.

Desde el aparcamiento tenemos dos opciones:
Opción A: coger los neoprenos, y en bañador, caminar por el sendero en ascenso y paralelos al barranco, que nos llevará a la cabecera del mismo.
Opción B: combinar coches. Es la opción más cómoda, pero no nos dejará disfrutar del sendero de ascenso y sus vistas. Para la combinación de coches hemos de ir en dirección a Mont-ral. Aparcaremos los más cerca posible al campo de fútbol y tomaremos un sendero PR (marcas amarillas y blancas), para bajar por el valle del Glorieta e iniciar el barranco.


El rapel más largo de 5+15 metros

Nosotros optamos por la opción A y dejamos el aparcamiento en dirección NO, caminando por pista de tierra. Al poco encontramos una barrera que prohíbe la circulación a los coches. Nosotros seguiremos las marcas blancas y amarillas del PR-C20, además de los palos indicadores a Mont-ral.

Llegamos a un cruce, seguimos recto por la pista y cruzamos por primera vez el río. En 45 minutos de camino aproximadamente, topamos con una puerta metálica que nos corta el paso. A nuestra izquierda tenemos un sendero para evitarla y de nuevo avanzaremos por la pista.

Cruzaremos el río por unas piedras y entramos en un sendero, que primero avanza de forma tranquila entre unas ruinas, para ir tomando luego cada vez más pendiente. Siempre seguimos las marcas del PR y llegamos al mirador sobre el Niu de l’Àliga. Continuamos ascendiendo, ahora entre los restos de una central hidroeléctrica que suministraba electricidad a Alcover y La Selva del Camp.

Pasamos una zona de escalada y llegamos a un prado herboso. Aquí existen multitud de senderos. Dejaremos las marcas del PR, que nos llevarían a Mont-ral, para destrepar de forma cómoda hasta el inicio del barranco. El primer tramo del descenso, es el menos agradecido. Empezamos rapelando y siguen varios resaltes. Es habitual que en verano, esta zona tenga poco caudal.

A partir de aquí la garganta gana en amplitud y avanzamos entre nuevos resaltes para llegar a las Fuentes del  Glorieta. Aquí empieza realmente lo bueno, pues la surgencia de agua le proporciona un buen caudal al barranco y le da más emoción. Realizaremos un rapel de 10 metros al que le sigue otro de 15 metros. Llegamos a una zona muy ancha y soleada donde poder realizar algunos saltos.

A continuación otro rapel por el lecho de la cascada, este de 12 metros, para inmediatamente llegar al túnel de toba calcárea, que el agua a ido horadando de forma paciente. Una cuerda anudada nos ayudará a descender al interior del agujero.

Avanzamos un buen trecho, entre resaltes y algún tobogán, para realizar un nuevo rapel (5+15 metros) y tras un caos, un nuevo rapel de 12 metros para llegar casi al final de trayecto, que será la gran badina del Niu de l’Àliga, donde descenderemos en rapel (8 metros), para llegar a un resalte de toba calcárea y realizar un salto de 6 metros. Desde aquí y por la derecha tomamos una pista que en bajada nos llevará, de forma cómoda hasta los coches.

Si tenemos algo de paciencia, podemos buscar la formación calcárea con forma de águila que da nombre al lugar y que yo todavía no he encontrado.

Empezamos a caminar desde el parking habilitado junto al antiguo molino papelero.



Bonitas vistas de las pozas desde el sendero de ascenso, dirección a Mont-ral.

Rapel en la misma zona, que coincide con las Fuentes del Glorieta.


Descendiendo el tramo de rapel, el día es espléndido para el descenso, aunque el agua esta helada.


Tras un pequeño salto nos encaramos hacia un nuevo descenso en rapel.


Preparando la nueva instalación.


El túnel de toba es perfectamente evitable, pero su paso es muy divertido.


Llevamos la mitad del barranco pero el agua parece que sigue estando fría.


Primer tramo del rapel más largo del barranco,  (5 + 15 metros). Si se intenta hacer de una tirada, es posible que no se pueda recuperar la cuerda.

Tramo final, en umbría, de la cascada de 15 metros.

Rapel final, que nos pondrá en un resalte de toba desde donde realizar un salto de unos 6 metros.

En la gran poza del Niu de l’Àliga antes de realizar el último salto de la jornada.

La última foto del día, en el cauce del río de les Fonts del Glorieta



Trekking Himalaya y ascensión Mera Central

16 de octubre al 6 de noviembre 2010

Trekking inédito de 17 días por el Himalaya nepalí superando los 5.500 metros y transitando por remotos valles. Caminaremos por un país que a parte del Monte Everest (8.848 m), la montaña más alta del mundo, cuenta con 6 de los 10 picos más altos de la tierra y que es el hábitat del abobinable hombre de las nieves. Nuestra meta final es la ascensión al Mera Norte (6.476 m), pero el mal tiempo hará que coronemos el Mera Central de 6.461 metros. Un trekking de altura que no decepciona por su belleza, dureza y espectacularidad.

Vía: Kala Patthar y Amphulapcha La
Tiempo:
17 días de expedición
Dificultad: Alta
Desnivel total: 12.000 m
Altitud: 6.461 m
Nota: El paso del Amphulapcha requerirá el uso de cuerdas, y la ascensión final al Mera Central material de alta montaña.

Nuestra ruta circular por el Himalaya la empezaremos en la población de Lukla, en la región del Khumbu, desde donde realizaremos el típico y masificado trekking hasta Kala Patthar, mirador del Everest. Desde aquí iremos a buscar el paso natural del impresionante collado Amphulapcha, y adentrarnos en valles no tan explotados comercialmente para disfrutar de la ascensión al Mera Central de 6.461 metros de altura.

Nepal cuenta con tres estaciones, la fría, la cálida y la monzónica. Para realizar nuestro trekking hemos escogido la estación fría, puesto que en ella las lluvias no son abundantes y las montañas aparecen despejadas la mayoría de días. Esta estación abarca desde Octubre a Marzo, aproximadamente.

Durante la estación cálida, las brumas suelen ser persistentes en la alta montaña y durante el monzón, el senderismo se convierte en una aventura de incierto final, debido al deshielo y a las lluvias torrenciales que se pueden prolongar durante semanas y semanas, bloqueando cualquier expedición.

16/10/10  Reus > Barcelona > Bruselas > Nueva Delhi > Katmandú
Son las 2 de la mañana y tomamos un microbús que nos ha de llevar al aeropuerto de Barcelona para reunirnos con el resto de la expedición. En total, incluyendo a Xavi Arias (nuestro guía), somos 17 integrantes.

Nuestro vuelo sale a las 6:30 horas desde Barcelona en dirección a Bruselas, donde hacemos escala para tomar un avión que nos llevará Nueva Delhi, donde tras una espera de 7 horas, tomamos el último vuelo dirección Katmandú, donde llegamos a las 8:15 de la mañana, hora local, tras más de 24 horas de aeropuerto en aeropuerto.

17/10/10 Katmandú
Después de dejar nuestros petates en un céntrico hotel, toca callejear para realizar algunas compras de material de montaña en uno de los paises más pobres del mundo. Katmandú como muchas ciudades del tercer mundo, te produce inicialmente una mezcla de amor y odio. Las calles están atestadas de gente, motos, bicicletas y rickshaws que lo invaden todo. Durante los primeros momentos quedas aturdido y absorto por el caos reinante, intentando esquivar las motos que se mueven a toda velocidad.

