Rio Beni, Bolivia, cocodrilo

Bolivia, la gran desconocida


Si tuviera que definir Bolivia con una única palabra, esta sería ‘variedad’: desiertos, zonas tropicales, llanos, cordilleras, selvas, volcanes, lagos, indígenas…

Además de la variedad, Bolivia es un país donde el turismo todavía no es de masas, a diferencia del vecino Perú, esto entraña una serie de inconvenientes que serán superados con creces por la realidad de un pueblo y unos parajes maravillosos.

Realizaremos una gran vuelta circular a todo el país, cambiando casi cada día de clima y de paisajes. Viajaremos en autobuses llenos de lugareños, en taxi, minúsculos aviones, ferry, transbordadores, canoas…

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22/10/2014
Barcelona-Madrid-Santa Cruz de la Sierra

Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra en el este del país. Temperatura de 29 grados y muchísima humedad. Tomamos un microbús en el mismo aeropuerto (6 Bolivianos/pers – 0,7 €) y nos dice el conductor que nos lleva al centro de la ciudad.

El microbús avanza por una amplia avenida, pero se va alejando del centro, por lo que decidimos bajarnos inmediatamente y llegar de otra forma. El tráfico es caótico a las 8 de la mañana y al cruzar el primer paso de peatones nos damos cuenta de que las normas de tráfico no cuentan mucho. Aquí vale aquello de que el más fuerte es el que gana y los peatones tienen mucho que perder.

Preguntamos a una señora donde está el centro de esta enorme ciudad de 1.000.000 de habitantes, y se ofrece a llevarnos en su coche. Así de esta forma tan curiosa llegamos a la Plaza 24 de Septiembre, el centro neurálgico de la capital comercial de Bolivia.

Tras deambular un poco por la plaza buscamos una casa de cambio. Hemos cambiado lo justo en el aeropuerto (con un cambio abusivo), y tras comparar en varias casas de cambio, decidimos obtener los bolivianos con un cambista de la calle, puesto que nos ofrece el mejor cambio: 1 € = 8,7 Bs.

Siguiente paso, hacernos con una tarjeta prepago para nuestro móvil libre. La compramos también en la calle por 20 Bs. Ahora ya podemos empezar a visitar la ciudad. Visitamos brevemente la catedral de San Lorenzo que se encuentra en la misma plaza y después callejeamos un poco.

Nos tenemos que dirigir hacia el Parque Nacional de las Lomas de Arena. Vamos a la oficina de Turismo y resulta que han oído hablar algo del parque, pero tenemos nosotros más información que ellos. Paramos a varios taxistas y nadie conoce ni ha oído hablar del lugar. Finalmente convencemos a un taxista para que nos lleve siguiendo las instrucciones que nos da Chiquitín, nuestro anfitrión, por el móvil.

Tras perdernos varias veces y preguntar a diversas personas de la calle, finalmente llegamos a las puertas del Parque Nacional (taxi: 50 Bs – 5,74 €). Allí nos espera Chiquitín, el dueño de la cabaña, para llevarnos con su Land Rover 4×4.

Es primavera y estamos a 35ºC a las cinco de la tarde. El sol empieza a bajar y Chiquitín nos acerca hasta las dunas, donde esperamos que con la caída del sol, también baje la temperatura y el paseo entre dunas sea más agradable.

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Atardece en las Lomas de Arena

De repente en medio del bosque empiezan a aparecer las primeras dunas. Te preguntas ¿que hacen aquí? ¿como es posible? Las teorías de la aparición de estas dunas en medio de un bosque subtropical son diversas y variadas, y ninguna ofrece una explicación plausible. Lo cierto es que llevan allí millones de años y entre duna y duna lo más normal es encontrar pequeñas lagunas que sirven de refugio a cientos de aves.

Abandonamos las dunas con los últimos rayos de sol, acompañados de nuestros frontales y con la compañía de múltiples luciérnagas que parece que nos guían en nuestro camino.

Cenamos en la casa de Chiquitín compartiendo cena con él y tras una agradable conversación nos vamos la dormir a la cabaña aledaña que él mismo construyó.

