Trekking Himalaya (Nepal)


Trekking Himalaya y ascensión al Mera Central
16 de octubre al 6 de noviembre 2010

Trekking inédito de 17 días por el Himalaya nepalí superando los 5.500 metros y transitando por remotos valles. Caminaremos por un país que a parte del Monte Everest (8.848 m), la montaña más alta del mundo, cuenta con 6 de los 10 picos más altos de la tierra y que es el hábitat del abominable hombre de las nieves. Nuestra meta final es la ascensión al Mera Norte (6.476 m), pero el mal tiempo hará que coronemos el Mera Central de 6.461 metros. Un trekking de altura que no decepciona por su belleza, dureza y espectacularidad.

Vía: Kala Patthar y Amphulapcha La
Tiempo:
17 días de expedición
Dificultad: Alta
Desnivel total: 12.000 m
Altitud: 6.461 m
Nota: El paso del Amphulapcha requerirá el uso de cuerdas, y la ascensión final al Mera Central material de alta montaña.

>> Ver post de la ascensión

Nuestra ruta circular por el Himalaya la empezaremos en la población de Lukla, en la región del Khumbu, desde donde realizaremos el típico y masificado trekking hasta Kala Patthar, mirador del Everest. Desde aquí iremos a buscar el paso natural del impresionante collado Amphulapcha, y adentrarnos en valles no tan explotados comercialmente para disfrutar de la ascensión al Mera Central de 6.461 metros de altura.

Nepal cuenta con tres estaciones, la fría, la cálida y la monzónica. Para realizar nuestro trekking hemos escogido la estación fría, puesto que en ella las lluvias no son abundantes y las montañas aparecen despejadas la mayoría de días. Esta estación abarca desde Octubre a Marzo, aproximadamente.

Durante la estación cálida, las brumas suelen ser persistentes en la alta montaña y durante el monzón, el senderismo se convierte en una aventura de incierto final, debido al deshielo y a las lluvias torrenciales que se pueden prolongar durante semanas y semanas, bloqueando cualquier expedición.

16/10/10  Reus > Barcelona > Bruselas > Nueva Delhi > Katmandú
Son las 2 de la mañana y tomamos un microbús que nos ha de llevar al aeropuerto de Barcelona para reunirnos con el resto de la expedición. En total, incluyendo a Xavi Arias (nuestro guía), somos 16 integrantes.

Nuestro vuelo sale a las 6:30 horas desde Barcelona en dirección a Bruselas, donde hacemos escala para tomar un avión que nos llevará Nueva Delhi, donde tras una espera de 7 horas, tomamos el último vuelo dirección Katmandú, donde llegamos a las 8:15 de la mañana, hora local, tras más de 24 horas de aeropuerto en aeropuerto.

17/10/10 Katmandú
Después de dejar nuestros petates en un céntrico hotel, toca callejear para realizar algunas compras de material de montaña en uno de los paises más pobres del mundo. Katmandú como muchas ciudades del tercer mundo, te produce inicialmente una mezcla de amor y odio. Las calles están atestadas de gente, motos, bicicletas y rickshaws lo invaden todo. Durante los primeros momentos quedas aturdido y absorto por el caos reinante, intentando esquivar las motos que se mueven a toda velocidad.

Emplearemos la mañana en visitar las miles de tiendecitas del Thamel dedicadas a vender material de montaña proveniente de la vecina China. Encontraremos de todo a muy buen precio, eso si, la gran mayoría, más falso que un euro de madera. Me compro un plumas ‘Norh Face 600’ por 40 euros, incluida la funda compresora. ¿Será de pluma de oca o de paloma?

Una de las cosas más agradables de la capital del Nepal, es sin duda su temperatura, pues todo el año ronda de media los 25-28 grados, con la excepción de los meses de enero y febrero en los que puede bajar.

Esta temperatura invita a seguir callejeando después de la comida, dejando ya el mapa en el hotel, puesto que no sirve de nada. Ni una calle tiene un nombre y lo mejor es perderte entre las casas Newaris de ladrillo y madera. Además coincide que son fiestas y la gente viste sus mejores galas, se suceden las procesiones y las ofrendas a los dioses en los templos.

Finalmente ya de noche visitamos la Plaza Durbar donde se alza el antiguo Palacio Real, de la dinastía Malla, rodeado de templos hinduistas protegidos por dioses de piedra.

Después de cenar, tomamos unas cervezas y fumamos en sisha… y por fin, después de 2 días sin hacerlo, dormiremos en una cama, aunque sólo serán 3 horas, con tanta juerga se nos ha hecho algo tarde.

Plaza de Durbar y su pagoda
Plaza de Durbar y su pagoda

18/10/10 Katmandú
Nos levantamos y con nuestros petates nos dirigimos al aeropuerto donde el caos es total, la aglomeración de gente es increíble y los lavabos desprenden un hedor insoportable, y para colmo, nuestro avión que tenía prevista la salida a las 9:30 horas no despega. Supuestamente hay mal tiempo en Lukla, nuestro destino entre las montañas del Himalaya. Después de esperar, a las 2 de la tarde nos dicen que ya no saldrán más vuelos y nos volvemos al hotel.

Comemos y aprovecharemos para visitar la Stupa de Boudhaneth (Templo de Buda), centro de peregrinaje budista que cuenta con la Stupa más grande del Nepal y un gigantesco Buda que es considerado Patrimonio de la Humanidad y a la que damos varias vueltas siguiendo la marea de fieles que caminan en oración.

Volvemos a la zona comercial del Thamel, y cenamos en un restaurante típico de comida Tibetana.

19/10/10 Katmandú
De nuevo madrugamos para ir al aeropuerto. Las cosas no pintan nada bien, puesto que el día está muy nublado. Otra vez el caos, la espera y la incertidumbre de saber si volaremos o no. Sólo han podido despegar dos aviones en dirección a Lukla cuando nos comunican que por el mal tiempo, hoy tampoco volaremos.

De nuevo nos dirigimos al Thamel para comer el chateubriand con verduras más grande que he visto en mi vida. Después de dejar el plato bien limpio, nos desplazamos hacia la zona del Monasterio de Phashupatinah y su río sagrado. El interior del monasterio sólo es visitable por los hinduistas, no así la zona de cremación, donde asistimos a una ceremonia de una cremación, caminamos entre los templos dedicados a Shiva, la diosa de la fertilidad, y finalmente contemplamos una celebración ritual llena de cantos y oraciones sagradas junto al río.

Si se pasea entre las stupas, hay que tener mucho cuidado con los monos, pues se te lanzan si intentas hacer una foto muy de cerca o llevas algo de comida visible… y un arañazo de un mono puede traer bastantes complicaciones en forma de enfermedades infecciosas.

20/10/10 Katmandú > Lukla > Monjo
Nuevo madrugón (a las 4 de la mañana) y de nuevo el caos. Llegamos los primeros al aeropuerto, que todavía no está ni abierto y tras numerosos empujones, sobretodo con otros occidentales (concretamente alemanes), logramos entrar al recinto. Tenemos muy claro que hoy no volaremos, puesto que con los retrasos acumulados de los días anteriores el asunto se presenta imposible. Por eso hemos optado por un plan B, que consiste en alquilar los servicios de un helicóptero.

