Viaje por la Liguria y Toscana


Inicialmente planteamos el viaje para sumergirnos exclusivamente en los secretos de la Toscana más profunda huyendo de las masificaciones que nos ofrecían ciudades como Florencia o Siena, aunque finalmente los planes cambiaron algo, sobretodo cuando descubrimos los fantásticos pueblos de Cinque Terre en la Liguria.

Vistas de Manarola desde el sendero que une los 5 pueblos
Vistas de Manarola desde el sendero que une los 5 pueblos

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>> Puntuaciones de 0 a 5 representadas como (0/5): nuestra particular impresión de cada lugar.


Jueves 3 y viernes 4 de octubre

Llegamos al aeropuerto internacional Galileo Galilei de Pisa en vuelo directo desde Girona con la compañía de bajo coste RyanAir (34 € ida y vuelta, tasas incluidas). El coche se quedó estacionado en Aparkivoli los 8 días a un increíble precio de 35 €.

Nada más llegar fuimos a buscar nuestro Fiat Punto alquilado en Hertz (260 €: 7 días a todo riesgo).

Pisa (4/5). Nuestra siguiente parada fue la plaza del Duomo. Una rápida visita para ver si la Torre inclinada  seguía de pie, el Baptisterio, el Duomo y de nuevo al coche. No a cambiado nada, manadas de turistas buscando la foto de como aguantan la torre con la mano.

Nos espera un destino mucho más impresionante, el Parque Cinque Terre (Cinco Tierras), una de las áreas más pintorescas de la costa norte italiana, donde llegamos en poco más de una hora. De camino cruzaremos La Spezia, ciudad de enorme puerto mercantil y militar que es la antesala al parque y sus serpenteantes carreteras.

El parque de Cinque Terre son apenas 8 kilómetros de rocosa costa del mar de Liguria que han permanecido alejadas de la masificación y el desarrollo urbanístico. Son cinco pueblecitos de pescadores y viticultores con encantadoras calas de aguas cristalinas y senderos que serpentean entre riscos y viñas de vértigo. Momentáneamente los pueblecitos quedan invadidos por masas de turistas que tal y como han llegado desaparecen ¿la razón? los horarios del tren y el ferry son los culpables.

Recomendación: no visitar en verano, nos han dicho que es imposible dar un paso por cualquiera de los pueblos. La circulación en el interior de los pueblos está reservada solo a los vecinos. Existen parkings en la entrada a los pueblecitos con su correspondiente tarifa, aunque si eres un poco espabilado encuentras sitio para aparcar sin pagar.

Los cinco pueblos que visitamos fueron:

  • Manarola (5/5). Este fue nuestro primer destino de los 5 pueblos Patrimonio de la Humanidad. Acantilados, casas colgantes, callejuelas estrechas que suben y bajan. El lugar perfecto para callejear mientras comes un cremoso helado artesano y realizas un tramo de la Via dell’Amore, (el sendero GR que une los cinco pueblos), que por cierto es de pago.
  • Vernazza (5/5). El otro pueblo que merece nuestra máxima clasificación y elegido para dormir (Apartamentos La Perla, 1 noche: 80 €). Al igual que el anterior, callejear y callejear, subir a la torre, recorrer otro tramo de la Via dell’amore, ascender entre las vertiginosas viñas y ver la puesta de sol sentados en una roca del puerto. En cada rincón te apetece hacer una foto.
  • Monterosso al Mare (2/5). El pueblo más al norte de los cinco. No es un pueblo tan vertical como sus vecinos, tiene una playa de arena y en él existen ya bastantes hoteles. Para nosotros después de ver los anteriores, el más flojito.
  • Corniglia (4/5). El más pequeño de todos. Situado en un promontorio y alejado del mar, merece la pena bajar hasta el embarcadero y observar la pequeña bahía de aguas transparentes donde observamos unos valientes que se bañan.
  • Riomaggiore (3/5). De nuevo casas apretadas y calles empinadas, turistas que van y vienen y un diminuto puerto pesquero de lo más pintoresco será nuestra despedida del parque de Cinque Terre. Sin duda, todo un acierto.
Puesta de sol en Vernazza
Puesta de sol en Vernazza
Oscar manrique italia vernazza
Vistas de Vernazza desde la Via dell’amore

Abandonamos la costa de Liguria para dirigirnos hacia el interior de la Toscana, concretamente hacia la patria chica de Bocaccio: Certaldo.

