Birdwatching en Filipinas


Las islas Filipinas emergen del choque de dos enormes placas tectónicas y fruto del fuego y del agua nacen las más de 7.100 islas que componen este país, de 70 millones de habitantes y más de 100 lenguas distintas. Todavía unas 2.000 islas carecen de nombre y aproximadamente el mismo número de ellas están sin habitar. El idioma oficial es el filipino, que toma como base el tagalo, mezclado con algunas palabras en español. El inglés también es oficial.

Debido a más de 300 años de dominio español, el país filipino es el lugar de Asia con más sabor latino, lo que le confiere un carácter muy especial y desde luego sorprendente. La herencia española se puede observar en la comida, costumbres, pero sobretodo en la ferviente religiosidad que profesan.

El viaje está enfocado al avistamiento y observación de aves y pájaros (birdwatching), por la que evitaremos las incipientes zonas turísticas, que en la mayoría de los casos se encuentran situadas en la costa. Caminar por la selva será de lo más habitual y por ello nos hemos tenido que vacunar de hepatitis, tifus, cólera, paludismo, malaria, tétanos y difteria. Sin duda lo más preocupante será la abundancia de mosquitos transmisores de la malaria.

2/01/08
Reus > Barcelona > Amsterdam > Hong Kong > Manila

Iniciamos nuestro peculiar viaje volando hasta Ámsterdam, allí tomamos un vuelo directo, con una parada técnica en Hong – Kong. Tras 18 horas de vuelo llegamos a la capital filipina, Manila.


3/01/08
Manila > Baguio > Banaue

Sin apenas dormir, parece que el jet-lag no nos afecta, empezamos a conocer este curioso país. Subimos a el primer Jeepney que pasa cerca de nosotros sin saber muy bien donde nos lleva. Este es el sistema más popular de transporte en Manila y en la mayoría de ciudades de las islas. El caos reinante es el típico de cualquier gran ciudad asiática.

Dejamos el jeepney, nos centramos un poco, y tomamos un taxi que nos dejará en la terminal de autobuses de la compañía Victory Liner. Allí sacamos los billetes para Baguio (billete 300 pesos = 5 euros). Llegados a Baguio se nos ofrecen diferentes conductores para continuar con ellos el viaje. Tras negociar el precio, finalmente 7.000 pesos de los 11.000 que pedían inicialmente (unos 116 euros), nos ponemos en marcha. Tardamos 7 horas en recorrer unos 300 kilómetros por una carretera de tierra con curvas como nunca había visto. Intentamos dormir algo, cosa que se antoja muy difícil, pues los socavones del camino nos hacen saltar dentro del coche continuamente, hasta que acabar vomitando la ligera cena que habíamos tomado.

La llegada a Banaue es sobre las 3 de la mañana. Finalmente una cama después de 18 horas de vuelo, 7 de autobús y 7 de coche. Más de un día entero sin dormir hace que caigamos rendidos en el Albergue de Banaue (5 euros/noche).


4/01/08
Banaue > Tan Am

El día amanece soleado y con una temperatura de unos 28 grados. Son las 11 de la mañana y todavía estamos en la cama. Hacemos una buena cura de sueño.

Nos acercamos al centro de la localidad de Banaue para desayunar alguna cosa. El caos domina esta pequeña ciudad, la más importante de la región de Ifugao. Nos sorprende la abundancia de niños en la calle jugando a diferentes juegos. En unas horas nos ponemos de nuevo en marcha hacia la pequeña Tan Am.

Para llegar a ella, un sendero se adentra entre los arrozales hasta que este se vuelve confuso y tenemos que preguntar a la gente que sale a nuestro paso y que viven en pequeñas y típicas casas elevadas del suelo como si de hórreos se trataran. Nos acompañan hoy manadas de mosquitos que parece que no se acercan a nosotros gracias a los potentes repelentes con los que llevamos impregnada la ropa y la piel (Relec extra-fuerte y Permetrina).

Tam An es una pequeña agrupación de cabañas (siete u ocho), totalmente integradas en la naturaleza y rodeados de arrozales en terrazas, y por supuesto sin agua potable ni luz. La fotografía es de postal.

Desde Tam An intentamos llegar a otra recóndita villa llamada Pountian. De nuevo el camino transcurre entre los márgenes de barro de los arrozales ganados a la selva y cada vez los caminos son más complicados de seguir, además no existe gente a nuestro alcance para preguntar si llevamos la ruta correcta.