El helicóptero es un aparato ruso (Mi-8A), que seguramente vino a parar aquí tras la desmembración de la antigua URSS. Incluso los pilotos son rusos y aunque nadie niega que el helicóptero pueda volar, la impresión es que lo haremos en una antigualla que parece que se desmontará en cualquier momento.

En nuestro viaje nos acompañarán nuestros petates, cartones de huevos, sacos de patatas, cebollas… sin duda, un vuelo curioso.

Tras aproximadamente 45 minutos entre nubes y niebla, llegamos a Lukla (2.860 m), en el este del Nepal. El aeropuerto es considerado uno de los más pintorescos y peligrosos del mundo ya que se encuentra rodeado de cumbres con una aproximación complicada y sin posibilidad de rectificación en su corta e inclinada pista, que finaliza en un precipicio, si despegas, y en una pared de la montaña si aterrizas. Nos posamos en el pequeño helipuerto y el viaje ha sido tan cómodo que hasta me he quedado dormido.

Pronto el aeropuerto cambiará de nombre y se denominará Aeropuerto de Tenzing-Hillary, en honor a Sir Edmund Hillary y el Sherpa Tenzing Norgay, que fueron los primeros en coronar la cima del mundo en 1953. Otra opción más romántica y dura es venir desde la población de Jiri. Se tardan unos 8 días y esta es la ruta que emplean casi todos los porteadores (ellos tardan sólo 4 días), y también es la ruta que utilizó Hillary y su expedición cuando lograron coronar el Everest.

De nuevo el cielo se tapa rápidamente y vemos como ya no puede aterrizar ningún avión más. Aunque nos hemos tenido que rascar el bolsillo (200 €/persona), ha sido una buena opción tomar el helicóptero.

La etapa que inicialmente íbamos a realizar, era el trayecto de Lukla hasta Phakding, pero finalmente llegaremos hasta Monjo. Es una etapa algo más larga, pero de esta forma la siguiente jornada hasta Namche Bazaar, donde subiremos hasta los 3.400 metros, se nos hará más cómoda. Además, dormir en Monjo por debajo de los 3.000 metros, nos ayudará a aclimatar con más facilidad.

Después de conocer a nuestros sherpas (guías), sirdars (jefes de porteadores) y a los propios porteadores y cocineros, cruzamos Lukla y sus tiendas preparadas para turistas en dirección Norte. El sendero transcurre de forma apacible, de vez en cuando vemos grupos de losas grabadas (manis) que invocan el mantra sagrado: ‘Om mani padme Hum’, que se alternan con pequeñas capillas de oración y ruedas de rezos. El valle es de una gran profundidad y se suceden los puentes colgantes, algunos increíblemente largos, por donde pasan senderistas, porteadores, lugareños, pastores con sus rebaños, bueyes, yaks… Empieza a caer una ligera lluvia que no nos abandonará durante casi todo el día. Así de esta forma y tras 7 horas (incluyendo paradas), llegamos a Monjo (2.835 m), lugar donde nos hospedaremos en un logde (refugio de temporada).

En el logde nos servirán una cena caliente y tenemos que pagarnos las bebidas. El agua no es potable, se podría beber, pero no vale la pena arriesgarse y perderse toda la expedición por una gastroenteritis. Por ello compramos el agua embotellada a 1€ la botella de 0,5 litros, que los porteadores traen a diario desde Lukla.

El helicóptero que nos llevará a Lukla después de 3 días de espera
El helicóptero que nos llevará a Lukla después de 3 días de espera

20/10/10 Monjo > Namche Bazaar
Son las 6:30 de la mañana. Ha llovido durante toda la noche y el sol se abre paso tímidamente. Desde Monjo y en media hora de camino llegamos a las puertas del Parque Nacional de Sagarmatha (Everest en nepalí). Tras obtener los permisos pertinentes para la entrada al parque caminaremos entre espléndidos bosques de abetos y una sucesión de cascadas y puentes colgantes. Avanzamos paralelos al río Dudh Koshi, que cruzaremos por el puente Larja para tomar las empinadas cuestas que nos llevaran hasta Namche Bazar (3.440 m), importante centro de comercio, como lo demuestran todas sus tiendecitas llenas hasta los topes de material de montaña y souvenirs de todo tipo. Hemos tardado 4 horas (incluidas paradas) en llegar a la localidad que posee forma de herradura y es la capital del pueblo Sherpa. Desnivel: 605 m.

La tarde la dedicamos a realizar todo tipo de compras. Impresiona ver los porteadores que se ganan la vida realizando todo de tipo de transportes y llegando a cargar hasta 50 kilos a sus espaldas. Ya desde pequeños les enseñan a portear medio descalzos, llevando verduras o carne, y algunos se tambalean peligrosamente por los estrechos y serpenteantes senderos. Debido a estas enormes cargas, muchos de ellos acaban con graves problemas de crecimiento y de espalda, y aún así, con lo poco que tienen nunca pierden la sonrisa.

22/10/10 Namche Bazaar > Tengboche
Amanece con el cielo totalmente despejado, así, sin una nube en el horizonte, dejamos Namche Bazar y empezamos a caminar por un ancho sendero invadido por excursionistas. Tengo la sensación de estar en las Ramblas de Barcelona y no en el Himalaya.

Hoy tendremos el primer contacto visual con los gigantes del Himalaya. Y así es, pues al poco de abandonar Namche, en una pronunciada curva aparece ante nosotros el techo del mundo y sus 8.848 metros. Junto con el Monte Everest, podemos ver el Nuptse, Lhotse, Lhotse Central, Lhotse Shar y más cerca el Ama Dablam. Estamos por encima de los 3.000 metros y empiezo a notar algunos síntomas leves del mal de altura (ligero dolor de cabeza y presión en las encías), todo normal.

Continuaremos por el masificado sendero en bajada hacia Punghi Thanga y cruzaremos el río Dudh Koshi para continuar por una fuerte subida atravesando un hermoso bosque de pinos y rododendros. Nos desviaremos del camino y visitaremos un vivero (nursery) de pinos de la fundación Sir Edmund Hillary. La función de estos viveros es doble, de un lado dan trabajo a los lugareños y se les conciencia de que los bosques son un bien escaso, y por otro lado el plantel sirve para compensar la cada vez mayor tala de pinos para ser usados como combustible para cocinar y calentar los logdes… Y ya se sabe, a más senderistas, más necesidades de cocinar y calentar. En parte nuestra presencia está contribuyendo a esta deforestación.

Llegamos a Tengboche y visitamos el famoso monasterio budista asistiendo a una Puja (oración) que dura aproximadamente una hora. El monasterio fue arrasado en 1989 por un incendio y a sido reconstruido totalmente gracias a las donaciones. Durante la puja unos monjes jóvenes que tenemos cercanos a nosotros nos dejan probar su comida y me piden la cámara de fotos para fotografiarnos. No pararan de reír durante toda la oración, realmente son simpáticos y agradables. Total del día: 7 horas (paradas incluidas).

Vistas del techo del mundo, el Monte Everest y sus 8.848 metros de altura
Vistas del techo del mundo, el Monte Everest y sus 8.848 metros de altura

23/10/10 Tengboche > Pheriche
De nuevo amanece sin una nube y así continuará durante todo el día. Empezamos a caminar dirección NE viendo de nuevo bosques de rododendros. Nos acompañará el impresionante Ama Dablam (La Madre que se Alza) de 6.812 metros y sus laderas y pendientes que parecen infinitas. El carácter sagrado que tiene para el pueblo sherpa y su estilizada forma nos deja boquiabiertos al contemplar sus seracs, que parece que desafíen a la gravedad.