Certaldo (3/5). Llegamos al Val d’Elsa ya de noche puesto que hemos salido bastante tarde de los pueblecitos de Cinque Terre, caminamos por sus tranquilas calles y buscamos un lugar para cenar. La terraza del restaurante Taverna Antica Fonte es ideal para conversar. Finalmente nos dirigirnos dirección a Poggibonsi hacia el Hotel Villa San Giorgio, donde pasaremos nuestras primeras 2 noches en la Toscana.

Sábado 5 de octubre

Nuestro primer día en la Toscana amanece muy nublado y con lluvia. Así será todo el día.

San Gimignano (5/5).  Al llegar fantástico pueblo medieval  no podemos disfrutar del típico skyline del Manhattan medieval, donde en el cielo solo intuimos como se recortan las torres construidas por los nobles de la villa en su afán para demostrar su grandeza y fortuna. Actualmente quedan en pie unas 12 torres de las 72 que llegaron a existir.

Caminamos por sus calles medievales perfectamente limpias y conservadas. Lo ideal sería subir a una de sus torres como la Torre Grossa, pero en un día con tan mal tiempo no vale la pena. La lista de edificios históricos se hace interminable: plaza del Duomo, palacio Comunal, museos… y tiendas, muchas tiendas. También es obligado degustar el excelente vino blanco Vernaccia de San Gimignano. Comemos en una minúsculo restaurante de 3 mesas alejado de la calle principal. Para tomar el postre nos dirigimos a la Piazza della Cisterna, concretamente a la Gelateria della Piazza, la que muchos consideran la mejor heladería del mundo.

Volterra (3/5). No se si por la lluvia incesante o por la magnificencia de San Gimignano, pero Volterra y sus más de 2.000 años de historia nos dejaron algo indiferentes, visitamos los restos del teatro romano, callejeamos por el casco histórico cargado de riqueza  y decidimos seguir ruta.

Colle di Val d’Elsa (3/5). De nuevo un pequeño pueblo cargado de historia, murallas, palacios y bonitas calles que no pierden encanto durante la noche.

Vista del típico skyline de San Gimignano
Vista del skyline de San Gimignano


Domingo 6 de octubre (Il Chianti)

La lluvia de ayer deja paso a cielos muy nublados, pero sin lluvia. Hoy nuestra idea es adentrarnos en la Ruta del Chianti Classico y para ello hemos trazado una ruta que nos llevará por los más destacados pueblos de esta zona vinícola.

Castellina in Chianti (4/5). Primer pueblo del Chianti. Parquímetro pagado y a dar una vuelta. Imposible resistirse a no comprar las especias para cocina en tiendecitas exquisitamente decoradas de la forma que solo los italianos parece que saben hacerlo. Un paseo por la Via delle Volte, el castillo de la Rocca y su mirador son obligados.

Radda in Chianti (3/5). El paisaje combina el bosque con algunas viñas. En Radda nos encontramos con la celebración anual de la célebre carrera ciclista L’Eroica. Ciclistas de todo el mundo acuden a esta clásica que transcurre por los caminos blancos de la Toscana y  donde es un requisito indispensable que la bicicleta sea anterior a 1987. Curioso poder ver ciclistas con maillots vintage del equipo Reynolds, el Kas…

Castelo di Meleto (5/5). Las viñas se van apoderando poco a poco del paisaje y a cada paso podemos encontrar bodegas donde la visita es libre. El castillo-bodega de Meleto es un clásico en la Toscana. Conserva su arquitectura medieval, antiguas salas de crianza, un diminuto teatro del siglo XVIII y posee una fantástica sala de catas-restaurante donde disfrutar de su amplísima gama de vinos. Dispone de habitaciones de standing y coincidimos con una concentración de Ferraris.

Gaioli in Chianti (4/5). De nuevo en ruta disfrutrando del paisaje. Haciendo touring sin prisas y deteniendo el coche allí donde nos apetece, viñas y castillos se suceden. Gaiole está completamente invadida de ciclistas de L’Eroica. Tras aparcar el coche decidimos comer una pizza en la calle mientras observamos como van llegando a la meta ciclistas sacados del túnel del tiempo.

Tras dejar atrás Gaioli, decidimos perdernos entre la campiña y los caminos blancos, sin una ruta clara, solo nos guían los cipreses y las señoriales fincas rodeadas de viñas y viñas. Así avanzamos sin dirección clara, totalmente perdidos hasta dar con una carretera principal. Ponemos el GPS en marcha y hacia nuestro nuevo destino, el Agriturismo Bagnolo. Antes pararemos en Pienza para cenar en la osteria Sette di Vino, un acogedor lugar de trato familiar donde degustar algunos platos típicos de la zona.