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Descansando en la cabaña de Chiquitín

23/10/2014
P.N. las Lomas de Arena – Samaipata

Hemos dormido a pierna suelta, después llevar horas y horas sin dormir con el vuelo transoceánico, y seguiríamos durmiendo si no fuera por que nos han despertado los monos aulladores que andan saltando de árbol en árbol.

Durante el desayuno a base de frutas tropicales y huevos revueltos, oímos todo tipo de aves como cacares, tojos, horneros, guaracachis… Nos subimos a la torre mirador de la cabaña y todavía nos queda tiempo para podernos estirar en las hamacas del porche un ratito, hasta que Chiquitín nos lleva de nuevo con su coche hasta la entrada del parque donde nos espera un taxi que nos llevará a la central de trufis de Santa Cruz (taxis colectivos con una ruta predeterminada).

Nos informamos de un trufi que vaya a Samaipata y enseguida somos 4 ocupantes para el coche, nos falta una persona más para llenarlo y partir. Tras una larga espera sin que aparezca la quinta persona, accedemos a pagarle la parte proporcional y emprender la marcha (30 Bs/pers – 3,5 €).

Abandonamos los atascos de Santa Cruz y en 4 horas (125 km) llegamos a Samaipata. Nos dirigimos al Hostal Sandoriña y nuestra sorpresa es que no tienen constancia de nuestra reserva (y eso que llevamos en papel el mail de su confirmación). Nos ofrecen una solución que no nos convence. Cruzamos la calle y preguntamos en el Hostal Siles por una habitación doble con baño. La habitación es algo pequeña pero aceptable para la noche (50 Bs/pers – 5,75 €).

Aprovechamos la tarde para acercarnos al El Fuerte en taxi (100 Bs – 11,5 €), el taxista te espera 2 horas mientras visitas el complejo, para devolverte posteriormente al pueblo.

El conjunto arqueológico es uno de los ejemplos de arquitectura preincaica más espectaculares de Bolivia y el monumento lítico más grande del mundo. Se encuentra situado a 1.950 m de altura (msnm) y el lugar era un centro administrativo y ceremonial. La montañas es de piedra arenisca y fue labrada y decorada con serpientes, pumas, jaguares y formas geométricas.

El lugar fue de vital importancia para los mojocoyas hasta que con la expansión del imperio Inca el lugar pasó a ser controlado por estos, y luego por los españoles que construyeron un fuerte que garantizaba protección a la ruta comercial entre Paraguay y Perú.

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Restos del fuerte de Samaipata

Ya de vuelta a Samaipata dedicamos el resto del día a buscar una compañía de guías para visitar mañana el Parque Nacional de Amboró. Cenamos en la terraza del restaurante Tierra Libre (88 Bs/2pers – 10 €).

Samaipata es un pueblo relativamente pequeño pero con un ambiente multicultural muy variado. Callejeando por sus calles te topas con gentes de todas las nacionalidades, y también con españoles que regentan tiendas de artesanía o que te venden el pan que ellos mismos fabrican en una horno comunal.

24/10/2014
Samaipata – Parque Nacional Amboró

Hoy toca madrugar. Vamos al mercado del pueblo para comprar algo de fruta como desayuno y la comida del día. Seguidamente vamos a Chance Tours, donde ya nos espera Ramiro, que será nuestro guía por el Parque Nacional Amboró (200 Bs/pers – 23 €). Partimos puntuales sede Samaipata hasta la parte sur del parque.

Nos adentramos en el parque caminando primero por un bosque bajo y el sendero se llena de mariposas de todos los colores. Al poco el bosque se va tornando más espeso y el camino se convierte en sendero. A la vez la humedad se hace más notoria. En ocasiones el bosque se hace tan espeso que no entran los rayos de sol. Este es el lugar perfecto para que crezcan los helechos gigantes, la gran atracción de este parque.

Durante las 5 horas de excursión contemplamos helechos tan grandes como árboles, caminamos por el Bosque Nublado y nos maravillamos con aves de todo tipo como el Diablo Rojo y el Pájaro Carpintero.