Una vez cruzado el río, dejaremos la romería de senderistas para tomar un sendero ascendente en dirección hacia el monasterio de Pangboche, que lamentablemente está cerrado. En dicho monasterio se conservó durante mucho tiempo el escalpe del Yeti (el hombre de las nieves). Este camino se encuentra menos transitado puesto que hay que subir para luego volver a bajar y tomar el sendero anterior, y por ello la mayoría de gente evita hacer metros de más, pero es del todo recomendable para disfrutar de parajes más tranquilos.

En Pangboche podemos ver como no abundan los pinos y sus habitantes se dedican a secar las heces de vaca, que les servirán de combustible para el frío invierno. Continuamos y enlazamos con la senda principal, siempre bajo la atenta mirada del Ama Dablam y pasando por pequeñas aldeas como Syomare y Orsho.

Ahora el trayecto será en continuo ascenso hasta Pheriche (4.240 m). Como hemos llegado muy pronto nos proponemos ir hasta Dingboche (4.410 m), pero el cielo se tapa de forma muy rápida y solo daremos un breve paseo.

La cena en el logde es excelente y abundante. Una aspirina me ayudará a dormir puesto que tengo un moderado dolor de cabeza, de lumbares y rodillas. En total han sido 6 horas con paradas desde Tengboche.

24/10/10 Pheriche > Lobuche
Dejamos Pheriche a las 8  de la mañana y caminamos en dirección NO hasta el final del valle para girar bruscamente e iniciar el ascenso a la población de Dughla (4.620 m), donde tomaremos un té. La ingesta de líquidos de manera continuada forma parte de la aclimatación.

Continuamos ascendiendo hasta la zona de los memoriales de los sherpas fallecidos y es aquí donde me aparece un fuerte dolor de cabeza y de cervicales que me provoca algo de vértigo. El dolor no remite y va en aumento. Es ahora cuando uno se pregunta: ¿qué se me a perdido aquí?

Nos hacemos una foto de grupo y emprendemos la marcha. Me cuesta caminar por el vértigo y el dolor de cervicales. He tomado una aspirina pero el dolor no remite. Camino en silencio apretando los dientes y sin hablar con nadie.

El paisaje que nos rodea carece ya de toda vegetación y avanzamos para llegar a la altura de la morrena del glaciar del Khumbu. Continuamos por su lado izquierdo y de esta forma llegamos a Lobuche (4.910 m). Pasa un buen rato hasta que disminuye el dolor de cabeza, pero la presión cervical continua y no será hasta pasadas unas horas que esta desaparecerá totalmente.

En el resto de compañeros los síntomas son variopintos. Hay gente en perfecto estado y otros se encuentran mucho peor que yo. En total hemos caminado 5 horas, incluyendo las paradas. En el logde comemos algo de embutido traído de España. Su sabor nos sabe a gloria y por unos momentos todo el mundo olvida sus penas.

25/10/10 Lobuche > Khala Patthar > Lobuche
Nos levantamos a las 5 de la mañana y en una horita nos ponemos en marcha. Me he despertado a media noche con un intenso dolor de cabeza. Un ibuprofeno me lo ha hecho disminuir un poco, pero no ha sido hasta el desayuno que el dolor a remitido totalmente.

Hoy será una jornada larga y dura. Empezamos a caminar con el alba y con un frío considerable. Vamos paralelos al glaciar el Khumbu y tras dos horas y media llegamos a Gorak Shep, pueblo situado en un llano arenoso en las primeras estribaciones del Kala Patthar.

De nuevo aparecen los dolores de cabeza y de cervicales ¡Ya los  echaba de menos! De esta forma inicio el ascenso al mirador. El redondeado pico no entraña ninguna dificultad, pero hemos de recordar que estamos a más de 5.000 metros y es importante dosificar.

En dos horas desde Gorak llegamos a la cima, sus vistas son extraordinarias. Tenemos ante nosotros el circo de montañas más altas del mundo (Everest, Lhotse, Lhotse Shar, Nuptse). Acabamos de ascender a un pico de 5.550 metros que queda empequeñecido por los gigantes que lo rodean y a la vez lo empequeñecen… y así nos sentimos nosotros, empequeñecidos e insignificantes ante las inacabables paredes que tenemos ante nuestros ojos.

Iniciamos el descenso para comer en Gorak Shep e iniciar la vuelta a Lobuche. De nuevo vuelven los dolores de cabeza y cervicales.

La jornada ha sido dura, pues han sido en total unas 7 horas (con paradas), pero a diferencia de otros días, el trekking a transcurrido por encima de los 5.000 metros cosa que ha hecho que el desgaste sea superior. A estas alturas es muy importante poder llevar un ritmo suave de progresión y lógicamente hidratar de forma continuada. Aproximadamente bebemos unos 5 litros diarios de líquidos.

26/10/10 Lobuche > Chhukhung
Otro soleado día nos espera y aunque me he despertado varias veces con dolor cervical y de cabeza, parece que voy aclimatando y el malestar es cada vez menor. Abandonaremos Lobuche siguiendo una senda marcada con hitos de piedra en dirección SE y cruzando el glaciar del Khumbu. El camino cambia cada invierno debido al movimiento lento pero continuo del glaciar sobre el que caminamos y que queda cubierto por una gran capa de tierra y rocas.

Progresamos en continuo ascenso, y este cada vez se irá haciendo más sostenido y más fuerte, hasta culminar en el Collado de Kongma (5.535 m). A nuestras espaldas y a lo lejos podemos ver el Cho-Oyu. La bajada del collado, al igual que la subida, posee una gran pendiente y en algunos tramos tendremos que utilizar las manos. Así, llegaremos a los lagos de Kongma que bordeamos por la izquierda.

Las vistas del Ama Dablam nos dejan sin respiración… ¿o será la altura? También vemos de forma muy clara el Makalu y los Lhotse mientras avanzamos alternando suaves subidas y bajadas.

Caminamos en dirección a Lhangbo, al que no llegaremos, puesto que tomaremos antes un sendero en dirección E, atravesando las primeras estribaciones del glaciar del Nuptse, que nos llevará en bajada directamente a Chhukhung (4.730 m).

Las 8 horas de trayecto de hoy se notan en nuestras piernas, y si por la mañana abandonaron dos miembros de la expedición, esta noche se unirán dos personas más, una con edema facial y otra que no consigue aclimatar y ya no soporta los dolores de cabeza. Por suerte para mi, hoy no he tenido ningún malestar.

Estamos muy alejados de la civilización y esto se nota en los precios. Un agua de 0,5L vale 200 RPS (2 €) y cargar una batería de la cámara unas 300 RPS (3 €), y no siempre te la dan cargada del todo.

Hoy será el primer día que dormiremos en tienda de campaña. Son las 7 de la tarde y las temperaturas han caído en picado, toca dormir y recuperar bajo la atenta mirada del Ama Dablam y el cielo estrellado como nunca lo había visto.