Tipico paisaje de la Toscana, salpicado de castillos y bodegas
Tipico paisaje de la Toscana, salpicado de castillos y bodegas


Lunes, 7 de octubre

Nuestra primera noche en el Val d’Orcia (Patrimonio de la Humanidad). Desayunamos yogur y quesos artesanos que elaboran en la zona y decidimos conocer más a fondo el proceso de elaboración del Pecorino, el queso de oveja (pecora) típico del lugar. Para ello nos acercamos a la quesería Pecorino Polo, donde nos enseñan todo el proceso, desde el cuajado hasta la curación.

Montepulciano (5/5). Ya hemos probado el queso, ahora lo que nos queda es probar el Vino Nobile de la ciudad renacentista de Montepulciano. La villa se encuentra varada en lo alto de una colina y disfruta de excelentes vistas. Sus calles se encuentran llenas de palacios, palacetes e iglesias, fruto de la influencia de Siena y sobretodo de la Florencia de los Medici. Tras dejar el coche en uno de los 8 parkings habilitados, lo ideal es recorrerla de punta a punta siguiendo la zigzagueante Via del Corso y pasando por la Piazza Grande.

Existen numerosas bodegas abiertas al público diariamente, y no hace falta tener reserva previa para visitarlas. Algunas son excesivamente turísticas, pero todas tienen una carga cultural e histórica tremenda, puesto que se esconden en un subsuelo plagado de tumbas etruscas, pasillos medievales, bóvedas renacentistas. Nosotros visitamos Fattoria della Talosa, Cantina del Redi y Cantina Ercolani, además fue aquí donde decidimos comer después de ver la Città Soterranea.

La Foce (5/5). Toca hacer touring por los clásicos paisajes de la Toscana: suaves colinas, cipreses y casas rurales se han apoderado de este tranquilo paisaje. Desviarnos de nuestra trayectoria más recta a valido la pena.

 

Bodega subterránea en Montepulciano: Fatoria della Talosa.
Bodega subterránea en Montepulciano: Fatoria della Talosa.
Tipico paisaje de la Toscana cerca de Monticchielo
Tipico paisaje de la Toscana cerca de Monticchielo

Monticchiello (4/5).  Pequeño pueblo amurallado situado en lo alto de una colina. Cada rincón está perfectamente cuidado y hay tal quietud que solo nos cruzamos con un par de personas. Paseamos hasta las torres de Il Casero y nos acercamos a uno de los lugares más fotografiados de la Toscana, las curvas y los cipreses de la Strada Provinciale 88.

Bagni Vignoni (3/5). Yo no lo llamaría ni siquiera pueblo, es un conjunto de hoteles y tiendas que rodean la Plaza de las Fuentes, una enorme piscina donde el agua brota caliente del subsuelo debido a la actividad del antiguo Volcán Amiata. Antiguamente podías disfrutar de un baño en sus aguas sulfurosas, ahora si quieres relax termal tendrás que hacerlo en uno de sus hoteles.

San Quirico d’Orcia (3/5). Cae la tarde y llegamos a otro pueblo de origen etrusco del Val d’Orcia (o Valdorcia). Los días son cortos y sólo nos queda tiempo para callejear un poco, ver la colegiata y buscar un lugar para cenar y volver a dormir a nuestra casa de agriturismo.

Sala de curación del típico queso de oveja Pecorino
Sala de curación del típico queso de oveja Pecorino


Martes, 8 de octubre

Pienza (3/5). Volvemos a Pienza, ya que solo estuvimos cenando y deseamos conocer de día esta joya renacentista creada de la nada por un Papa en el siglo XV como lugar de retiro y ejemplo urbanístico del renacimiento. Nos acercamos a su mirador, con espléndidas vistas del valle y solo nos queda comprar el afamado queso pecorino que tan bien conocemos.

Castiglione d’Orcia (3/5). De nuevo otro precioso pueblo que nos transporta a la Edad Media, con sus calles de guijarros, sus murallas y su castillo encaramado en lo más alto del pueblo, a su lado Rocca d’Orcia, también con su castillo medieval.