No damos con esta segunda población y andamos algo perdidos, tomamos dirección norte para llegar a la carretera y desde ella volvemos a nuestro punto de partida, Banaue.

Nos espera una buena ducha en el Young Host y un masaje de una hora a 300 pesos (5 euros).

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5/01/08
Banaue > Banga An > Batad

Al igual que el día anterior nos levantamos bastante tarde y de nuevo nos dirigimos al centro de Banaue para desayunar y también comprar la comida para el día. Es día de mercado y como en todos los mercados el ir y venir de gente es frenético, extraños olores lo invaden todo, algunos nauseabundos y observamos como la gente vive vendiendo objetos de lo más extraños. Un mercado de lo más peculiar y curioso, aunque para ellos nosotros también somos una curiosidad, pues no paran de mirarnos fijamente y sonreírnos.

Es en el mercado donde me aborda Ramón, dándome una tarjeta y ofreciéndonos la posibilidad de hospedarnos en su casa típica de Batad, a donde nos queremos dirigir hoy para ver las famosas terrazas de arroz.

Contratamos el servicio de un ‘trycicler’, para que nos lleve a la pequeña villa de Banga-An por 500 pesos (7,5 euros). Este medio de transporte nos resulta muy económico y consiste en una moto con una especie de enorme sidecar donde vamos Xavi y yo con todos nuestros bártulos. El camino es muy tortuoso, solo decir que son 9 km de trayecto pero tardaremos una hora en hacerlo y en algunos tramos tenemos que bajarnos del ‘trycicler’ para no quedar hundidos en el barro del camino.

Banga An cumple las expectativas. Una pequeña aldea situada en el fondo de un verde valle donde la única fuente de ingresos deriva del cultivo de arroz y de algunos turistas despistaos como nosotros. Le compramos un machete y un cuchillo a un campesino por unos 1.000 pesos, unos 18 euros.

Volvemos a nuestro ‘trycicler’ que nos dejará en una bifurcación, puesto que no se atreve a continuar, nos dice que el camino ahora empeora más, ¿más todavía? ¡Imposible! Nos avisan además que el trayecto a pie es de unas dos horas y que se nos hará de noche. Decidimos poner un buen ritmo caminando y llegamos a Batad al atardecer. Así con la puesta del sol, podemos contemplar lo que los filipinos consideran la octava maravilla del mundo: las terrazas de arroz, catalogadas como patrimonio de la humanidad por la Unesco.

La única forma de acceder a Batad es por el sendero que nosotros hemos utilizado y todos los productos llegan gracias a porteadores que hacen turnos llevando a sus espaldas desde harina, cemento o incluso cerdos vivos.

En la entrada de Batad nos espera Ramon que nos guía hasta su casa. Unas cabañas típicas de la zona de Ifugao. Es sorprendente ver como las cabañas, construidas de madera, cañas y hojas de palmera, se encuentran perfectamente aisladas del frío o del calor, aunque no de las cantidades de bichos de deambulan alegremente por nuestros sacos de dormir. Una buena ducha en un barreño antecede a nuestra cena a base de arroz y pollo.

 

6/01/08
Batad

Tras una noche de lo más plácida, nos despiertan los cantos de los gallos de pelea y el ruido de una fuerte lluvia tropical. A los pocos minutos esta tormenta escampa y aparece un radiante sol. El desayuno consta de huevos, pollo, te y la omnipresente arroz.

Ramón, nuestro anfitrión, nos enseña las formas de vida de sus ancestros. No se como, pero acabo vestido como un cazador indígena de la zona, con lanza, sombrero, cesta para las presas y taparrabos. Una de las casas de Ramón es un auténtico museo, donde en el exterior se exponen multitud de cráneos de animales, símbolo de la posición económica de la familia. Nos despedimos de Ramón, que como buen creyente a de ir a misa de domingo. Su sobrina Irene nos hará de guía por las espectaculares terrazas (alojamiento 1000 pesos).

Nuestra guía nos lleva a admirar las terrazas que los habitantes de Batad llevan construyendo desde hace más de 2.000 años en las escarpadas laderas de las montañas desafiando la gravedad. Un cuidado sistema de riego lleva a cada terraza el sistema justo de agua. Las terrazas bajas pertenecen a las familias más ‘acomodadas’ y las más elevadas a las familias más pobres.  Nos comentan que toda la gente joven abandona el campo para ir a la ciudad y que se hace difícil vivir del arroz y prácticamente aislados.