El impresionante Ama Dablam y sus 6.856 metros de vertiginosas pendientes
El impresionante Ama Dablam y sus 6.856 metros de vertiginosas pendientes


27/10/10 Chhukhung > Campo Amphulapcha 1

Amanece y la escarcha a invadido nuestras tiendas por fuera y por dentro, pero por suerte luce el sol y no hay ni una sola nube en el horizonte. Pero no todo serán alegrías, puesto que a las bajas de ayer de Isaac y Miquel, hoy se les unirán 5 personas más, Xavi con dolor de cabeza y estómago, Ramón con un constipado que se está convirtiendo en pulmonía, Santi con dolor de cabeza y una rodilla destrozada y finalmente Enrique con nauseas y mareos, y Ana que lo acompañará.

Así de esta forma tan poco alentadora emprendemos la marcha los seis que quedamos, con nuestro guía, sherpas y porteadores. Avanzamos en dirección E llaneando por el fondo del valle. Tras una hora y media de camino, dejamos a nuestra izquierda la trazada que lleva al campo base del Island Peak.

Seguimos bordeando el lago Imja Tsho por su derecha para finalmente orientarnos dirección N y entrar en el espectacular circo del Glaciar del Amphulapcha. Plantaremos nuestro campamento a 5.375 metros, mientras observamos el imposible paso del Amphulapcha de 5.845 m. Este collado será una auténtica prueba de fuego.

Hace un frío tremendo y los porteadores sonríen mientras caminan entre las tiendas, ataviados solo con unos calcetines agujereados y chancletas de playa, y nosotros, con toda la tecnología de tejidos térmicos, resulta que tenemos frío. Pero ellos nunca pierden su sonrisa.

Nos comentan que al final del trekking podemos darles el material que deseemos: chaquetas, botas… y seguramente si volvemos a verlos, volverán a ir totalmente precarios, porque nuestro material lo habrán vendido para poder dar de comer a sus familias durante meses.

Va a ser una noche complicada, la cena no me ha sentado nada bien. Desde las 7 de la tarde que estoy en el saco sin poder conciliar el sueño. Tengo la sensación de que me ahogo y me despierto continuamente. Solo después de 4 horas de moverme dentro del saco consigo dormirme.

28/10/10 Campo Amphulapcha 1 > Campo Amphulapcha 2
Desayunamos a las 2 de la mañana. Me noto muy cansado. No he tenido dolor de cabeza, pero la sensación de ahogo durmiendo a 5.400 metros no la he podido superar, hasta que mi cuerpo, totalmente agotado se ha rendido y he podido dormir algo menos de 3 horas. El estomago me da vueltas y soy un zombie el día que se antoja más duro de todos los que llevamos a nuestras espaldas.

Empezamos a caminar por las primeras rampas hacia el collado. Ayer nuestros sherpas subieron a instalar una cuerda fija para poder progresar con más facilidad y seguridad, y descubrieron que por el otro lado del collado también avanza un grupo de montañeros, y si estos llegan a lo alto del paso antes que nosotros, tendrán preferencia en el descenso por el estrecho y angosto collado y nosotros quedaríamos esperando debajo sin poder atacar la última parte del paso y expuestos a la caída de piedras o material de los porters, que como veremos es bastante habitual.

Así pues, para poder superar el collado con garantías empezamos a caminar de noche con la compañía de los frontales y la luna. Me cuesta avanzar, me siento muy pesado y empiezo a sentir que mi estómago se empieza a quejar. Al poco estoy vomitando la cena colgado de una pared y en medio de la noche. Hace un frío tremendo y me queda una dura jornada por delante, mis compañeros me animan y con más coraje que fuerza sigo avanzando mientras los primeros rayos de sol iluminan la parte alta del collado. No hay vuelta atrás y aunque estoy hecho un harapo, sé que lo lograré, sé que superaré este bache y me veo en la cima del Mera en unos días. Esa es la actitud, me digo a mi mismo.

Llegamos al tramo con más pendiente y nos pegamos bien a la pared mientras desciende un grupo de porteadores, que descuelgan, o más bien lanzan al vacío sus cargas, atadas con unas cuerdas y su contenido golpea continuamente contra las rocas. Seguidamente descienden ellos de una forma no muy ortodoxa y un poco a lo loco. No me extraña que más de uno haya caído montaña abajo hasta el fondo del valle, pero es admirable la entereza física que tienen para cargar con semejantes pesos y caminar por la nieve en sandalias.

Un sherpa me llevará la mochila porque me tiemblan las piernas. Voy a ser el primero en usar el jumar para ascender el tramo más complicado. Agradezco el sol que acaricia mi cara y después de mucho esfuerzo y poca técnica, llego a la antecima del collado de Ampu. Allí me siento a descansar mientras ahora es el turno del resto de los compañeros.

Poco a poco nos vamos reuniendo, mientras siguen llegando porteadores y lanzando sus cestas cargadas de material, y sin ningún tipo de arnés o protección. Unos metros más y llegamos a lo alto del collado Amphulapcha de 5.845 metros.

Empezamos el descenso por la cara sur del collado y aunque voy prácticamente arrastrando los pies por la debilidad de mi cuerpo, el paisaje glaciar que aparece ante nuestros ojos hace que me olvide de todos mis males. El glaciar del Nunku se muestra espléndido. Parece que caminemos entre un enorme pastel de nata troceado y con ayuda del piolet empezamos a descender. En algunos tramos instalamos una cuerda con nudos para bajar con más comodidad entre los gigantescos bloques de hielo.

Así de esta forma, vamos dejando atrás el precioso glaciar. Somos el único grupo que realiza el collado de Norte a Sur, habitualmente se hace al revés, sobretodo por gente que quiere realizar el Island Peak (6.183 m).

Continuamos avanzando hacia el Sur, dejando a nuestra derecha el lago Panch Pokhari y el Hunku Pokhari para instalar nuestro campamento a 5.230 metros en un amplio valle. Durante el camino he tenido que atender la llamada de la naturaleza en diversas ocasiones y me duelen todas las articulaciones.

En total han sido 9 horas de durísimo camino, pero con la espectacularidad del glaciar que nos ha llenado de vitalidad.

Uno de los días más duros será el paso del collado de Ampulapcha que nos llevará al glaciar del Nunku
Uno de los días más duros será el paso del collado de Ampulapcha que nos llevará al glaciar del Nunku

29/10/10 Campo Amphulapcha 2 > Kongme Dingma
No se si son las ganas de continuar o que, pero la verdad es que la noche ha sido muy placentera. No he tenido ningún síntoma de malestar y me he levantado totalmente recuperado de todos mis males del día anterior y con más ganas que nunca de seguir hacia el Mera.

Hoy la etapa es de transición, cosa que vamos a agradecer todos. Seguimos en dirección sur paralelos al río Honggu.

En unas 4 horas de cómodo trayecto llegaremos a nuestro nuevo campamento: Kongme Dingma (4.850 metros). Hoy hemos podido ver a lo lejos, recortado en el horizonte, cual es nuestro destino final y esta visión nos a animado a todos. Una vez plantado el campamento, podemos dedicar el resto de la tarde a descansar y recuperar fuerzas.

Mañana empieza realmente lo bueno, pues salvaremos un desnivel de 1.000 metros. De esta forma, intentaremos avanzar un día el ataque a la cumbre, puesto que llevamos demasiadas jornadas con muy buen tiempo y puede ser que en los días venideros cambie la situación.