Bagni San Filippo (5/5). Hemos venido a este pequeño pueblo con un único objetivo. Tras dejar el coche y un breve paseo por el bosque, cruzamos el río y llegamos al lugar escogido. Lamentablemente el Fosso Bianco a quedado destrozado por una riada, pero sigue intacta la Gran Ballena, una gran formación calcárea por donde el agua termal cae a 45º C durante todo el año. Nuestro objetivo: bañarnos en una de sus fosas del tamaño de una bañera. Las nubes se tornan lluvia y los pocos paseantes de la zona se marchan, es el momento perfecto para poderse zambullir y disfrutar de las aguas como ya hacían los romanos.


Las fantásticas termas de San Filippo, un lugar mágico y sulfúreo
Las fantásticas termas de San Filippo, un lugar mágico y sulfúreo.

Montalcino (4/5). Nuestro último pueblo antes de abandonar el Valle de Orcia conjuga monumentos y vino, puesto que es el centro del vino Brunello de Montalcino y el lugar respira historia por los cuatro costados: murallas, castillo-fortaleza, Duomo, museo…

Buonconvento (2/5). Nos dirigimos hacia el norte de la Toscana, hacemos una breve parada en Buonconvento y seguimos ruta, puesto que todavía nos queda mucho por ver.

Murlo (3/5). Seguimos nuestro camino hacia Siena y paramos para ver el diminuto y circular pueblo de Murlo, donde el centro lo ocupa el antiguo castillo y ahora edificio del obispado.

Crete Senesi (4/5). Otro lugar para los que aman los paisajes y que llegados el mes de octubre nos ofrece toda una paleta de ocres y marrones. Nos hemos desviado de nuestra ruta de nuevo, pero a valido la pena. La zona se encuentra en la carretera hacia Asciano a la cual no hemos llegado y ahora ya tomamos rumbo hacia Siena.

Siena (5/5). Lo primero es dirigirse al hotel Il Chiostro del Carmine, una antigua iglesia-monasterio de las carmelitas convertida en hotel, donde el claustro hace las veces de tranquilo lugar para poder tomar algo. Nuestro primer objetivo la Piazza il Campo, famosa por la estilizada Torre del Mangia y por las carreras del Palio que enfrentan cada año a los diversos barrios de la ciudad. Cenamos en la pequeña Osteria La Mossa en la misma plaza y todavía nos queda algo de tiempo para callejear sin dirección aparente y tomar un fantástico helado italiano antes de  retirarnos a nuestro convento.

El Palacio Público en la plaza del Campo de Siena
El Palacio Público en la plaza del Campo de Siena


Miércoles, 9 de octubre

Siena (5/5). De nuevo nos dirigimos al corazón de la ciudad, la Plaza del Campo, esta vez para verla de día. Durante la Edad Media, Siena se convirtió en una creciente potencia militar y económica gracias a sus activos mercaderes, y esto se tradujo en numerosos choques con su vecina Florencia puesto que las dos localidades buscaban expandir su radio de acción. Gracias a esta competencia, la ciudad se encuentra poblada de numerosos monumentos artísticos y arquitectónicos: en la plaza del Palio el Palacio Público y su torre, la espléndida catedral y su ala inacabada (que la tenía que convetir en la catedral más grande de la cristiandad), la plaza Salimbeni, la Via di Città… realmente a cada paso puedes observar palacios y monumentos.

Monteriggione (4/5). Sin duda alguna visitar la ciudad amurallada es retroceder en el tiempo, puesto que es el mejor ejemplo de ciudad medieval que nunca he visto, incluso recrean la villa en el famoso videojuego Assassin’s Creed. En ella no verás ni un solo edificio moderno y todas las casas quedan parapetadas detrás de la muralla y sus 14 torres de planta cuadrada.

Lucca (4/5). Como tenemos todavía algo de tiempo antes de irnos para el aeropuerto, decidimos parar en esta ciudad que dista 20 km de Pisa. Nos dirigimos a su casco antiguo, que se encuentra rodeado de foso y muralla, y en la plaza Anfiteatro nos encontramos lo que será la mejor despedida posible: un arco iris completo surca el cielo y pone el broche final a un inolvidable viaje.

Impresionante arco iris en la plaza Anfiteatro de Lucca
Impresionante arco iris en la plaza Anfiteatro de Lucca 

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4 comentarios en “Viaje por la Liguria y Toscana

    1. Buenas Estefanía,

      El viaje lo realizamos en octubre del 2013. Es la época ideal para no encontrar las masificaciones típicas del verano y el tiempo fue excelente.

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