Nos hubiera gustado quedarnos algún día mas en la zona pero nos aguardan en Manila. Después de dos horas de camino llegamos a la bifurcación donde nos espera de nuevo el ‘trycicler’ que contratamos, para volver a Banaue.

A las 7 de la tarde tomamos el autobús para Manila (400 pesos=6 euros). Serán 10 horas de molesto viaje en un autobús que parece que nunca a tenido suspensión y que se llena hasta los topes en las siguientes paradas. Intento dormir algo y cada vez que abro un ojo, un vendedor ambulante diferente se pasea pasillo arriba, pasillo abajo del autobús vendiendo papelinas de arroz, aros de no se que…

En Manila tomamos un taxi, al que pedimos que nos lleve a un hotel barato para pasar la noche. ¡Tremendo error! Nos lleva a un hotel de las afueras que mejor no volver a recordar (300 pesos la noche / 2 personas). El lugar más sórdido y surrealista en el que nunca me ha alojado.

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7/01/08
Manila

Son las 10 de la mañana y el bullicio hace horas que invade Manila. Los aviones despegan pasando por encima de nuestro destartalado hotel.

Un taxi nos acerca a la zona antigua de Manila, fundada por los españoles durante el siglo XVI. La zona se conoce como el barrio de ‘Intramuros’ y en el interior de sus murallas podemos visitar la Catedral, la Casa del Gobernador, el fuerte de Santiago Matamoros… todo el conjunto arquitectónico se encuentra en bastante mal estado.

Comemos en uno de los múltiples locales que sirven arroz y pollo y al atardecer nos dirigimos al aeropuerto internacional a recibir al Eugeni que lleva ya más de un mes practicando ‘birdwatching’ por diferentes islas.

Esta noche dormimos en un hotel de más categoría (2.300 pesos la habitación doble = 35 €).


8/01/08
Manila > Tagbilaran

Toca levantarse a las 3 de la mañana para coger el avión que nos llevará a Tagbilaran, en la isla de Bohol en las Visayas Centrales. En la isla podremos ver algunas de las iglesias de época colonial mejor conservadas de Filipinas. Nos dirigimos hacia el ‘Rajah Sikatuna National Park’.

Como dato curioso decir que los filipinos tienen un problema con los aires acondicionados de los coches, van con ellos al máximo y el contraste con la temperatura ambiental es de campeonato. Para ellos tener aire acondicionado es un símbolo de opulencia.

Llegados al parque, tenemos el primer contacto con la selva y su clima extremo de temperaturas y humedad elevadísimas, y los suelos embarrados y resbaladizos. Pero las penurias se ven compensadas por la cantidad de formas, plantas, flores e insectos que hasta ahora solo había visto en los documentales. Nos armamos de paciencia y utilizando los reclamos sonoros que lleva Eugeni, esperamos pacientemente a que las aves que hemos venido a ver se acerquen a nosotros.

Al caer la tarde aparecen los macacos y las aves diurnas son sustituidas por la noctunas. Podemos ver ardillas voladoras y los más grandes murciélagos que nunca he visto. En plena oscuridad la selva se llena de sonidos algunos agradables y otros extraños.

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9/01/08
Chocolate Hills

Durante la noche a vuelto a descargar una buena tormenta tropical que por suerte a escampado cuando nos levantamos. De nuevo se prepara un día sofocante de calor y humedad. Es conveniente llevar siempre a mano un paraguas, ya sea para el sol o para la lluvia.

Hemos dormido en el Chocolate Hills Guest-House, y hoy nos acercamos a ver unas curiosas colinas llamadas Chocolate Hills desde un mirador construido a tal efecto. Estas colinas se formaron hace millones de años y son consecuencia de formaciones coralinas que emergieron del mar. Durante las épocas secas adquieren un tono marrón y de ahí su nombre.

El resto del día lo empleamos en hacer una ruta rural entre palmeras, arrozales y búfalos de agua. Sin tener una ruta clara y definida vamos atravesando diversas aldeas donde los mayores se quedan extrañados de nuestra presencia y los pequeños nos vienen a saludar y seguirnos durante unos metros.