Emplearemos la mañana en visitar las miles de tiendecitas del Thamel dedicadas a vender material de montaña proveniente de la vecina China. Encontraremos de todo a muy buen precio, eso si, la gran mayoría, más falso que un euro de madera. Me compro un plumas ‘Norh Face 600’ por 40 euros, incluida la funda compresora. ¿Será de pluma de oca o de paloma?

Una de las cosas más agradables de la capital del Nepal, es sin duda su temperatura, pues todo el año ronda de media los 25-28 grados, con la excepción de los meses de enero y febrero en los que puede bajar.

Esta temperatura invita a seguir callejeando después de la comida, dejando ya el mapa en el hotel, puesto que no sirve de nada. Ni una calle tiene un nombre y lo mejor es perderte entre las casas Newaris de ladrillo y madera. Además coincide que son fiestas y la gente viste sus mejores galas, se suceden las procesiones y las ofrendas a los dioses en los templos.

Finalmente ya de noche visitamos la Plaza Durbar donde se alza el antiguo Palacio Real, de la dinastía Malla, rodeado de templos hinduistas protegidos por dioses de piedra.

Después de cenar, tomamos unas cervezas y fumamos en sisha… y por fin, después de 2 días sin hacerlo, dormiremos en una cama, aunque sólo serán 3 horas, con tanta juerga se nos ha hecho algo tarde.

Plaza de Durbar y su pagoda.

18/10/10 Katmandú
Nos levantamos y con nuestros petates nos dirigimos al aeropuerto donde el caos es total, la aglomeración de gente es increíble y los lavabos desprenden un hedor insoportable, y para colmo, nuestro avión que tenía prevista la salida a las 9:30 horas no despega. Supuestamente hay mal tiempo en Lukla, nuestro destino entre las montañas del Himalaya. Después de esperar, a las 2 de la tarde nos dicen que ya no saldrán más vuelos y nos volvemos al hotel.

Comemos y aprovecharemos para visitar la Stupa de Boudhaneth (Templo de Buda), centro de peregrinaje budista que cuenta con la Stupa más grande del Nepal y un gigantesco Buda que es considerado Patrimonio de la Humanidad y a la que damos varias vueltas siguiendo la marea de fieles que caminan en oración.

Volvemos a la zona comercial del Thamel, y cenamos en un restaurante típico de comida Tibetana.

19/10/10 Katmandú
De nuevo madrugamos para ir al aeropuerto. Las cosas no pintan nada bien, puesto que el día está muy nublado. Otra vez el caos, la espera y la incertidumbre de saber si volaremos o no. Sólo han podido despegar dos aviones en dirección a Lukla cuando nos comunican que por el mal tiempo, hoy tampoco volaremos.

De nuevo nos dirigimos al Thamel para comer el chateubriand con verduras más grande que he visto en mi vida. Después de dejar el plato bien limpio, nos desplazamos hacia la zona del Monasterio de Phashupatinah y su río sagrado. El interior del monasterio sólo es visitable por los hinduistas, no así la zona de cremación, donde asistimos a una ceremonia de una cremación, caminamos entre las stupas dedicadas a Shiva, la diosa de la fertilidad, y finalmente contemplamos una celebración ritual llena de cantos y oraciones sagradas junto al río.

Si se pasea entre las stupas, hay que tener mucho cuidado con los monos, pues se te lanzan si intentas hacer una foto muy de cerca o llevas algo de comida visible… y un arañazo de un mono puede traer bastantes complicaciones en forma de enfermedades infecciosas.

20/10/10 Katmandú > Lukla > Monjo
Nuevo madrugón (a las 4 de la mañana) y de nuevo el caos. Llegamos los primeros al aeropuerto, que todavía no está ni abierto y tras numerosos empujones, sobretodo con otros occidentales (concretamente alemanes), logramos entrar al recinto. Tenemos muy claro que hoy no volaremos, puesto que con los retrasos acumulados de los días anteriores el asunto se presenta imposible. Por eso hemos optado por un plan B, que consiste en alquilar los servicios de un helicóptero.

El helicóptero es un aparato ruso (Mi-8A), que seguramente vino a parar aquí tras la desmembración de la antigua URSS. Incluso los pilotos son rusos y aunque nadie niega que el helicóptero pueda volar, la impresión es que lo haremos en una antigualla que parece que se desmontará en cualquier momento.

En nuestro viaje nos acompañarán nuestros petates, cartones de huevos, sacos de patatas, cebollas… sin duda, un vuelo curioso.

Tras aproximadamente 45 minutos entre nubes y niebla, llegamos a Lukla (2.860 m), en el este del Nepal. El aeropuerto es considerado uno de los más pintorescos y peligrosos del mundo ya que se encuentra rodeado de cumbres con una aproximación complicada y sin posibilidad de rectificación en su corta e inclinada pista, que finaliza en un precipicio, si despegas, y en una pared de la montaña si aterrizas. Nos posamos en el pequeño helipuerto y el viaje ha sido tan cómodo que hasta me he quedado dormido.

Pronto el aeropuerto cambiará de nombre y se denominará Aeropuerto de Tenzing-Hillary, en honor a Sir Edmund Hillary y el Sherpa Tenzing Norgay, que fueron los primeros en coronar la cima del mundo en 1953. Otra opción más romántica y dura es venir desde la población de Jiri. Se tardan unos 8 días y esta es la ruta que emplean casi todos los porteadores (ellos tardan sólo 4 días), y también es la ruta que utilizó Hillary y su expedición cuando lograron coronar el Everest.

De nuevo el cielo se tapa rápidamente y vemos como ya no puede aterrizar ningún avión más. Aunque nos hemos tenido que rascar el bolsillo (200 €/persona), ha sido una buena opción tomar el helicóptero.

La etapa que inicialmente íbamos a realizar, era el trayecto de Lukla hasta Phakding, pero finalmente llegaremos hasta Monjo. Es una etapa algo más larga, pero de esta forma la siguiente jornada hasta Namche Bazar, donde subiremos hasta los 3.400 metros, se nos hará más cómoda. Además, dormir en Monjo por debajo de los 3.000 metros, nos ayudará a aclimatar con más facilidad.

Después de conocer a nuestros sherpas (guías), sirdars (jefes de porteadores) y a los propios porteadores y cocineros, cruzamos Lukla y sus tiendas preparadas para turistas en dirección Norte. El sendero transcurre de forma apacible, de vez en cuando vemos grupos de losas grabadas (manis) que invocan el mantra sagrado: ‘Om mani padme Hum’, que se alternan con pequeñas capillas de oración y ruedas de rezos. El valle es de una gran profundidad y se suceden los puentes colgantes, algunos increíblemente largos, por donde pasan senderistas, porteadores, lugareños, pastores con sus rebaños, bueyes, yaks… Empieza a caer una ligera lluvia que no nos abandonará durante casi todo el día. Así de esta forma y tras 7 horas (incluyendo paradas), llegamos a Monjo (2.835 m), lugar donde nos hospedaremos en un logde (refugio de temporada).

En el logde nos servirán una cena caliente y tenemos que pagarnos las bebidas. El agua no es potabl, se podría beber, pero no vale la pena arriesgarse y perderse toda la expedición por una gastroenteritis. Por ello compramos el agua embotellada a 1€ la botella de 0,5 litros, que los porteadores traen a diario desde Lukla.