30/10/10 Kongme Dingma > Campo Base > Campamento de Altura
Abandonamos la tranquila y cómoda planicie de Kongme en busca de un collado al que ascendemos de forma progresiva y suave entre pastizales.

Una vez llegados a lo alto de collado aparece ante nosotros nuestra meta de forma muy clara y nítida. Distinguimos perfectamente el macizo del Mera con sus tres cimas, el Mera Central (6.461 m), el Mera Sur (6.065 m) y el Mera Norte (6.476 m), perfectamente contrastado sobre un fantástico cielo azul.

Hoy caminaremos con la visión continuada de la silueta tricéfala de nuestra meta, pero a medida que avanzamos empieza a aparecer una delgada capa de nubes a lo lejos que irá tomando cada vez más consistencia.

El sendero ahora avanza por enormes bloques de rocas desprendidas y entre salto y salto observamos como las nubes van adquiriendo cada vez más protagonismo. Continuamos ascendiendo y a las 3 horas de recorrido llegamos al límite del Glaciar del Mera, donde se encuentra el Campamento Base (5.350 m). Hasta aquí llegan los porters, haremos un rápido tentenpie y nos pondremos todo el material de alta montaña: botas de altura, crampones, cubrebotas, guantes, plumas… El resto de material lo dejaremos en el campo base.

De esta forma, cargando sólo el material esencial, continuamos ascendiendo por el glaciar, hacia el campamento de altura, al que llegaremos en dos horas y media de duro ascenso en las que algunos miembros de la expedición lo empiezan a pasar mal.

En este último trayecto, podemos disfrutar de las vistas de hasta 5 ochomiles a nuestro alrededor: Everest (8.848 m), Kangchenjunga (8.586 m), Lhotse (8.516 m), Makalu (8.485 m) y Cho Oyu (8.201 m).

Una vez llegados al promontorio donde se encuentra el campamento de altura (5.780 m), podemos ver como en el cielo las nubes se hacen cada vez más y más presentes. El campamento de altura se encuentra estratégicamente situado en un diminuta planicie protegido por un gran espolón rocoso y sin nieve en el suelo.

Tras la cena, nos reunimos los 7 expedicionarios en una tienda para 2 personas y tras repasar el material y recibir las últimas instrucciones, nos vamos a nuestras respectivas tiendas. La nuestra ha quedado algo inclinada y tiene una parte suspendida en el aire.

En total hemos caminado 5 horas y 30 minutos de trayecto de alta montaña y nos vamos a descansar, que no dormir, con el ansia de saber si mañana el tiempo nos respetará e inquietos por la cercanía de la cumbre.

31/10/10 Campamento de Altura > Cima del Mera Central > Campo Khare
Hoy es el gran día. Nos levantamos a las 2:30 de la madrugada. No hemos dormido mucho, pero si hemos podido descansar un poco para afrontar este día con garantías. Una mirada al cielo y éste se ve lleno de brillantes estrellas. ¡Perfecto!

Un rápido desayuno y abandonamos el campamento avanzando en medio de la noche. Somos la única expedición que acometerá el ascenso hoy y los primeros metros son muy suaves y cómodos. Progresamos en dos grupos con un guía-sherpa abriendo cada cordada de 4 personas y nuestro guía Xavi Arias, que va por libre.

Poco a poco vamos ganando altura sobre rampas que cada vez toman más pendiente para de nuevo volver a suavizarse.

A nuestras espaldas el sol se intenta abrir paso entre los gigantes del Himalaya. Un espectáculo increíble el poder contemplar como el sol tiñe de rojo la nubes que rápidamente avanzan hacia nosotros. Seguimos caminando y superamos la cota de los 6.000 metros. La trazada es evidente, como es evidente que la niebla nos alcanzará en breve.

El sol, apenas tiene fuerza para calentar nuestros cuerpos, aunque por suerte mis pies y manos ya han entrado en calor, ha costado volver a notar los dedos del pie, pero tras más de 2 horas de ascenso y con el esfuerzo parece que la sangre ya fluye hasta todos los rincones.

Avanzamos lentamente mirando el cielo con la esperanza de que la niebla y las nubes nos den una tregua, pero tras 3 horas de camino, y ya con la niebla invadiéndolo todo empieza a nevar ligeramente y se levanta un viento que poco a poco irá tomando más y más fuerza.

Los sherpas que nos acompañan no ven claro continuar. Tras un intercambio breve de impresiones con nuestro guía Xavi, les convence para seguir avanzando entre las racheadas ráfagas de viento, que proyectan la nieve con fuerza hacia nuestras caras. Ha disminuido tanto la visibilidad que no puedo ver donde empieza mi cordada. El frío va en aumento.

A los sherpas lo que más les preocupa no es tanto la ascensión si no el descenso, pues el fuerte viento puede hacer que se borre la trazada, y aventurarse a caminar, por un gigantesco glaciar sin huellas que seguir y con tan baja visibilidad puede ser realmente peligroso por las múltiples grietas que esperan ocultas la nieve.

Continuamos avanzando y tras girar en nuestra camino hacia la izquierda, afrontamos los que parecen ser serán los últimos metros de ascensión. Nuestra cordada es la primera en hacer cumbre y nos fundimos en efusivos abrazos. En unos instantes llega a nuestra altura la segunda cordada. De nuevo más emoción a flor de piel, se suceden los abrazos y las lágrimas.

A nuestro alrededor, nada.  Solo niebla y nubes. Eso es todo lo que nuestros ojos alcanzan a ver en la cima del Mera Central de 6.461 metros. Nuestro objetivo era el Mera Norte de 6.476 metros, pero sería de locos intentar hacer cima con este tiempo. Hemos tardado desde el campamento de altura algo más de 4 horas en llegar a la cima.

Tras las fotos de rigor, emprendemos rápidamente la bajada, puesto que el viento sigue soplando y no debemos perder la trazada. El ritmo de descenso es tan rápido que en una hora hemos llegado al campamento de altura, donde haremos una breve pausa para comer algo y continuar descendiendo en dirección al Collado de Mera (5.415 m).

Echando la vista atrás vemos como el macizo del Mera ha quedado engullido por unas oscuras y amenazantes nubes negras. No me gustaría estar ahí ahora. En el fondo del valle vemos nuestro destino y podemos hasta distinguir nuestras tiendas. A las 4 horas de descenso continuado llegaremos al Campo Khare (3.500 m) y justo en ese preciso instante, empieza a caer una fuerte nevada. Parece que los dioses han sido benévolos con nosotros y nos han respetado hasta que estuviéramos bien resguardados.

Esta noche celebramos nuestra ascensión con todos los miembros de la expedición, con los guías, sherpas y porteadores, y una tarta que conmemora la gesta. El ambiente es de auténtica fiesta, pues nadie creía que lo pudiéramos lograr con una climatología tan adversa y luego sabremos que durante días, nadie pudo hacer cima debido al mal tiempo reinante.

Por la rendijas de la pared del logde, donde finalmente dormiremos, entra un aire helado y mirando por los ventanucos vemos como el manto de nieve crece y crece sin parar. La noche será plácida, plácida como hacía días que no recordaba y todo en parte gracias a una estufa que nos proporciona calor quemando estiércol de yak.

