VF Baumes Corcades (Barcelona)


Vía Ferrata Baumes Corcades

(Barcelona)
29/12/07

Dificultad: media-alta (con tramos de dificultad muy alta).
Aproximación: 15 min
Recorrido: 2:30 h
Retorno: 45 min
Desnivel: 330 m
Material: equipo básico de vías ferratas. Es recomendable llevar un ocho y cuerda para salvar situaciones complicadas como los numerosos desplomes.

Es esta vía una de las más completas que he conocido hasta el momento. Cuenta con trayectos muy aéreos, extraplomos, un puente nepalí de 69 metros y las instalaciones se encuentran en perfecto estado. Además para su realización existen diferentes alternativas según nuestro nivel.


Desde el pueblo de Centelles nos dirigiremos hasta la casa de colonias de Mas Banyeres. Una pista nos dejará en una zona habilitada para aparcar. Iniciamos la marcha por la misma pista siguiendo los carteles indicadores. Los responsables de la vía han establecido un código de colores, el amarillo representa el camino que asciende hasta el Turó Puigsagordi y los puntos de color rojo nos indicarán la vía ferrata. Es por ello que en cualquier momento si algún integrante no se ve con fuerzas para superar un obstáculo, puede saltarlo y unirse un poco más adelante para continuar juntos.

La vía consta de cuatro tramos. Las primeras paredes que encontraremos es la zona del Quincarell. Son unos tramos muy verticales de instalación (unos 60 m) equipados con grapas y con dos desplomes fáciles. Llegados al resalte, podemos ver el valle del Río Congost, el Montseny y al fondo el Turó de l’Home.

Tramo inicial del Quincarell

Ahora un sendero (marcas amarillas), nos conducirá hasta el siguiente tramo de vía, donde se encuentra el afamado puente nepalí. Aquí las opciones que se nos presentan son tres: seguir las marcas amarillas (camino), seguir la ferrata por debajo del puente o atreverse con el puente de 69 metros de longitud. Esta última opción se convertirá en una experiencia inolvidable, para lo bueno o para lo malo. Solo hay que tener paciencia, control mental e inclinar el cuerpo ligeramente hacia atrás para que resulte más fácil el control del movimiento. Hemos de pensar que debido a su longitud, el puente en el tramo central, tiene una gran oscilación.

El puente Nepalí es sin duda la parte estrella de esta vía ferrata

Ahora nos espera un largo tramo con pasamanos y grapas. El final del flanqueo horizontal llega con una bajada también por grapas que nos pondrá en el camino. Ante nosotros ahora tenemos dos opciones, si seguimos hacia arriba, un tramo muy fácil nos llevará a una gran explanada y de aquí a la famosa escalera colgante, y si queremos emociones fuertes, pues la opción que nos lleva hacia abajo nos conducirá al tramo recién inaugurado (2006).

Escogemos la opción que baja y el camino avanza plácidamente hasta la nueva bifurcación. Enfrente tenemos la opción fácil (tramo de la Tosquera), no entraña ninguna dificultad. Como contrapunto tenemos el tramo de l’Esperó que asciende de forma muy vertical hasta llegar a un extraplomo muy difícil, pues al desplome se une la enorme distancia entre grapa y grapa, y para pasarlo tienes que agarrarte a los salientes de las rocas. El paso es de lo más intenso que recuerdo. Superado este, un flanqueo donde la fuerza mental se pone a prueba, pues si bien hay cable de vida, no tenemos prácticamente donde colocar los pies, debido a la verticalidad de la pared y a sus casi 40 metros de caída.

Pasado el flanqueo, volvemos a subir con algo de extraplomo, para por fin llegar de nuevo a una zona plana que nos llevará al camino.

Nos dirigimos hacia el último tramo. Tras cruzar la carretera asfaltada, la ascensión es directa hacia el paso de la escalera. Antes de superarla, nos reciben como final de fiesta dos desplomes más, que no son de lo más duro, pero el estar situados al final de la ferrata los convierten en más exigentes de lo normal.

Tras casi 3 horas de camino y unos 2800 metros de recorrido llegamos al Turó del Puigsagordi.

Una vía ferrata de lo más completa, intensa y divertida que recordaremos durante mucho tiempo.

A mitad de su recorrido es cuando el puente nepalí se vuelve más inestable
Al otro lado del puente nepalí, tras recorrer sus casi 70 metros de longitud

Zona de flanqueo que se llega a hacer algo pesada por su longitud

El tramo de la escalera ya en la parte final de la ferrata

Superando el resalte anterior a la escalera metálica

Tramo de l’Esperó, catalogado como tramo difícil
Una sorpresa nos esperaba en el tramo final

Finalizada la ferrata en el Turó del Puigsagordi
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