Nos dirigimos ahora a las Cascadas de la Cueva para refrescarnos (entrada 10 Bs- 1€). El lugar nos decepciona bastante, mucha gente, mucha suciedad y basura. Nos damos un baño en sus aguas de color chocolate y volvemos a Samaipata para comer unas pizzas y coger el autobús nocturno que nos llevará a Sucre. Será una noche larga y nos esperan 12 horas de viaje para recorrer 360 km en un autobús destartalado (billete 110 Bs/pers – 12€).

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Helechos gigantes de hasta 10 metros de altura

25/10/2014
Sucre

Los autobuses son el medio de transporte más utilizado de Bolivia. El problema es que el parque móvil es muy antiguo y las carreteras se encuentran en muy mal estado, con tramos asfaltados y tramos de tierra con enormes socavones. A veces parece que el autobús va a volcar, y en estas condiciones resulta muy complicado poder dormir. También es recomendable llevar una cadena con candado y atar las mochilas a los travesaños de la bodega del autobús, es bastante habitual que en cualquier parada en medio de la noche las mochilas desaparezcan.

Existen los autobuses cama y los semi-cama. Os recomendamos los cama, puesto que los semi-cama solo son asientos reclinables y nada más.

Otro factor importante es controlar que el conductor no vaya bebido y no se duerma, pero de eso ya se encargan los pasajeros que se encuentran cerca de él. La tasa de accidentes de autobuses es muy alta. Así de esta forma van pasando las horas en nuestros asientos atascados que no se reclinan. Para colmo, los frenos empiezan a chirriar de forma ensordecedora y además asistimos a una discusión entre pasajeros que se disputan un mismo asiento.

Para redondear la noche, Marta sufre un ataque de chinches que la dejan acribillada. La irritación por las mordeduras nos acompañaran todo el viaje.

Tras una larga noche por fin llegamos a Sucre, la ciudad blanca, que mantiene un centro histórico bastante bien conservado. Primero vamos hacia La Recoleta, el monasterio fundado por los monjes franciscanos en el 1600 y situado en lo alto de la ciudad. Desde allí la vista de Sucre es maravillosa y emprendemos la vuelta a la zona baja callejeando por calles empredradas y casas de estilo colonial con espléndidas balconadas de madera. Nos damos cuenta que si algo tiene esta ciudad son iglesias y más iglesias.

La antigua capital atesora un glorioso pasado y por ello es Patrimonio de la Humanidad, además de cuna de la independencia de Bolivia y de la libertad americana. En la Plaza 25 de Mayo se puede apreciar la catedral, el Palacio de Gobierno y la Casa de la Libertad lugar donde se firmó el acta de independencia del país y que conserva importantes obras de arte de la guerra.

Después de culturizarnos, nos dirigimos hacia el mercado central para pasear entre las paradas y tomar un zumo natural de frutas, al cual acabamos siendo invitados cuando nos preguntan nuestra nacionalidad. Al descubrir que somos españoles nos invitan al zumo, pues la dueña de la pequeña parada de frutas estuvo 6 años trabajando en Madrid y guarda muy buen recuerdo, puesto que allí pudo ahorrar lo suficiente para ahora regentar el puesto de zumos.

Deambulando por las paradas nos encontramos a Julien y Kim, que están haciendo la vuelta al mundo en 6 meses y ya coincidimos con ellos en Samaipata. Los cuatro iremos a cenar al restaurante Joy Ride.  Esta noche vamos a dormir en un buen hotel, el Hotel La Posada, céntrico y a dos cuadras de la Plaza 25 de Mayo. Habitación doble con desayuno 486 Bs (55 €).

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Mercado central de Sucre

26/10/2014
Mercado dominical de Tarabuco

Después de un fantástico desayuno tropical, un taxi nos lleva hasta la central de trufis. Allí esperaremos a llenar el coche y en 1 hora y media llegar a la localidad de Tarabuco (10 Bs/pers – 1,10 €).

El mercado de Tarabuco atrae cada domingo a gentes de todos los pueblos de los alrededores que bajan a vender sus artesanías, productos y cultivos. El colorido y las vestimentas de cada comunidad hace que sea un mercado de lo más vistoso.