El helicóptero que nos llevará a Lukla después de 3 días de espera.

20/10/10 Monjo > Namche Bazar
Son las 6:30 de la mañana. Ha llovido durante toda la noche y el sol se abre paso tímidamente. Desde Monjo y en media hora de camino llegamos a las puertas del Parque Nacional de Sagarmatha (Everest en nepalí). Tras obtener los permisos pertinentes para la entrada al parque caminaremos entre espléndidos bosques de abetos y una sucesión de cascadas y puentes colgantes. Avanzamos paralelos al río Dudh Koshi, que cruzaremos por el puente Larja para tomar las empinadas cuestas que nos llevaran hasta Namche Bazar (3.440 m), importante centro de comercio, como lo demuestran todas sus tiendecitas llenas hasta los topes de material de montaña y souvenirs de todo tipo. Hemos tardado 4 horas (incluidas paradas) en llegar a la localidad que posee forma de herradura y es la capital del pueblo Sherpa. Desnivel: 605 m.

La tarde la dedicamos a realizar todo tipo de compras. Impresiona ver los porteadores que se ganan la vida realizando todo de tipo de transportes y llegando a cargar hasta 50 kilos a sus espaldas. Ya desde pequeños les enseñan a portear medio descalzos, llevando verduras o carne, y algunos se tambalean peligrosamente por los estrechos y serpenteantes senderos. Debido a estas enormes cargas, muchos de ellos acaban con graves problemas de crecimiento y de espalda, y aún así, con lo poco que tienen nunca pierden la sonrisa.

22/10/10 Namche Bazar > Tengboche
Amanece con el cielo totalmente despejado, así, sin una nube en el horizonte, dejamos Namche Bazar y empezamos a caminar por un ancho sendero invadido por excursionistas. Tengo la sensación de estar en las Ramblas de Barcelona y no en el Himalaya.

Hoy tendremos el primer contacto visual con los gigantes del Himalaya. Y así es, pues al poco de abandonar Namche, en una pronunciada curva aparece ante nosotros el techo del mundo y sus 8.848 metros. Junto con el Monte Everest, podemos ver el Nuptse, Lhotse, Lhotse Central, Lhotse Shar y más cerca el Ama Dablam. Estamos por encima de los 3.000 metros y empiezo a notar algunos síntomas leves del mal de altura (ligero dolor de cabeza y presión en las encías), todo normal.

Continuaremos por el masificado sendero en bajada hacia Punghi Thanga y cruzaremos el río Dudh Koshi para continuar por una fuerte subida atravesando un hermoso bosque de pinos y rododendros. Nos desviaremos del camino y visitaremos un vivero (nursery) de pinos de la fundación Sir Edmund Hillary. La función de estos viveros es doble, de un lado dan trabajo a los lugareños y se les conciencia de que los bosques son un bien escaso, y por otro lado el plantel sirve para compensar la cada vez mayor tala de pinos para ser usados como combustible para cocinar y calentar los logdes… Y ya se sabe, a más senderistas, más necesidades de cocinar y calentar. En parte nuestra presencia está contribuyendo a esta deforestación.

Llegamos a Tengboche y visitamos el famoso monasterio budista asistiendo a una Puja (oración) que dura aproximadamente una hora. El monasterio fue arrasado en 1989 por un incendio y a sido reconstruido totalmente gracias a las donaciones. Durante la puja unos monjes jóvenes que tenemos cercanos a nosotros nos dejan probar su comida y me piden la cámara de fotos para fotografiarnos. No pararan de reír durante toda la oración, realmente son simpáticos y agradables. Total del día: 7 horas (paradas incluidas).

Vistas del techo del mundo, el Monte Everest y sus 8.848 metros de altura.

23/10/10 Tengboche > Pheriche
De nuevo amanece sin una nube y así continuará durante todo el día. Empezamos a caminar dirección NE viendo de nuevo bosques de rododendros. Nos acompañará el impresionante Ama Dablam (La Madre que se Alza) de 6.812 metros y sus laderas y pendientes que parecen infinitas. El carácter sagrado que tiene para el pueblo sherpa y su estilizada forma nos deja boquiabiertos al contemplar sus seracs, que parece que desafíen a la gravedad.

Una vez cruzado el río, dejaremos la romería de senderistas para tomar un sendero ascendente en dirección hacia el monasterio de Pangboche, que lamentablemente está cerrado. En dicho monasterio se conservó durante mucho tiempo el escalpe del Yeti (el hombre de las nieves). Este camino se encuentra menos transitado puesto que hay que subir para luego volver a bajar y tomar el sendero anterior, y por ello la mayoría de gente evita hacer metros de más, pero es del todo recomendable para disfrutar de parajes más tranquilos.

En Pangboche podemos ver como no abundan los pinos y sus habitantes se dedican a secar las heces de vaca, que les servirán de combustible para el frío invierno. Continuamos y enlazamos con la senda principal, siempre bajo la atenta mirada del Ama Dablam y pasando por pequeñas aldeas como Syomare y Orsho.

Ahora el trayecto será en continuo ascenso hasta Pheriche (4.240 m). Como hemos llegado muy pronto nos proponemos ir hasta Dingboche (4.410 m), pero el cielo se tapa de forma muy rápida y solo daremos un breve paseo.

La cena en el logde es excelente y abundante. Una aspirina me ayudará a dormir puesto que tengo un moderado dolor de cabeza, de lumbares y rodillas. En total han sido 6 horas con paradas desde Tengboche.

24/10/10 Pheriche > Lobuche
Dejamos Pheriche a las 8  de la mañana y caminamos en dirección NO hasta el final del valle para girar bruscamente e iniciar el ascenso a la población de Dughla (4.620 m), donde tomaremos un té. La ingesta de líquidos de manera continuada forma parte de la aclimatación.

Continuamos ascendiendo hasta la zona de los memoriales de los sherpas fallecidos y es aquí donde me aparece un fuerte dolor de cabeza y de cervicales que me provoca algo de vértigo. El dolor no remite y va en aumento. Es ahora cuando uno se pregunta: ¿qué se me a perdido aquí?

Nos hacemos una foto de grupo y emprendemos la marcha. Me cuesta caminar por el vértigo y el dolor de cervicales. He tomado una aspirina pero el dolor no remite. Camino en silencio apretando los dientes y sin hablar con nadie.

El paisaje que nos rodea carece ya de toda vegetación y avanzamos para llegar a la altura de la morrena del glaciar del Khumbu. Continuamos por su lado izquierdo y de esta forma llegamos a Lobuche (4.910 m). Pasa un buen rato hasta que disminuye el dolor de cabeza, pero la presión cervical continua y no será hasta pasadas unas horas que esta desaparecerá totalmente.

En el resto de compañeros los síntomas son variopintos. Hay gente en perfecto estado y otros se encuentran mucho peor que yo. En total hemos caminado 5 horas, incluyendo las paradas. En el logde comemos algo de embutido traído de España. Su sabor nos sabe a gloria y por unos momentos todo el mundo olvida sus penas.

25/10/10 Lobuche > Khala Patthar > Lobuche
Nos levantamos a las 5 de la mañana y en una horita nos ponemos en marcha. Me he despertado a media noche con un intenso dolor de cabeza. Un ibuprofeno me lo ha hecho disminuir un poco, pero no ha sido hasta el desayuno que el dolor a remitido totalmente.