Atravesamos Nueva Vida del Sur, Nueva Vida del Este y Nueva Vida del Norte. Cae la noche y continuamos caminando con los frontales para cerrar el círculo y llegar a La Paz y de aquí al Chocolate Guest-House.


10/01/08
Chocolate Hills > Rajah Sikatuna Natural Park > Cebú

Ayer nos escaqueamos pero hoy toca levantarse a las 4:00 am para acercarnos en plena noche al Parque Natural ‘Rajah Sikatuna’ para observar diferentes clases de búhos y mochuelos utilizando los reclamos sonoros que portamos.

Con el amanecer hacen su aparición los macacos. Tras desayunar un coco que hemos logrado hacer caer de una palmera y abrir a machetazos, cada cual empleará el día en lo que más le gusta. Eugeni se adentra de nuevo en la selva en busca de más avistamientos, Xavi toma un sendero que también se adentra por la selva y yo decido tomar un ancho camino que me llevará por algunas aldeas llenas de tipismo: cultivos arroz, juegos de niños en la calle, matanza del cerdo, tarsies (unos diminutos animales de enormes ojos)…

Nos reunimos de nuevo los tres para que nuestro guía estos días (Chito), nos lleve al puerto de Tagbilaran, donde tomaremos un ferry (575 p = 9,5 €/pers) hacía la isla de Cebú.


11/01/08
Cebú

Un nuevo madrugón. Nuestro nuevo guía ornitológico nos viene a buscar a las 3:00 am. Hoy lloverá durante todo el día.

En una hora de jeep llegamos a la Reserva Forestal de Tabunan, una de las pocas zonas de Cebú que todavía conservan vegetación, pues el resto de la isla ha sido totalmente deforestado en un 99%. Ya en el parque nos dirige hacia un promontorio donde poder observar las aves con facilidad: Brush Cukou, Crimson Sunbird, Diceeum Quadricolor, Black Shame…

Hoy el día de avistamientos ha superado las espectativas, lástima que no ha dejado de llover durante todo el día y hemos tenido que caminar haciendo frente al barro y a las sanguijuelas. Eugeni se ha encontrado una sanguijuela aplastada dentro de su bota, junto a su dedo gordo. ¿Cómo ha podido llegar hasta allí?

De nuevo en Cebú, aprovechamos para hacer algunas compras en un gran centro comercial de la capital isleña. La ciudad no es tan caótica como Manila y además es muy limpia.


12/01/08
Cebú > Mindanao > Montañas Katanglad

Como ya viene siendo costumbre en este viaje, nos levantamos a horas intempestivas, puesto que hoy tenemos que tomar un avión que nos llevará a la isla de Mindanao, la única de las islas de mayoría musulmana y donde opera una guerrilla de ‘liberación’. En esta isla nos quedaremos el resto del viaje.

Nuestro vuelo tenía que aterrizar en Cagayan de Oro (norte de la isla), pero por motivos que no nos explican aterrizamos en Davao (en el sur). Davao es una de las ciudades más grandes del mundo en cuanto a extensión se refiere. Aquí un taxi privado nos llevará en 4 horas a Dalwangan. En nuestro trayecto nos encontramos con múltiples controles. Lo curioso es que la mayoría de los militares del control están durmiendo y ni te ven al pasar.

En Dalwangan, nos esperan un nuevo guía y unos caballos que nos portearan nuestras mochilas por un empinado y enfangado camino. Tras una hora y media de bonito camino, llegamos a un claro en la selva donde una cabaña-refugio de madera será nuestra nueva morada.

Sin tiempo que perder, nos adentramos en la selva para aprovechar el día y avistar algunas especies endémicas de la zona. La tarde se tapa rápidamente y empieza a caer el diluvio universal, que por suerte no me pilla, pues me he adelantado a la cabaña para solucionar unos problemas intestinales.

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13/01/08
Montañas Katanglad

Ha continuado lloviendo durante toda la noche y aunque lo hace con menos fuerza, continuará lloviendo toda la mañana. Decido seguir en el saco de dormir, mientras que Xavi y Eugeni parten en busca de uno de los avistamientos más deseados: el águila filipina, un ave que se encuentra al borde de la extinción.