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Bullicio en el mercado dominical de Tarabuco

Después de comer un plato de pollo y papas con arroz en una parada del mercado, volvemos a la central de trufis para tomar un micro-bus que nos llevará de nuevo a Sucre. Allí recogemos nuestras mochilas y de nuevo tomamos un trufi que compartimos con 2 personas más hacia nuestro siguiente destino (40 Bs – 4,6 €).

Llegamos a Potosí algo tarde y nos dirigimos al primer hostal que tenemos en nuestra lista, el hostal Eucaliptus, allí nos quedaremos (habitación doble con baño: 200 Bs – 23 €). Por la noche pasaremos algo de frío, no en vano estamos a 4.060 metros de altura.

Cenaremos en el Restaurante La Candelaria en el centro de la ciudad.

27/10/2014
Potosí

Desayunamos en el mismo hostal y nos acercamos a la plaza 10 de Noviembre, parece que todas las plazas importantes tienen nombres de fechas y se hace difícil recordarlas. Visitamos la Catedral y la visita a la Casa de la Moneda habrá que hacerla mañana, puesto que al ser lunes permanece cerrada.

Visitamos diversas agencias cerca de la zona centro y contratamos la visita a las minas del Cerro Rico con la empresa Big Deal formada por ex-mineros. Aunque es algo más cara que el resto, incluye la visita a un ingenio y la visita la hacen ex-mineros (140 Bs/pers – 16 €). También nos comentan que el lunes es el día de descanso de muchos mineros y que es posible que no encontremos mucha actividad en las minas.

Tras comer una pizza en un restaurante cercano, nos llevan en furgoneta hacia el mercado minero, donde compramos presentes para los mineros: alcohol dinamita básicamente. Seguidamente visitamos un ingenio y vemos como se realiza el procesado del material extraído de la tierra, para luego entrar en la mina Grito de Piedra.

En medio de una gran oscuridad solo rota por nuestros frontales, al final de una galería vemos como varios mineros elevan con una rudimentaria polea una carga de rocas que otro minero situado en un angosto agujero va llenando a golpe de pico. Todo el proceso es manual y realizado con tracción humana, incluso las vagonetas son empujadas por los mineros por railes retorcidos.

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Descendiendo a las entrañas de Cerro Rico de Potosí

De aquí a la Mina de Santa Elena donde hacemos una ofrenda al Tío de la Mina y conocemos a Jorge, de tan solo 12 años y a Don Ramiro, que extraen el poco material aprovechable de estas ya agotadas minas.

Seguimos caminando por galerías y galerías, respirando un aire viciado, hasta que de repente empezamos a ver la luz del sol. Estamos en una parte de la mina donde las paredes del túnel se encuentran recubiertas de piedra perfectamente labrada. Nos comentan que este tramo data de la colonización española.

Actualmente el Cerro de Potosí cuenta con más de 5.000 túneles y es la principal riqueza de la ciudad que siglos atrás fue la capital del mundo ya que en el siglo XVII tenía unos 160.000 habitantes, superando a ciudades como Madrid, París o Londres.

Para acabar el día cenaremos en el restaurante Ingenio de San Marcos, una planta de procesado de plata del siglo XIX restaurada con ayuda española y que nos ofrece un poco de relax después de un día de fuertes emociones.

28/10/2014
Potosí – Casa de la Moneda

Hoy visitaremos la Casa de la Moneda. El edificio conocido como El Escorial de América, sirvió al Imperio español como lugar para acuñar las monedas que primero circularon por Europa, luego por las colonias y finalmente por todo el mundo, convirtiéndose en la primera divisa de referencia a nivel mundial, e incluso de curso legal en Estados Unidos hasta el siglo XIX. El conocido como Spanish Dollar tuvo en la ceca de Potosí el principal centro de producción gracias al cerro milagroso y los galeones llevaban la plata y los reales acuñados por todo el mundo.

Durante la visita de más de 3 horas de duración (30 Bs/pers – 3,5 € ) al enorme edificio, veremos las salas de fundición, pesaje, laminación, acuñación… y oiremos como el guía nos cuenta orgulloso que las columnas de Hércules del reverso del Real de 8, sirvieron de inspiración para la creación del símbolo del dólar.