Hoy será una jornada larga y dura. Empezamos a caminar con el alba y con un frío considerable. Vamos paralelos al glaciar el Khumbu y tras dos horas y media llegamos a Gorak Shep, pueblo situado en un llano arenoso en las primeras estribaciones del Kala Patthar.

De nuevo aparecen los dolores de cabeza y de cervicales ¡Ya los  echaba de menos! De esta forma inicio el ascenso al mirador. El redondeado pico no entraña ninguna dificultad, pero hemos de recordar que estamos a más de 5.000 metros y es importante dosificar.

En dos horas desde Gorak llegamos a la cima, sus vistas son extraordinarias. Tenemos ante nosotros el circo de montañas más altas del mundo (Everest, Lhotse, Lhotse Shar, Nuptse). Acabamos de ascender a un pico de 5.550 metros que queda empequeñecido por los gigantes que lo rodean y a la vez lo empequeñecen… y así nos sentimos nosotros, empequeñecidos e insignificantes ante las inacabables paredes que tenemos ante nuestros ojos.

Iniciamos el descenso para comer en Gorak Shep e iniciar la vuelta a Lobuche. De nuevo vuelven los dolores de cabeza y cervicales.

La jornada ha sido dura, pues han sido en total unas 7 horas (con paradas), pero a diferencia de otros días, el trekking a transcurrido por encima de los 5.000 metros cosa que ha hecho que el desgaste sea superior. A estas alturas es muy importante poder llevar un ritmo suave de progresión y lógicamente hidratar de forma continuada. Aproximadamente bebemos unos 5 litros diarios de líquidos.

26/10/10 Lobuche > Chhukhung
Otro soleado día nos espera y aunque me he despertado varias veces con dolor cervical y de cabeza, parece que voy aclimatando y el malestar es cada vez menor. Abandonaremos Lobuche siguiendo una senda marcada con hitos de piedra en dirección SE y cruzando el glaciar del Khumbu. El camino cambia cada invierno debido al movimiento lento pero continuo del glaciar sobre el que caminamos y que queda cubierto por una gran capa de tierra y rocas.

Progresamos en continuo ascenso, y este cada vez se irá haciendo más sostenido y más fuerte, hasta culminar en el Collado de Kongma (5.535 m). A nuestras espaldas y a lo lejos podemos ver el Cho-Oyu. La bajada del collado, al igual que la subida, posee una gran pendiente y en algunos tramos tendremos que utilizar las manos. Así, llegaremos a los lagos de Kongma que bordeamos por la izquierda.

Las vistas del Ama Dablam nos dejan sin respiración… ¿o será la altura? También vemos de forma muy clara el Makalu y los Lhotse mientras avanzamos alternando suaves subidas y bajadas.

Caminamos en dirección a Lhangbo, al que no llegaremos, puesto que tomaremos antes un sendero en dirección E, atravesando las primeras estribaciones del glaciar del Nuptse, que nos llevará en bajada directamente a Chhukhung (4.730 m).

Las 8 horas de trayecto de hoy se notan en nuestras piernas, y si por la mañana abandonaron dos miembros de la expedición, esta noche se unirán dos personas más, una con edema facial y otra que no consigue aclimatar y ya no soporta los dolores de cabeza. Por suerte para mi, hoy no he tenido ningún malestar.

Estamos muy alejados de la civilización y esto se nota en los precios. Un agua de 0,5L vale 200 RPS (2 €) y cargar una batería de la cámara unas 300 RPS (3 €), y no siempre te la dan cargada del todo.

Hoy será el primer día que dormiremos en tienda de campaña. Son las 7 de la tarde y las temperaturas han caído en picado, toca dormir y recuperar bajo la atenta mirada del Ama Dablam y el cielo estrellado como nunca lo había visto.

El impresionante Ama Dablam y sus 6.856 metros de vertiginosas pendientes.


27/10/10 Chhukhung > Campo Amphulapcha 1

Amanece y la escarcha a invadido nuestras tiendas por fuera y por dentro, pero por suerte luce el sol y no hay ni una sola nube en el horizonte. Pero no todo serán alegrías, puesto que a las bajas de ayer de Isaac y Miquel, hoy se les unirán 5 personas más, Xavi con dolor de cabeza y estómago, Ramón con un constipado que se está convirtiendo en pulmonía, Santi con dolor de cabeza y una rodilla destrozada y finalmente Enrique con nauseas y mareos, y Ana que lo acompañará.

Así de esta forma tan poco alentadora emprendemos la marcha los seis que quedamos, con nuestro guía, sherpas y porteadores. Avanzamos en dirección E llaneando por el fondo del valle. Tras una hora y media de camino, dejamos a nuestra izquierda la trazada que lleva al campo base del Island Peak.

Seguimos bordeando el lago Imja Tsho por su derecha para finalmente orientarnos dirección N y entrar en el espectacular circo del Glaciar del Amphulapcha. Plantaremos nuestro campamento a 5.375 metros, mientras observamos el imposible paso del Amphulapcha de 5.845 m. Este collado será una auténtica prueba de fuego.

Hace un frío tremendo y los porteadores sonríen mientras caminan entre las tiendas, ataviados solo con unos calcetines agujereados y chancletas de playa, y nosotros, con toda la tecnología de tejidos térmicos, resulta que tenemos frío. Pero ellos nunca pierden su sonrisa.

Nos comentan que al final del trekking podemos darles el material que deseemos: chaquetas, botas… y seguramente si volvemos a verlos, volverán a ir totalmente precarios, porque nuestro material lo habrán vendido para poder dar de comer a sus familias durante meses.

Va a ser una noche complicada, la cena no me ha sentado nada bien. Desde las 7 de la tarde que estoy en el saco sin poder conciliar el sueño. Tengo la sensación de que me ahogo y me despierto continuamente. Solo después de 4 horas de moverme dentro del saco consigo dormirme.

28/10/10 Campo Amphulapcha 1 > Campo Amphulapcha 2
Desayunamos a las 2 de la mañana. Me noto muy cansado. No he tenido dolor de cabeza, pero la sensación de ahogo durmiendo a 5.400 metros no la he podido superar, hasta que mi cuerpo, totalmente agotado se ha rendido y he podido dormir algo menos de 3 horas. El estomago me da vueltas y soy un zombie el día que se antoja más duro de todos los que llevamos a nuestras espaldas.

Empezamos a caminar por las primeras rampas hacia el collado. Ayer nuestros sherpas subieron a instalar una cuerda fija para poder progresar con más facilidad y seguridad, y descubrieron que por el otro lado del collado también avanza un grupo de montañeros, y si estos llegan a lo alto del paso antes que nosotros, tendrán preferencia en el descenso por el estrecho y angosto collado y nosotros quedaríamos esperando debajo sin poder atacar la última parte del paso y expuestos a la caída de piedras o material de los porters, que como veremos es bastante habitual.

Así pues, para poder superar el collado con garantías empezamos a caminar de noche con la compañía de los frontales y la luna. Me cuesta avanzar, me siento muy pesado y empiezo a sentir que mi estómago se empieza a quejar. Al poco estoy vomitando la cena colgado de una pared y en medio de la noche. Hace un frío tremendo y me queda una dura jornada por delante, mis compañeros me animan y con más coraje que fuerza sigo avanzando mientras los primeros rayos de sol iluminan la parte alta del collado. No hay vuelta atrás y aunque estoy hecho un harapo, sé que lo lograré, sé que superaré este bache y me veo en la cima del Mera en unos días. Esa es la actitud, me digo a mi mismo.