Ya recuperado de los retortijones de ayer, empleo el día en leer, vaguear y observar la familia filipina que vive al lado de nuestra cabaña-refugio en una minúscula casa hecha de ramas de palmera entrelazadas.

El padre y el hijo mayor han acompañado a Xavi y Eugeni por la selva haciendo de guías, la madre dedica todo el día a las tareas de limpieza tales como fregar, barrer, preparar la comida,… dos de sus hijos juegan y ayudan extendiendo los frijoles y el arroz en el suelo para que se seque, mientras que la hija mayor y otro de sus hijos han bajado al pueblo a pie (3 horas ida y vuelta) para realizar algunas compras.

Como arroz con pollo (como cada día) y un riquísimo zumo de mango. El resto de la tarde lo empleo en ver como pasan las nubes tumbado en la pradera.

Sobre las cinco de la tarde regresan los ornitólogos y parecen que traen la lluvia consigo. El cielo se cierra y empieza de nuevo la lluvia. Por sus caras de alegría, parece que han tenido suerte y han podido ver el águila filipina, una de las de mayor envergadura del mundo.

Lloverá durante toda la noche.


14/01/08
Montañas Katanglad

Compruebo que dura es la vida del ornitólogo, puesto que son las 5 de la mañana y ya estamos desayunando huevos con bacón.

Nos adentramos los tres en la selva con una ligera lluvia que no cesa. El camino es puro barro resbaladizo y pese a las dificultades logramos avistar diversas aves como Apo Sunbird, Buzzin, Flowerpecker… Lo más espectacular del día ha sido ver como un lemur volador a pasado por encima de nuestras cabezas planeando y huyendo ante nuestra presencia.

La lluvia se intensificará y la visibilidad es nula. Decidimos volver a la cabaña caminando entre un lodazal resbaladizo a veces convertido en una auténtico río.

Continuamos la observación con el abrigo de la cabaña.


15/01/08
Montañas Katanglad

Amanece despejado. Por fin la estación seca empieza a hacer honor a su nombre. De esta forma se nos secará toda la ropa que tenemos empapada del día anterior.

Salimos de nuevo a la selva y esta vez hemos decidido dejar las botas para hacerlo con las chanclas de río y Eugeni con unas simples hawaianas. Con todas las lluvias de los últimos días nos hundimos hasta las rodillas y a veces resulta imposible sacar las piernas y tenemos que ayudarnos mutuamente.

Llegados al punto de observación, unos palos en precario equilibrio, nos armamos de paciencia esperando que haga aparición el primero de los actores, que será un halcón Abejero Oriental que soy el primero en observar, avistamos también un halcón peregrino y tendrán que pasar varias horas hasta que los gritos de nuestro guía Carlitos: Eagle! Eagle! nos despierten.

Ha vuelto el águila filipina y por fin puedo ver su magnífico vuelo muy de cerca, aunque no conseguiré grabarla con la cámara de vídeo.

Tras comer de nuevo arroz y pollo, emprendemos la vuelta por el camino de los horrores, con resbalones, hundimientos, sanguijuelas… y en un hundimiento hasta la rodilla, pierdo una de las chanclas de río entre el abundante barro.

Ya en la cabaña y gracias a un reclamo de Carlitos, podemos ver una especie rarísima, el Bukidnon Woodcock, una especie endémica que ni tan siquiera aparece catalogada y que todavía no posee nombre científico.

Un buen final para un día intenso, comentan los dos ornitólogos.

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16/01/08
Montañas Katanglad > Bislig

Con el cuerpo ya acostumbrado a madrugar, nos levantamos de nuevo a las 5 de la mañana para despedirnos de nuestro guía Carlitos y su hijo, y darles una generosa propina. De nuevo los caballos llevaran nuestras mochilas, está lloviendo y de nuevo el barro será nuestro compañero.

Llegados a Dalwangan nos dicen que la furgoneta que nos ha de venir a buscar no puede llegar puesto que es imposible avanzar por los impracticables caminos arcillosos. Hablamos con gentes del pueblo y acceden a llevarnos en moto hasta el lugar donde se encuentra la furgoneta.

Hoy será un día de transición, pues hemos de llegar hasta Davao (4 horas), para luego continuar por carretera y finalizar por pista forestal para llegar ya de noche a Bislig en la costa este de Mindanao. En total 12 horas de trayecto.