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Una de las salas de fundición de la Casa de la Moneda

Sorprende ver lo bien conservadas que se encuentran algunas de la máquinas de madera utilizadas por el Imperio para la laminación de las monedas, máquinas que fueron realizadas en Sevilla con madera de cedro y que siglos después y gracias a la altura de la ciudad y la ausencia de insectos y un clima extremadamente seco, se conservan en un estado perfecto.

Solo nos queda recorrer las desordenadas calles de Potosí, admirar sus fachadas barrocas y sus edificios opulentos que nos recuerdan el poder de una metrópoli que hoy es un espejismo de aquella capital mundial y dirigirnos a la terminal de autobuses para coger una autobús que en 3:30 horas (30 Bs/pers – 3,5 €) nos llevará hasta Uyuni. Durante el trayecto disfrutaremos de un precioso paisaje.

Uyuni es una ciudad creada en a golpe de decreto en medio de la nada. Nada más llegar visitamos algunas de la agencias que hay por todo el pueblo pues queremos salir mañana por la mañana en tour hacia el desierto de sal. Después de comparar nos decidimos por Thiago Tours para realizar una excursión de 3 días (700 Bs/pers – 80 €).

Ahora es el turno de buscar alojamiento y lo hacemos en el Hotel Oro Blanco (150 Bs hab. doble con baño – 17 €). Es algo justito pero para pasar una noche ya nos está bien.

29/10/2014
Uyuni 

Desayunamos en la zona de la plaza de Arce donde abundan los restaurantes y bares, y seguidamente vamos hacia la sede de Thiago Tours. Salimos con retraso y tenemos que volver porque el conductor se ha olvidado el agua. Además nos dijeron que el vehículo todoterreno sería moderno, y ni tan si quiera las ventanillas se pueden bajar, además nunca había visto unos neumáticos tan lisos en un 4×4.

Nuestra primera parada es el cementerio de trenes, lugar donde los jeeps de todas las agencias llegan en romería para ver los esqueletos de locomotoras y vagones oxidados. En el siglo XIX Bolivia tenía salida al mar y una línea férrea unía Uyuni con la costa para dar salida a minerales como la plata o el estaño. Los problemas fronterizos con Chile y el descubrimiento de grandes yacimientos de guano y salitre en la zona costera, desembocaron en una guerra contra su vecino. Tras la derrota, Bolivia perdió la región que era su única salida al mar y la línea férrea quedó sin sentido y cayó en el olvido.

Seguimos en dirección a la localidad de Colchani, que vive íntegramente del procesado de la sal, puesto que el pueblo se encuentra en la frontera del enorme Salar. Visitamos un horno de secado de sal y caminamos por la calle principal llena de tiendas de souvenirs. Decidimos huir de la maraña de turistas y preferimos perdernos por la calles colindantes.

De nuevo en el coche, nos adentramos por fin en el inmenso salar de Uyuni. Lo primero que vemos son las pequeñas pirámides de sal que utilizan los habitantes de Colchani para realizar un primer secado de la sal. Seguidamente… la inmensidad del mayor desierto de sal del mundo con más de 10.000 metros cuadrados totalmente planos que se abren ante nosotros.

El Salar fue hace 40.000 años un lago que progresivamente se fue secando hasta ser hoy en día la mayor reserva de litio del mundo y que contiene según algunos cálculos 10.000 millones de sal, de las cuales, al año se extraen unas 25.000 toneladas. Se encuentra a 3.650 msnm.

De nuevo en ruta avanzamos por la inmensidad cegadora del blanco desierto. Durante la época húmeda, una fina capa de agua cubre la sal convirtiéndose el salar en un gran espejo que incluso se llega a ver desde el espacio. No en vano los satélites usan el salar para calibrar sus gps.

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La inmensidad del desierto de sal de Uyuni

Seguimos avanzando por el salar hasta que un pinchazo nos detiene. Toca cambiar la desgastada rueda por otra igual de desgastada. Esperemos que aguante todo lo que nos queda de trayecto. Paramos a comer algo en medio de la nada, sentados en la sal y bajo un sol de justicia. Es muy importante llevarse unas buenas gafas de sol. Lógicamente hay que hacer las fotos de rigor, saltando y jugando con las perspectivas se consiguen fotos muy divertidas.