Llegamos al tramo con más pendiente y nos pegamos bien a la pared mientras desciende un grupo de porteadores, que descuelgan, o más bien lanzan al vacío sus cargas, atadas con unas cuerdas y su contenido golpea continuamente contra las rocas. Seguidamente descienden ellos de una forma no muy ortodoxa y un poco a lo loco. No me extraña que más de uno haya caído montaña abajo hasta el fondo del valle, pero es admirable la entereza física que tienen para cargar con semejantes pesos y caminar por la nieve en sandalias.

Un sherpa me llevará la mochila porque me tiemblan las piernas. Voy a ser el primero en usar el jumar para ascender el tramo más complicado. Agradezco el sol que acaricia mi cara y después de mucho esfuerzo y poca técnica, llego a la antecima del collado de Ampu. Allí me siento a descansar mientras ahora es el turno del resto de los compañeros.

Poco a poco nos vamos reuniendo, mientras siguen llegando porteadores y lanzando sus cestas cargadas de material, y sin ningún tipo de arnés o protección. Unos metros más y llegamos a lo alto del collado Amphulapcha de 5.845 metros.

Empezamos el descenso por la cara sur del collado y aunque voy prácticamente arrastrando los pies por la debilidad de mi cuerpo, el paisaje glaciar que aparece ante nuestros ojos hace que me olvide de todos mis males. El glaciar del Nunku se muestra espléndido. Parece que caminemos entre un enorme pastel de nata troceado y con ayuda del piolet empezamos a descender. En algunos tramos instalamos una cuerda con nudos para bajar con más comodidad entre los gigantescos bloques de hielo.

Así de esta forma, vamos dejando atrás el precioso glaciar. Somos el único grupo que realiza el collado de Norte a Sur, habitualmente se hace al revés, sobretodo por gente que quiere realizar el Island Peak (6.183 m).

Continuamos avanzando hacia el Sur, dejando a nuestra derecha el lago Panch Pokhari y el Hunku Pokhari para instalar nuestro campamento a 5.230 metros en un amplio valle. Durante el camino he tenido que atender la llamada de la naturaleza en diversas ocasiones y me duelen todas las articulaciones.

En total han sido 9 horas de durísimo camino, pero con la espectacularidad del glaciar que nos ha llenado de vitalidad.

Uno de los días más duros será el paso del collado de Ampulapcha que nos llevará al glaciar del Nunku.

29/10/10 Campo Amphulapcha 2 > Kongme Dingma
No se si son las ganas de continuar o que, pero la verdad es que la noche ha sido muy placentera. No he tenido ningún síntoma de malestar y me he levantado totalmente recuperado de todos mis males del día anterior y con más ganas que nunca de seguir hacia el Mera.

Hoy la etapa es de transición, cosa que vamos a agradecer todos. Seguimos en dirección sur paralelos al río Honggu.

En unas 4 horas de cómodo trayecto llegaremos a nuestro nuevo campamento: Kongme Dingma (4.850 metros). Hoy hemos podido ver a lo lejos, recortado en el horizonte, cual es nuestro destino final y esta visión nos a animado a todos. Una vez plantado el campamento, podemos dedicar el resto de la tarde a descansar y recuperar fuerzas.

Mañana empieza realmente lo bueno, pues salvaremos un desnivel de 1.000 metros. De esta forma, intentaremos avanzar un día el ataque a la cumbre, puesto que llevamos demasiadas jornadas con muy buen tiempo y puede ser que en los días venideros cambie la situación.

30/10/10 Kongme Dingma > Campo Base > Campamento de Altura
Abandonamos la tranquila y cómoda planicie de Kongme en busca de un collado al que ascendemos de forma progresiva y suave entre pastizales.

Una vez llegados a lo alto de collado aparece ante nosotros nuestra meta de forma muy clara y nítida. Distinguimos perfectamente el macizo del Mera con sus tres cimas, el Mera Central (6.461 m), el Mera Sur (6.065 m) y el Mera Norte (6.476 m), perfectamente contrastado sobre un fantástico cielo azul.

Hoy caminaremos con la visión continuada de la silueta tricéfala de nuestra meta, pero a medida que avanzamos empieza a aparecer una delgada capa de nubes a lo lejos que irá tomando cada vez más consistencia.

El sendero ahora avanza por enormes bloques de rocas desprendidas y entre salto y salto observamos como las nubes van adquiriendo cada vez más protagonismo. Continuamos ascendiendo y a las 3 horas de recorrido llegamos al límite del Glaciar del Mera, donde se encuentra el Campamento Base (5.350 m). Hasta aquí llegan los porters, haremos un rápido tentenpie y nos pondremos todo el material de alta montaña: botas de altura, crampones, cubrebotas, guantes, plumas… El resto de material lo dejaremos en el campo base.

De esta forma, cargando sólo el material esencial, continuamos ascendiendo por el glaciar, hacia el campamento de altura, al que llegaremos en dos horas y media de duro ascenso en las que algunos miembros de la expedición lo empiezan a pasar mal.

En este último trayecto, podemos disfrutar de las vistas de hasta 5 ochomiles a nuestro alrededor: Everest (8.848 m), Kangchenjunga (8.586 m), Lhotse (8.516 m), Makalu (8.485 m) y Cho Oyu (8.201 m).

Una vez llegados al promontorio donde se encuentra el campamento de altura (5.780 m), podemos ver como en el cielo las nubes se hacen cada vez más y más presentes. El campamento de altura se encuentra estratégicamente situado en un diminuta planicie protegido por un gran espolón rocoso y sin nieve en el suelo.

Tras la cena, nos reunimos los 7 expedicionarios en una tienda para 2 personas y tras repasar el material y recibir las últimas instrucciones, nos vamos a nuestras respectivas tiendas. La nuestra ha quedado algo inclinada y tiene una parte suspendida en el aire.

En total hemos caminado 5 horas y 30 minutos de trayecto de alta montaña y nos vamos a descansar, que no dormir, con el ansia de saber si mañana el tiempo nos respetará e inquietos por la cercanía de la cumbre.

31/10/10 Campamento de Altura > Cima del Mera Central > Campo Khare
Hoy es el gran día. Nos levantamos a las 2:30 de la madrugada. No hemos dormido mucho, pero si hemos podido descansar un poco para afrontar este día con garantías. Una mirada al cielo y éste se ve lleno de brillantes estrellas. ¡Perfecto!

Un rápido desayuno y abandonamos el campamento avanzando en medio de la noche. Somos la única expedición que acometerá el ascenso hoy y los primeros metros son muy suaves y cómodos. Progresamos en dos grupos con un guía-sherpa abriendo cada cordada de 4 personas y nuestro guía Xavi Arias, que va por libre.

Poco a poco vamos ganando altura sobre rampas que cada vez toman más pendiente para de nuevo volver a suavizarse.

A nuestras espaldas el sol se intenta abrir paso entre los gigantes del Himalaya. Un espectáculo increíble el poder contemplar como el sol tiñe de rojo la nubes que rápidamente avanzan hacia nosotros. Seguimos caminando y superamos la cota de los 6.000 metros. La trazada es evidente, como es evidente que la niebla nos alcanzará en breve.