>> Ver post de la ascensión

Ruta final de ascenso al Mera Central de 6.461 metros, con el Campo Base donde pernoctaremos
Ruta final de ascenso al Mera Central de 6.461 metros, con el Campo Base donde pernoctaremos

1/11/10 Campo Khare > Kote
Nos despertamos sin luz, las baterías non han aguantado la juerga de ayer hasta las tantas. Da pereza salir del saco pero el hambre aprieta. Estamos en un valle alejado de todo y eso se nota en la pobreza de las casas, que tienen el techo de madera en lugar de chapa y en las ventanas los plásticos sustituyen a los cristales.

El paisaje de la pequeña Khare a cambiado durante la noche, y una gran capa de nieve lo cubre todo, convirtiendo el pueblo en la perfecta postal navideña.

Los festejos de la noche parece que han pasado factura a algunos de nuestros sherpas, y abandonamos Khare oyendo a lo lejos los estruendos de avalanchas provocadas por la inestabilidad de la nieve acumulada en las laderas del macizo del Mera.

Avanzamos en dirección SO descendiendo por las resbaladizas pendientes cubiertas de nieve recién caída, donde los resbalones se sucederán uno tras otro. Toda la jornada transcurrirá en descenso abandonando los 4.000 metros de altura y pasando cerca del lago Sabai y llegando en 2 horas a Tangnag (4.200 m) donde comeremos.

Tras una batalla de bolas de nieve con los niños y niñas del pueblo, de la que salimos bastante malparados, continuamos descendiendo paralelos al río Inkhu hasta llegar a la reconstruida Kote (3.500 m). La antigua localidad desapareció totalmente cuando el lago Sabai reventó por culpa de una crecida.

En total 5 horas de descenso incluyendo las paradas. Un día para disfrutar y mirar hacia atrás y ver la cima del Mera por su cara Oeste.

2/11/10 Kote >  Chetarpu
Ha sido una noche fría. Dejamos Kote adentrándonos en el bosque y paralelos al río Inkhu en dirección Sur. El bosque se explota de forma incontrolada y las áreas deforestadas crecen año tras año, pero es que a estas alturas la única forma de poder calentarse es con la madera extraída y los cientos de senderistas que año tras año pasamos por aquí y reclamamos que nos enciendan la estufa de leña contribuimos en parte a esa cada vez más grande deforestación.

El sendero asciende por el interior de un bosque donde el musgo es el rey y abraza los pinos y los rododendros. Posteriormente llaneamos para luego entrar en una serie de ascensos y descensos sin fin. El camino es muy resbaladizo ya que la nieve fundida del día anterior ha convertido algunos tramos en pistas de patinaje en barro.

De esta forma llegamos al antiguo camino de Lukla (3.388 m). Nosotros continuaremos en dirección Sur, para dejar el valle y el río e ir en dirección a Thakter (3.750 m), donde comeremos en un lodge al que llegamos después de una fuerte subida por las laderas de un frondoso bosque.

Continuamos ascendiendo, desaparece el bosque y seguimos subiendo fuerte hasta llegar a Chetarpu (4.100 m), salvando en la jornada de hoy 600 metros de desnivel. Esta noche será nuestra última noche en tienda de campaña.

Cenamos en el lodge y tenemos que irnos a dormir antes de lo pensado, porque las baterías del refugio ya se han descargado. Hoy hemos caminado unas 4 horas y media.

Disfrutando de la calma y quietud de los bosques de pinos que día a día nos acercan hacia Lukla
Disfrutando de la calma y quietud de los bosques de pinos que día a día nos acercan hacia Lukla


3/11/10 Chetarpu > Lukla

Nuestra última noche en la tienda ha sido realmente fría, fría. La humedad lo ha invadido todo y el interior de nuestra tienda The North Face Mountain 25 hay un dedo de escarcha y se nos ha empapado el saco.

Dejamos Chetarpu en dirección Suroeste y en fuerte subida. Pasamos por Chetarwa y continuamos ascendiendo entre falsos collados para por fin llegar al Collado de Zatrwa (4.400 m) y abandonar de esta forma el Parque Nacional Makaly Barun. Emprendemos un vertiginoso descenso por un sendero que en las partes de la umbría se encuentra a tramos helado.

En el fondo del valle podemos ver nuestro destino final y a la vez inicio de toda esta aventura de trekking de altura por el Himalaya, Lukla.

Superadas las laderas heladas llegamos a Kharkitang (4.000 m) donde hacemos un té y continuamos descendiendo y pasando por Chutanga (3.400 m) y Thukping (3.250 m), acercándonos cada vez más a Lukla, cosa que se nota porque cada vez hay más signos de civilización y sobretodo por que los sherpas celebran su retorno con cánticos, silbidos y gritos, mientras avanzan con sus cargas de 25 kilos a sus espaldas.

Me da la impresión que camino muy lento, pero no porque no pueda, sino porque parece que quiero retrasar mi llegada a Lukla y que se acabe la experiencia tan maravillosa que ha supuesto el trekking y el ascenso al Mera. Así, de esta forma pausada, voy disfrutando de forma solitaria del tipismo de la zona para entrar en Lukla y su vorágine de expediciones que van y vienen. Lukla es el inicio y el final de todo.

Después de la cena en un céntrico hotel, empezamos a repartir entre nuestros sherpas y porteadores parte de nuestro material acompañado de una propina. Es una forma de agradecerles el esfuerzo que han realizado la mayoría, en estos duros días y también es un intento de dotarles de mejor material para realizar su trabajo, aunque todos sabemos que aunque les demos unas fantásticas botas, ellos continuaran porteando con sus chanclas e intentaran vender el material que les suministramos, porque es una forma de ganarse un sueldo extra e intentar prosperar en uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

4/11/10 Lukla > Katmandú
Tenemos el vuelo a las 11 de la mañana y llegamos puntuales al aeropuerto. Como es norma en este país, los horarios no se cumplen y nos tocará esperar en el pequeño y caótico aeropuerto. Dicen que hace demasiado viento y que se hace difícil despegar y aterrizar, aunque el verdadero problema lo tendremos con los petates.

Nos dicen que el peso total de los 7 petates supera el permitido y un funcionario decide de forma aleatoria que mi petate y el de un compañero no van a poder volar con nosotros, a lo que nos oponemos rotundamente, puesto que es bastante probable que los dos petates no lleguen nunca a su destino.

Tras numerosas súplicas, nos dan una solución algo surrealista… tenemos que hacer desaparecer esos dos petates y repartir el contenido entre el resto de los petates que si que van a poder volar. El resultado es que tenemos el mismo contenido y peso, pero con dos petates menos.

Finalmente y tras 2 horas de espera, despegamos con nuestros 5 pesados petates y en 45 minutos de vuelo aterrizamos en Katmandú, donde nos reencontramos con nuestros compañeros de expedición que tuvieron que abandonar. Nos fundimos en una serie de largos abrazos y hoy toca una buena cena de celebración, una ducha después de semanas sin tocar el agua y una cama donde el cuerpo pueda recuperarse de tanto esfuerzo continuado.

5/11/10 Katmandú > Bhaktapur
Amanece en Katmandú con una temperatura veraniega y hemos decidido que visitaremos la pintoresca localidad de Bhaktapur situada a 45 minutos de la capital y a la que llegamos con un mini-bus. La entrada al pueblo son 7.500 RPS (7,5 €) y la visita no defrauda. Prácticamente todo el pueblo está construido con ladrillo, inclusive el pavimento de las calles. Después de callejear por las zonas más transitadas, nos perdemos por calles no tan turísticas pudiendo ver alfareros, molinos de harina y artesanos de todo tipo.