17/01/08
Bislig

De pie a nuestra ya habitual hora, las 5 de la mañana, un nuevo guía ornitológico nos espera puntual. Ha salido el sol y tras una hora de jeep por pista forestal, nos adentramos en la selva para ver entre otras aves los enormes Buceros y todo tipo de loros picoteando frutas, comiendo insectos…

Seguimos caminando por una zona boscosa protegida, es una reserva forestal en la que viven cientos de familias de forma ilegal y deforestan la selva para su subsistencia. Muchos de los personajes que vemos, esconden rápidamente sus sierras eléctricas ante el miedo de que seamos inspectores o algo parecido.

Mientras que mis compañeros siguen en la selva, yo me vuelvo al jeep para fotografiar las extensas áreas deforestadas en la supuesta zona protegida. Unos niños me invitan a papaya y paso el rato riendo con ellos. Son 7, entre niños y niñas y pasan todo el día solos mientras sus padres están talando árboles de la selva, está es su única forma de subsistir.

Por la tarde nos dirigimos a un aeródromo abandonado para avistar diversos tipos de mochuelos y lechuzas, cosa que conseguimos con facilidad.


18/01/08
Bislig

¿Adivináis la hora en que tocan Diana? Las 5 de la mañana. Decido quedarme durmiendo un rato más y hacer turismo en la localidad, mientras los ornitólogos vuelven a su querida selva.

Un café-internet me pone en contacto con el mundo, contesto mails y me informo que puedo visitar en las inmediaciones. En un curioso y sucio restaurante, donde como algo de arroz, se me ofrece como guía la hija de los dueños para enseñarme unas famosas cascadas.

Su tío tiene una motocicleta y se ofrece a llevarnos a las cataratas. La sorpresa será que mi improvisada guía viene con dos amigas más… así que las tres, su tío conductor y yo partimos. ¡En total cinco personas en la moto!

Tras visitar las Cascadas de Tinuy-an continuamos en moto visitando algunas aldeas y la playa Chocolate, una playa en la que no está permitido el baño, pues son kilómetros de auténticas arenas movedizas donde si caes, es prácticamente imposible salir sin ayuda.

Finalmente volvemos al centro de Bislig, ha caído la noche y el bullicio es total. Mis tres improvisadas guías, quieren que pruebe lo que para ellas es una delicatessen, un ‘ballot’, que compramos en una parada callejera. Se trata de un huevo cocido de pato, que hemos de abrir por la parte superior y sazonar con una picante salsa. Hasta aquí todo normal, si no fuera por que en su interior se encuentra el embrión del pato a medio incubar. Mi cara es un poema y ante las risas de mis guías y transeúntes, me como sin rechistar el huevo y su contenido.


19/01/08
Bislig

La gente de Bislig no está acostumbrada a los turistas, cosa que ya pude comprobar ayer, por lo que he decidido, de nuevo, pasar el día por la ciudad. Está vez me acompañará Xavi, mientras que Eugeni volverá a su amada selva.

Callejeamos por un barrio muy popular y enseguida la gente se sorprende de nuestra presencia, nos señalan, ríen, nos saludan… parecemos una auténtica atracción de feria, hasta el punto en que una comitiva de gente nos sigue en todo momento.

Llegamos al mercado central y a la estación de jeepneys de largo recorrido, ambos rincones con grandes posibilidades para la fotografía, puesto que cada rincón es de un gran tipismo.

El mercado es angosto y claustrofóbico, los puestos son minúsculos, existe un gran bullicio y un ir y venir continuo de gente cargada de los más variados productos. Decidimos comprar ‘rambutan’ una fruta exótica que comemos en una esquina, rodeados de multitud de gente que nos observan. Todos miran, ríen y comentan entre ellos, pero nadie nos pregunta nada. Una situación muy curiosa.


20/01/08
Bislig > Davao > Manila

Las poco convencionales vacaciones llegan a su fin. Hemos practicado el conocido como ‘birdwatching’ o avistamiento de aves, un turismo de mucha implantación, sobretodo en los paises anglosajones. Un tipo de viaje que no sabía que existiera. Quizás un viaje con pocas comodidades, pero un viaje muy, muy intenso.

Tras seis horas de camino llegamos a Davao para tomar un vuelo interno hasta Manila. Nos esperan luego 25 horas de vuelo hasta Barcelona con escalas en Hong-Konk y Paris.

Más fotos del viaje:


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