El sol, apenas tiene fuerza para calentar nuestros cuerpos, aunque por suerte mis pies y manos ya han entrado en calor, ha costado volver a notar los dedos del pie, pero tras más de 2 horas de ascenso y con el esfuerzo parece que la sangre ya fluye hasta todos los rincones.

Avanzamos lentamente mirando el cielo con la esperanza de que la niebla y las nubes nos den una tregua, pero tras 3 horas de camino, y ya con la niebla invadiéndolo todo empieza a nevar ligeramente y se levanta un viento que poco a poco irá tomando más y más fuerza.

Los sherpas que nos acompañan no ven claro continuar. Tras un intercambio breve de impresiones con nuestro guía Xavi, les convence para seguir avanzando entre las racheadas ráfagas de viento, que proyectan la nieve con fuerza hacia nuestras caras. Ha disminuido tanto la visibilidad que no puedo ver donde empieza mi cordada. El frío va en aumento.

A los sherpas lo que más les preocupa no es tanto la ascensión si no el descenso, pues el fuerte viento puede hacer que se borre la trazada, y aventurarse a caminar, por un gigantesco glaciar sin huellas que seguir y con tan baja visibilidad puede ser realmente peligroso por las múltiples grietas que esperan ocultas la nieve.

Continuamos avanzando y tras girar en nuestra camino hacia la izquierda, afrontamos los que parecen ser serán los últimos metros de ascensión. Nuestra cordada es la primera en hacer cumbre y nos fundimos en efusivos abrazos. En unos instantes llega a nuestra altura la segunda cordada. De nuevo más emoción a flor de piel, se suceden los abrazos y las lágrimas.

A nuestro alrededor, nada.  Solo niebla y nubes. Eso es todo lo que nuestros ojos alcanzan a ver en la cima del Mera Central de 6.461 metros. Nuestro objetivo era el Mera Norte de 6.476 metros, pero sería de locos intentar hacer cima con este tiempo. Hemos tardado desde el campamento de altura algo más de 4 horas en llegar a la cima.

Tras las fotos de rigor, emprendemos rápidamente la bajada, puesto que el viento sigue soplando y no debemos perder la trazada. El ritmo de descenso es tan rápido que en una hora hemos llegado al campamento de altura, donde haremos una breve pausa para comer algo y continuar descendiendo en dirección al Collado de Mera (5.415 m).

Echando la vista atrás vemos como el macizo del Mera ha quedado engullido por unas oscuras y amenazantes nubes negras. No me gustaría estar ahí ahora. En el fondo del valle vemos nuestro destino y podemos hasta distinguir nuestras tiendas. A las 4 horas de descenso continuado llegaremos al Campo Khare (3.500 m) y justo en ese preciso instante, empieza a caer una fuerte nevada. Parece que los dioses han sido benévolos con nosotros y nos han respetado hasta que estuviéramos bien resguardados.

Esta noche celebramos nuestra ascensión con todos los miembros de la expedición, con los guías, sherpas y porteadores, y una tarta que conmemora la gesta. El ambiente es de auténtica fiesta, pues nadie creía que lo pudiéramos lograr con una climatología tan adversa y luego sabremos que durante días, nadie pudo hacer cima debido al mal tiempo reinante.

Por la rendijas de la pared del logde, donde finalmente dormiremos, entra un aire helado y mirando por los ventanucos vemos como el manto de nieve crece y crece sin parar. La noche será plácida, plácida como hacía días que no recordaba y todo en parte gracias a una estufa que nos proporciona calor quemando estiércol de yak.

Ruta final de ascenso al Mera Central de 6.461 metros, con el Campo Base donde pernoctaremos.

1/11/10 Campo Khare > Kote
Nos despertamos sin luz, las baterías non han aguantado la juerga de ayer hasta las tantas. Da pereza salir del saco pero el hambre aprieta. Estamos en un valle alejado de todo y eso se nota en la pobreza de las casas, que tienen el techo de madera en lugar de chapa y en las ventanas los plásticos sustituyen a los cristales.

El paisaje de la pequeña Khare a cambiado durante la noche, y una gran capa de nieve lo cubre todo, convirtiendo el pueblo en la perfecta postal navideña.

Los festejos de la noche parece que han pasado factura a algunos de nuestros sherpas, y abandonamos Khare oyendo a lo lejos los estruendos de avalanchas provocadas por la inestabilidad de la nieve acumulada en las laderas del macizo del Mera.

Avanzamos en dirección SO descendiendo por las resbaladizas pendientes cubiertas de nieve recién caída, donde los resbalones se sucederán uno tras otro. Toda la jornada transcurrirá en descenso abandonando los 4.000 metros de altura y pasando cerca del lago Sabai y llegando en 2 horas a Tangnag (4.200 m) donde comeremos.

Tras una batalla de bolas de nieve con los niños y niñas del pueblo, de la que salimos bastante malparados, continuamos descendiendo paralelos al río Inkhu hasta llegar a la reconstruida Kote (3.500 m). La antigua localidad desapareció totalmente cuando el lago Sabai reventó por culpa de una crecida.

En total 5 horas de descenso incluyendo las paradas. Un día para disfrutar y mirar hacia atrás y ver la cima del Mera por su cara Oeste.

2/11/10 Kote >  Chetarpu
Ha sido una noche fría. Dejamos Kote adentrándonos en el bosque y paralelos al río Inkhu en dirección Sur. El bosque se explota de forma incontrolada y las áreas deforestadas crecen año tras año, pero es que a estas alturas la única forma de poder calentarse es con la madera extraída y los cientos de senderistas que año tras año pasamos por aquí y reclamamos que nos enciendan la estufa de leña contribuimos en parte a esa cada vez más grande deforestación.

El sendero asciende por el interior de un bosque donde el musgo es el rey y abraza los pinos y los rododendros. Posteriormente llaneamos para luego entrar en una serie de ascensos y descensos sin fin. El camino es muy resbaladizo ya que la nieve fundida del día anterior ha convertido algunos tramos en pistas de patinaje en barro.

De esta forma llegamos al antiguo camino de Lukla (3.388 m). Nosotros continuaremos en dirección Sur, para dejar el valle y el río e ir en dirección a Thakter (3.750 m), donde comeremos en un lodge al que llegamos después de una fuerte subida por las laderas de un frondoso bosque.

Continuamos ascendiendo, desaparece el bosque y seguimos subiendo fuerte hasta llegar a Chetarpu (4.100 m), salvando en la jornada de hoy 600 metros de desnivel. Esta noche será nuestra última noche en tienda de campaña.

Cenamos en el lodge y tenemos que irnos a dormir antes de lo pensado, porque las baterías del refugio ya se han descargado. Hoy hemos caminado unas 4 horas y media.

Disfrutando de la calma y quietud de los bosques de pinos que día a día nos acercan hacia Lukla.


3/11/10 Chetarpu > Lukla

Nuestra última noche en la tienda ha sido realmente fría, fría. La humedad lo ha invadido todo y el interior de nuestra tienda The North Face Mountain 25 hay un dedo de escarcha y se nos ha empapado el saco.

Dejamos Chetarpu en dirección Suroeste y en fuerte subida. Pasamos por Chetarwa y continuamos ascendiendo entre falsos collados para por fin llegar al Collado de Zatrwa (4.400 m) y abandonar de esta forma el Parque Nacional Makaly Barun. Emprendemos un vertiginoso descenso por un sendero que en las partes de la umbría se encuentra a tramos helado.