Comeremos en la plaza Durban viendo en todo momento el incesante bullicio del mercado y el ir y venir de gentes. Visitaremos luego la parte alta de la ciudad, donde se encuentra el antiguo palacio real, sede del antiguo reino de Bhaktapur, que junto con los reinados de Patan y Katmandú, dieron origen al Nepal.

Nuestra visita a la histórica ciudad coincide con la importante fiesta de las luces, el Deepawali. Son tres días de celebraciones que nos comentan que son como la Navidad para la cultura occidental. En la fiesta la mayoría de entradas a las casas se decoran con pequeños dibujos en el suelo y unos caminitos que invitan a que entre en las casas la salud, la felicidad y la prosperidad.

Grupos de niñas van de casa en casa cantando y esperando un aguinaldo.

Cae la noche y decidimos volver a Katmandú. El microbús ya volvió hace horas pero nosotros queríamos seguir callejeando y aprovechar nuestro último día en el país. Para volver tomamos un destartalado autobús de línea, que ante la curiosidad de sus ocupantes nos llevará a Katmandú. Cabe decir que al vernos occidentales, el cobrador de billetes nos intentará cobrar hasta 3 veces el billete que le pagamos nada más entrar.

5/11/10 Katmandú > Nueva Delhi > Bruselas > Barcelona > Reus
Últimas compras en la capital del Nepal. A las 12 partimos hacia el aeropuerto y su generalizado caos. Todo parece en orden esta vez y en una hora y media de vuelo llegaremos al aeropuerto de Nueva Delhi.  Aquí tendremos una larga espera de horas y horas para tomar la conexión que nos llevará a la capital de Europa. Llegados a Barcelona un microbús nos llevara al final y al inicio de todo, Reus.

Finaliza uno de los viajes más intensos que he realizado nunca, donde además de conocer las costumbres de un país lejano, hemos podido realizar la cumbre deseada y sin duda lo más importante es que con los compañeros de expedición hemos forjado unos importantes vínculos de amistad que seguro que perdurarán en el tiempo.

Subarati!

MÁS FOTOS DEL TREKKING

Nuevo día de espera en el aeropuerto de Katamandú, las horas pasan lentas y parece que hoy tampoco volademos hacia Lukla. Cada día cargamos con los petates, comidas, los huevos...
Nuevo día de espera en el aeropuerto de Katamandú, las horas pasan lentas y parece que hoy tampoco volademos hacia Lukla. C
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Es el tercer día que vamos al aeropuerto y no podemos volar. El plan B es hacerlo en un destartalado helicóptero Mi8 de la extinta URSS. ¡Empieza la emoción!
Es el tercer día que vamos al aeropuerto y no podemos volar. El plan B es hacerlo en un destartalado helicóptero Mi8 de la extinta URSS. ¡Empieza la emoción!

Nos colocamos como podemos en el interior del helicóptero, que va lleno hasta los topes de petates, comida y diverso material
Nos colocamos como podemos en el interior del helicóptero, que va lleno hasta los topes de petates, comida y diverso material


El aeropuerto de Lukla con su famosa y pequeña pista inclinada que finaliza en un barranco

Los primeros días el camino transcurren sin grandes desniveles y por frondosos bosques. En ocasiones nos acompañará una fina lluvia
Los primeros días el camino transcurren sin grandes desniveles y por frondosos bosques. En ocasiones nos acompañará una fina lluvia

Se suceden los puentes colgantes como única forma de poder superar los profundos valles y que son utilizados por senderistas, sherpas, porteadores...
Se suceden los puentes colgantes como única forma de poder superar los profundos valles y que son utilizados por senderistas, sherpas, porteadores…

Puja (oración diaria) en el patio interior del monasterio de Tengboche
Puja (oración diaria) en el patio interior del monasterio de Tengboche

Inicio del ascenso al Khala Patthar, al fondo el pueblo de Gorak Shep
Inicio del ascenso al Khala Patthar, al fondo el pueblo de Gorak Shep

Momento de pausa después de la subida al collado de Kongma
Momento de pausa después de la subida Khala Patthar de 5.500 metros


La expedicón en la cima del Khala Patthar

Vistas del Everest, desde el privilegiado mirador del pico Khala Patthar de 5.550 metros
Vistas del Everest, desde el privilegiado mirador del pico Khala Patthar de 5.550 metros

Foto de rigor con el Monte Everest, Lhotse, Ama Dablam
Foto de rigor y al fondo, de izquierda a derecha el Monte Everest, Lhotse, Ama Dablam

A lo lejos el Monte Everest, Nuptse, Lhotse, Lhotse Central, Lhotse Shar...
A lo lejos el Monte Everest, Nuptse, Lhotse, Lhotse Central, Lhotse Shar…

Ante la inmensidad de las montañas, todo es muy pequeño
Ante la inmensidad de las montañas, todo es muy pequeño

Memoriales de piedra a sherpas fallecidos cerca de Dughla
Memoriales de piedra a sherpas fallecidos cerca de Dughla

Superado el Collado de Kongma iniciamos el descenso hacias los lagos del mismo nombre
Superado el Collado de Kongma iniciamos el descenso hacias los lagos del mismo nombre

Escribiendo con luz nuestra meta final en un logde, antes de ir a dormir
Escribiendo con luz nuestra meta final en un logde, antes de ir a dormir

El Ama Dablam nos protegerá durante la noche de los malos espíritus (foto de Xavi Solé)
El Ama Dablam nos protegerá durante la noche de los malos espíritus (foto de Xavi Solé)

 

Reflejos de altura en el lago Imja Tsho
Reflejos de altura en el lago Imja Tsho

La silueta del Ama Dablam nos acompañará desde todas las perspectivas posibles
La silueta del Ama Dablam nos acompañará desde todas las perspectivas posibles

Día de brumas. Las fantásticas cimas nepalíes aparecen y desaparecen
Día de brumas. Las fantásticas cimas nepalíes aparecen y desaparecen

Caminamos por encima de las nubes, poco a poco nos acercamos a nuestro obetivo
Caminamos por encima de las nubes, poco a poco nos acercamos a nuestro obetivo

En el Campo Amphulapcha 1, detrás el collado de Amphulapcha de 5.845 metros de altura
En el Campo Amphulapcha 1, detrás el collado de Amphulapcha de 5.845 metros de altura

Vista del tramo final del Amphulapcha, con nuestros últimos porteadores ascendiendo con las cestas y nuestro material
Vista del tramo final del Amphulapcha, con nuestros últimos porteadores ascendiendo con las cestas y nuestro material

Tras pasar una horrible noche, las ganas de avanzar son mas fuertes que el dolor de cabeza y los retortijones de estómago
Tras pasar una horrible noche, las ganas de avanzar son mas fuertes que el dolor de cabeza y los retortijones de estómago


Para superar el último tramo hacia el collado utilizaremos un jumar para progresar de forma más cómoda

En lo alto del collado de Amphulapcha La de 5.845 metros, el día más duro hasta el momento, aunque también el más espectacular
En lo alto del collado de Amphulapcha La de 5.845 metros, el día más duro hasta el momento, aunque también el más espectacular