En el fondo del valle podemos ver nuestro destino final y a la vez inicio de toda esta aventura de trekking de altura por el Himalaya, Lukla.

Superadas las laderas heladas llegamos a Kharkitang (4.000 m) donde hacemos un té y continuamos descendiendo y pasando por Chutanga (3.400 m) y Thukping (3.250 m), acercándonos cada vez más a Lukla, cosa que se nota porque cada vez hay más signos de civilización y sobretodo por que los sherpas celebran su retorno con cánticos, silbidos y gritos, mientras avanzan con sus cargas de 25 kilos a sus espaldas.

Me da la impresión que camino muy lento, pero no porque no pueda, sino porque parece que quiero retrasar mi llegada a Lukla y que se acabe la experiencia tan maravillosa que ha supuesto el trekking y el ascenso al Mera. Así, de esta forma pausada, voy disfrutando de forma solitaria del tipismo de la zona para entrar en Lukla y su vorágine de expediciones que van y vienen. Lukla es el inicio y el final de todo.

Después de la cena en un céntrico hotel, empezamos a repartir entre nuestros sherpas y porteadores parte de nuestro material acompañado de una propina. Es una forma de agradecerles el esfuerzo que han realizado la mayoría, en estos duros días y también es un intento de dotarles de mejor material para realizar su trabajo, aunque todos sabemos que aunque les demos unas fantásticas botas, ellos continuaran porteando con sus chanclas e intentaran vender el material que les suministramos, porque es una forma de ganarse un sueldo extra e intentar prosperar en uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

4/11/10 Lukla > Katmandú
Tenemos el vuelo a las 11 de la mañana y llegamos puntuales al aeropuerto. Como es norma en este país, los horarios no se cumplen y nos tocará esperar en el pequeño y caótico aeropuerto. Dicen que hace demasiado viento y que se hace difícil despegar y aterrizar, aunque el verdadero problema lo tendremos con los petates.

Nos dicen que el peso total de los 7 petates supera el permitido y un funcionario decide de forma aleatoria que mi petate y el de un compañero no van a poder volar con nosotros, a lo que nos oponemos rotundamente, puesto que es bastante probable que los dos petates no lleguen nunca a su destino.

Tras numerosas súplicas, nos dan una solución algo surrealista… tenemos que hacer desaparecer esos dos petates y repartir el contenido entre el resto de los petates que si que van a poder volar. El resultado es que tenemos el mismo contenido y peso, pero con dos petates menos.

Finalmente y tras 2 horas de espera, despegamos con nuestros 5 pesados petates y en 45 minutos de vuelo aterrizamos en Katmandú, donde nos reencontramos con nuestros compañeros de expedición que tuvieron que abandonar. Nos fundimos en una serie de largos abrazos y hoy toca una buena cena de celebración, una ducha después de semanas sin tocar el agua y una cama donde el cuerpo pueda recuperarse de tanto esfuerzo continuado.

5/11/10 Katmandú > Bhaktapur
Amanece en Katmandú con una temperatura veraniega y hemos decidido que visitaremos la pintoresca localidad de Bhaktapur situada a 45 minutos de la capital y a la que llegamos con un mini-bus. La entrada al pueblo son 7.500 RPS (7,5 €) y la visita no defrauda. Prácticamente todo el pueblo está construido con ladrillo, inclusive el pavimento de las calles. Después de callejear por las zonas más transitadas, nos perdemos por calles no tan turísticas pudiendo ver alfareros, molinos de harina y artesanos de todo tipo.

Comeremos en la plaza Durban viendo en todo momento el incesante bullicio del mercado y el ir y venir de gentes. Visitaremos luego la parte alta de la ciudad, donde se encuentra el antiguo palacio real, sede del antiguo reino de Bhaktapur, que junto con los reinados de Patan y Katmandú, dieron origen al Nepal.

Nuestra visita a la histórica ciudad coincide con la importante fiesta de las luces, el Deepawali. Son tres días de celebraciones que nos comentan que son como la Navidad para la cultura occidental. En la fiesta la mayoría de entradas a las casas se decoran con pequeños dibujos en el suelo y unos caminitos que invitan a que entre en las casas la salud, la felicidad y la prosperidad.

Grupos de niñas van de casa en casa cantando y esperando un aguinaldo.

Cae la noche y decidimos volver a Katmandú. El microbús ya volvió hace horas pero nosotros queríamos seguir callejeando y aprovechar nuestro último día en el país. Para volver tomamos un destartalado autobús de línea, que ante la curiosidad de sus ocupantes nos llevará a Katmandú. Cabe decir que al vernos occidentales, el cobrador de billetes nos intentará cobrar hasta 3 veces el billete que le pagamos nada más entrar.

5/11/10 Katmandú > Nueva Delhi > Bruselas > Barcelona > Reus
Últimas compras en la capital del Nepal. A las 12 partimos hacia el aeropuerto y su generalizado caos. Todo parece en orden esta vez y en una hora y media de vuelo llegaremos al aeropuerto de Nueva Delhi.  Aquí tendremos una larga espera de horas y horas para tomar la conexión que nos llevará a la capital de Europa. Llegados a Barcelona un microbús nos llevara al final y al inicio de todo, Reus.

Finaliza uno de los viajes más intensos que he realizado nunca, donde además de conocer las costumbres de un país lejano, hemos podido realizar la cumbre deseada y sin duda lo más importante es que con los compañeros de expedición hemos forjado unos importantes vínculos de amistad que seguro que perdurarán en el tiempo.

Subarati!

MÁS FOTOS DEL TREKKING

Nuevo día de espera en el aeropuerto de Katamandú, las horas pasan lentas y parece que hoy tampoco volademos hacia Lukla. Cada día cargamos con los petates, comidas, los huevos…

Es el tercer día que vamos al aeropuerto y no podemos volar. El plan B es hacerlo en un destartalado helicóptero Mi8 de la extinta URSS. ¡Empieza la emoción!

Nos colocamos como podemos en el interior del helicóptero, que va lleno hasta los topes de petates, comida y diverso material.


El aeropuerto de Lukla con su famosa y pequeña pista inclinada que finaliza en un barranco

Los primeros días el camino transcurren sin grandes desniveles y por frondosos bosques. En ocasiones nos acompañará una fina lluvia.

Se suceden los puentes colgantes como única forma de poder superar los profundos valles y que son utilizados por senderistas, sherpas, porteadores…

Puja (oración diaria) en el patio interior del monasterio de Tengboche.


Inicio del ascenso al Khala Patthar, al fondo el pueblo de Gorak Shep.


La expedicón en la cima del Khala Patthar.

Vistas del Everest, desde el privilegiado mirador del pico Khala Patthar de 5.550 metros


Vista del tramo final del Amphulapcha, con nuestros últimos porteadores ascendiendo con las cestas y nuestro material

Tras pasar una horrible noche, las ganas de avanzar son mas fuertes que el dolor de cabeza y los retortijones de estómago.


Para superar el último tramo hacia el collado utilizaremos un jumar para progresar de forma más cómoda.

En lo alto del collado de Amphulapcha de 5.845 metros, el día más duro hasta el momento, aunque también el más espectacular.

Iniciamos el descenso del collado de Amphulapcha adentrándonos en el espectacular glaciar del Nunku.


En numerosos tramos utilizaremos un cuerda con nudos para descender por las paredes heladas. En la foto uno de nuestros sherpas.








23 de enero 2011

Vía: Refugio de la Renclusa
Tiempo: 5:00 horas (sólo la ascensión)
Dificultad: Media-baja
Desnivel: 1.168 m (desde el refugio de la Renclusa).
Altitud: 3.308 m
Material: crampones y piolet en invierno y verano.
Nota:
Atención a la subida al Collado de la Rimaya, en el tramo final, podría ser necesario el uso de cordino para gente poco experimentada. En verano cruzar esta rimaya puede ser complicado y hay que estar atentos a las grietas del glaciar.

El Pico de La Maladeta deriva del topónimo Mala Eta (la más alta) y fue considerada durante mucho tiempo el techo de los pirineos. Se encuentra situada en el parque del mismo nombre (Parque Natural Posets-Maladeta) y en su cara norte cuenta con un glaciar (Glaciar de La Maladeta) y no fue hasta que el alemán Friedrich Parrot y el guía francés Pierre Barrau hicieron cima, que se dieron cuenta de que el Aneto tenía un glaciar más poderoso y su cumbre se alzaba por encima de la Mala Eta.

Con la muerte del guía Barrau, precisamente en una profunda grieta del glaciar de la Maladeta, los franceses bautizaron el macizo como Montañas Malditas. El glaciar devolvió el cuerpo del guía 117 años más tarde.

Una vez llegados al valle de Benasque y pasada la localidad del mismo nombre continuamos por la A-139. Dejamos a mano derecha el desvío a los Baños de Benasque y un kilómetro después, concretamente en el km 71, tomamos el desvío hacia la derecha que nos llevará hasta el antiguo Hospital de Benasque, hoy convertido en un hotel de 3 estrellas.

La luna llena nos iluminará hasta la salida del sol. La temperatura es bajo cero.

Al ser época invernal, no podemos continuar en coche, puesto que la pista de asfalto se ha convertido en pista de esquí de fondo. Así pues dejamos el coche en el parking del Hospital.

En verano, debido a la gran afluencia de senderistas, también permanece cerrada la pista, pero existe un servicio de autobuses para llegar hasta La Besurta. Otra posibilidad es tomar el sendero PR HU-29 de gran belleza, pero que decidimos no coger por lo tarde que es y por la abundante nieve que hay.

Así pues, nos calzamos los crampones para empezar a caminar por la pista de esquí de fondo siempre paralelos al río Ésera. El camino avanza cómodamente para llegar a la cabaña de La Besurta (1.890 m) en aproximadamente una hora. Desde este punto ya podemos divisar el refugio de La Renclusa en la ladera de la montaña. Seguiremos por el PR HU-29 en dirección Sur, dejando el sendero que en dirección Este nos llevaría hasta el Forau d’Aiguallut.

La senda pierde altura hasta cruzar el río Ésera y luego asciende suavemente entre pinos nevados,  y en cuarenta minutos llegamos al acogedor refugio de La Renclusa (2.140 m), donde además el trato y la amabilidad de los guardas son excelentes.

El refugio se encuentra prácticamente vacío por la anunciada ola siberiana de frío que ha hecho que las temperaturas se desplomen y durante la noche lleguemos a -26ºC. Me cuesta creerlo, pero el hecho es que ni tan siquiera tenemos agua, pues las cañerías permanecen totalmente heladas.

Nos levantamos a las 6 de la mañana y somos los primeros en abandonar el refugio con la noche cerrada y sólo alumbrados por nuestros frontales y una enorme luna llena. Tenemos varias posibilidades de ascensión. La primera, continuar la clásica ruta hacia el Aneto, masificada en verano, pasando por el Portillón Superior.

Nosotros elegimos ascender por el lado derecho del Torrente de La Maladeta y descender por su lado izquierdo. Así pues, salimos del refugio en dirección Sur pasando entre el Ibón de la Renclusa y el Torrente que nos servirá de referencia en la ascensión, pues la gran cantidad de nieve hace el camino confuso. El frío es extremo. Sólo sacarme el guante para hacer una foto hace que mi mano quede totalmente helada, estamos ansiosos de que aparezca el sol, pero descubriremos que aunque el cielo no tiene ninguna nube, la ruta elegida permanecerá todo el día a la sombra, excepto en la parte final de la cresta.

Ruta de ascenso, con el Torrente de La Maladeta a nuestra izquierda.

Seguimos avanzando paralelos al Torrente de la Maladeta, realizando zig-zags para llegar cerca de la base de las Maladetas Occidentales, 4 horas después de nuestra salida del refugio. Delante tenemos el Pico Cordier. Realizamos un brusco cambio en dirección SE, dejamos atrás el Collado de la Rimaya (3.222 m) y nos dirigimos hacia el Canal de la Rimaya por donde ascenderemos.

Es invierno y con la gran cantidad de nieve caída la rimaya permanece oculta. En verano puede ser muy dificultoso superarla debido a la gran anchura que llega a alcanzar en algunas ocasiones.

Empezamos a subir por el canal de unos 45º de inclinación usando los piolets. Vemos que somos los primeros del día, puesto que las heladas huellas están cubiertas de nieve. Una vez superado este tramo (3.200 m), solo nos queda avanzar en dirección E, cresteando con cuidado hasta la cima de La Maladeta Oriental y sus 3.308 metros. Desde el refugio hemos tardado unas 5 horas.

Como el día es espléndido, lástima del tremendo frío, tenemos unas impresionantes vistas sobre el Aneto, Coronas, Pico Maldito…

Cima de La Maladeta (3.308 m), en un día soleado y gélido

El descenso lo realizamos por el mismo canal de ascenso con más precaución que durante la subida y emprenderemos el regreso al refugio en dirección N y prácticamente en línea recta y con nieve hasta las rodillas en algunas ocasiones. Esta vez dejamos el Torrente de La Maladeta a nuestra izquierda. Bajamos lentamente y en unas 2 horas y media llegamos al refugio de La Renclusa. Cogemos el material que hemos dejado en las taquillas y seguimos por el PR HU-29 hacia La Besurta y desde aquí hacia Hospital de Benasque, nuestro punto de origen.

OTRAS FOTOS DE LA ASCENSIÓN

Vistas de la pista de esquí de fondo con el Hospital del Benasque al fondo

El Refugio de la Renclusa (2.140 m), a donde llegamos la tarde anterior a la ascensión.

Son las 7 de la mañana y nos ponemos en marcha caminando por la helada nieve.

Ascendiendo por las laderas próximas al Torrente de La Maladeta.

Los primeros rayos iluminan las montañas que quedan a nuestras espaldas.


Nos acercamos a la zona de Collado de la Rimaya, ya podemos apreciar claramente el canal de ascenso y el espolón.

Primeros pasos en el Canal. La rimaya permanece oculta bajo la gran cantidad de nieve.

Ascendemos lentamente por el canal y con sumo cuidado.

Llegados a la cornisa superior, esta es la vista del Canal desde arriba.

En la cima de La Maladeta, con el Aneto al fondo a la izquierda.

Iniciamos el descenso del canal, con el Pico de la Rimaya (3.256 m) en segundo plano.

Vistas del camino de descenso, por el otro lado del Torrente de La Maladeta.

Sin una nube durante todo el día, pero siempre caminando por la sombra y con temperaturas bajo cero, nuestras rojizas y heladas caras dan muestra del frío que hemos pasado.


Ruta de ascenso y descenso desde el refugio de La Renclusa