Iniciamos el descenso del collado de Amphulapcha adentrándonos en el espectacular glaciar del Nunku
Iniciamos el descenso del collado de Amphulapcha adentrándonos en el espectacular glaciar del Nunku


En numerosos tramos utilizaremos un cuerda con nudos para descender por las paredes heladas. En la foto uno de nuestros sherpas

El glaciar del Nunku se nos muestra ante nosotros espectacular
El glaciar del Nunku se nos muestra ante nosotros espectacular

Aunque la senda está marcada hay que mirar muy bien donde pones los pies. Un resbalón aquí puede ser fatal
Aunque la senda está marcada hay que mirar muy bien donde pones los pies. Un resbalón aquí puede ser fatal

Como si de una enorme tarta de nata se tratara, el glaciar no deja de sorprenderme
Como si de una enorme tarta de nata se tratara, el glaciar no deja de sorprenderme

Siluetas de nepalistas avanzan entre los cortes del glaciar
Siluetas de nepalistas avanzan entre los cortes del glaciar

Superado el glaciar, avanzamos a buen ritmo por la planicie
Superado el glaciar, avanzamos a buen ritmo por la planicie

Hora de repasar la ruta de mañana en el refugio que nos acogerá esta noche
Hora de repasar la ruta de mañana en el refugio que nos acogerá esta noche

El Ama Dablam desde una nueva perspectiva
El Ama Dablam desde una nueva perspectiva

Durante la noche, es la hora de escribir el relato del día e intentar descansar
Durante la noche, es la hora de escribir el relato del día e intentar descansar

Hora de preparar la cena. Nuestros sherpas y porteadores se ponen a montar la cocina
Hora de preparar la cena. Nuestros sherpas y porteadores se ponen a montar la cocina

Avanzamos hacia nuestro Campo en Altura. Al fondo el macizo de los Mera
Avanzamos hacia nuestro Campo en Altura. Al fondo el macizo de los Mera

Amanece durante nuestro ascenso al Mera Central (6461 m)
Amanece durante nuestro ascenso al Mera Central (6461 m)

Avanzamos en dos cordadas. El tiempo empieza a empeorar
Avanzamos en dos cordadas. El tiempo empieza a empeorar

En la cima del Mera Central de 6.461 metros, con la pancarta de nuestro patrocinador
En la cima del Mera Central de 6.461 metros, con la pancarta de nuestro patrocinador

Seguimos descendiendo por el valle del Khare. Arriba en el Mera el tiempo ha empeorado de forma considerable
Seguimos descendiendo por el valle del Khare. Arriba en el Mera el tiempo ha empeorado de forma considerable

Las últimas jornadas han sido duras y los pies sufren las consecuencias
Las últimas jornadas han sido duras y los pies sufren las consecuencias

Se pintor a ciertas alturas requiere a parte de pinceles y paleta una buena chaqueta de plumas
Ser pintor a ciertas alturas requiere a parte de pinceles y paleta una buena chaqueta de plumas

Llegando a Khore, es la hora de celebrar la cima
Llegando a Khare, es la hora de celebrar la cima

Uno de nuestros últimos campamentos en el pueblo de Kote a 3500 metros
Uno de nuestros últimos campamentos en el pueblo de Kote a 3500 metros

El bonito y reconstruido pueblo de Kote. Al fondo el macizo del Mera
El bonito y reconstruido pueblo de Kote. Al fondo el macizo del Mera

Foto de buena mañana de nuestro guía Xavi Arias
Foto de buena mañana de nuestro guía Xavi Arias

Nuestra última noche en tiendas de campaña, en el refugio de Chetarpu
Nuestra última noche en tiendas de campaña, en el refugio de Chetarpu

Bosques aniquilados para conseguir madera y poder calentar y cocinar
Bosques aniquilados para conseguir madera y poder calentar y cocinar

Aunque ya estamos cerca de Lukla, los paisajes continúan siendo espectaculares
Aunque ya estamos cerca de Lukla, los paisajes continúan siendo espectaculares

 

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8 comentarios en “Trekking Himalaya (Nepal)

  1. Aupa Oscar, Muy buenas tardes, NAMASTEEEEE
    Hace dos años me hicé un trekking tambien por Kala Pattar y Gora Shep. Conozco la zona.
    Este trekking me parece una idea GENIAL para este proximo otoño. El collado de Ampchulapa la me parece especial. Me gustaría poder contactar contigo y poder preguntarte unas cosas para poder realizar este trekking.
    espero no incordia en demasia.
    MI MAS CORDIAL ENHORABUENA POR TODO LO HECHO Y LO BIEN QUE LO EXPLICAS.

    1. Buenas Mamen,

      Gràcias por tus elogios. Siempre ayudan a seguir haciendo reseñas y fotos y videos…

      Pues me puedes preguntar lo que tu quieras, espero poderte responder.

      Oscar

  2. Hola!
    Me ha gustado mucho esta entrada de tu blog. Este otoño iré con unos amigos al Mera, y gracias a lo que cuentas se nos han aclarado muchas cosas. Nuestra primera opción era ir también por el collado de Caradhras… ay, no, Amphulapcha 😉 pero tenemos los días un poco justos e iremos por una ruta más directa. Tenemos miedo de perder varios días esperando por el vuelo Katmandú-Lukla, porque nos echaría los planes a perder, así que estamos valorando el contratar directamente un helicóptero. No he encontrado ninguna compañía tipo ‘Yeti Airlines’ que haga vuelos regulares, ni creo que la haya… ¿cómo os lo montásteis vosotros? ¿es fácil encontrar helicópteros que te lleven o se pueden contratar con antelación?
    Muchísimas gracias! Un saludo!
    Jorge

    1. Me alegro que te haya sido util mi blog!

      Te cuento. Los helicópteros que hay en Katmandú están regentados por pilotos de fortuna, normalmente son rusos, al igual que los aparatos y no están adscritos a ninguna compañía en concreto.

      Yo lo que haría sería ir el primer día hacia el aeropuerto y allí contratarlo, para nosotros esta fue la única opción. Os recomiendo ir muy temprano (de madrugada) y esperar que abran el aeropuerto y ser los primeros en entrar. Si coincide que hay mal tiempo durante varios días seguidos, la gente se da de tortas por los helicópteros.

      Tener en cuenta que también es más caro que avión regular. Tenéis que renegociar y apretar al máximo! y lógicamente lo ideal es que el helicóptero vaya a tope de gente para repartir costes… si no os va a salir por un ojo de la cara.

      Suerte!

  3. Hola, Oscar; apasionante aventura, la descripción de vuestro viaje me ha parecido muy emocionante e interesante, incluso he llegado a sentir tu mal de altura(luego mejor…). espero en un futuro poder hacer un trekking similar en el Nepal, (aunque imagino que ahora el tema estará complicado por lo terremotos). Bueno un abrazo, os seguiré leyendo.

    1. Muchas gracias Josep,

      Como bien dices, ahora estará complicado, pero el pueblo nepalí es un pueblo fuerte. Además la mejor forma de que los nepalies salgan de su miseria es que vuelva el turismo y el trekking, que es su principal fuente de ingresos y así podamos volver a ver sus rostros iluminados por una gran sonrisa.

      Gracias por seguirme.

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