Nuestra siguiente parada es la Isla de Incahuasi, la casa del Inca, que emerge entre la sal con grandes cactus de hasta 10 metros de altura. Desde allí uno puede imaginarse el inmenso salar lleno de agua y de vida.

Subimos de nuevo al coche y abandonamos el salar para llegar al pequeño pueblo de San Juan por polvorientos caminos donde vemos cultivos de quinoa y vicuñas salvajes. Dormiremos en un hotel con las paredes realizadas de bloques de sal y aunque nos apetecería una buena ducha, parece que están fuera de servicio.

30/10/2014
Lagunas

Nos levantamos a las 7 de la mañana y tras un desayuno rápido nos ponemos en marcha. A lo lejos vemos el salar de Chiguana y el volcán de Ollagüe.

Hoy nos hartaremos de ver una sucesión de lagunas. La primera es la laguna Cañapa y su gran colonia de flamencos, después la laguna Hedionda con su peculiar olor mitad azufre mitad putrefacción. Seguimos hacia la laguna Chiar Kota y al poco llegamos a la laguna Honda de un color turquesa muy suave.

Ahora nos adentramos en el desierto de Siloli por donde transcurren algunas etapas del rally Dakar y está considerado como uno de los más secos y extremos del mundo. Llegamos al famoso árbol de Piedra y las extrañas formas de las rocas que lo rodean. Estás impresionantes rocas fueron lanzadas a gran distancia por los volcanes y con posterioridad el viento y las condiciones extremas del lugar las han ido modelando poco a poco.

Nos queda seguir camino hasta la laguna Colorada que debe su color a los minerales y las algas que crecen en ella. Es la más grande de todas y también cuenta con una importante comunidad de flamencos.

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Laguna colorada, la más grande de todas las que veremos

Cae la tarde y nos adentramos en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa (150 Bs/pers – 17 €) para llegar a una zona de refugios. Ahora toca ir de refugio en refugio para ver donde nos pueden ubicar a los 7 que vamos en el coche, hasta que por fin conseguimos una habitación para todos. Aquí no valen las reservas, el que primero llega, primero escoge. Esta noche dormiremos a más de 4.000 msnm en un saco de dormir y con camiseta térmica y mallas. A mi alrededor las chicas duermen incluso con guantes y gorros.

31/10/2014
Sol de Mañana

Tocan diana a las 4:30 de la mañana y a las 5:00 ya estamos en ruta. Conviene madrugar y ser de los primeros para evitar masificaciones puesto que vamos hacia uno de los lugares más impresionantes que he visto nunca: el Sol de Mañana, un área situada a casi 5.000 metros de altura, que cuenta con una intensa actividad volcánica de géiseres y fumarolas. Ver como hierve a tus pies el agua sulfurosa y poder pasear entre los pequeños cráteres es algo que en los países occidentales estaría del todo prohibido.

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Géiseres y fumarolas de El Sol de Mañana

Después del increíble espectáculo abandonamos las nubes de vapor caliente para seguir por el altiplano boliviano en dirección a la laguna Chalviri, donde lo más interesante es darte un baño en las aguas termales de una pequeña alberca que se encuentra a su orilla (3Bs/pers – 0,34 €). El agua de las Termas de Polques brota a casi 30ºC y una vez dentro no quieres salir nunca, sobretodo porque en el exterior la temperatura no llega a los 15ºC.

Seguimos en dirección sur hasta que llegamos a la frontera con Chile. Allí nos despedimos de nuestras compañeras de viaje, tres belgas, una canadiense y una holandesa que seguirán su ruta hacia el desierto de Atacama. El problema viene con los coches, puesto que el nuestro sigue hacia Chile y nos han de acomodar en otro vehículo que tenga 2 plazas libres y nos pueda llevar de vuelta. La verdad es que todo es un pequeño caos y tras una hora de espera por fin tenemos coche para volver a Uyuni.

Esta es la parte más aburrida del trayecto, pero también la más relajada ya fuera de las rutas masificadas. Atravesamos zonas desérticas y realizamos varias paradas para hacer las fotos de rigor antes de llegar a Uyuni a las 17:30 de la tarde. Nos hospedamos en el Hotel Jumari (habitación doble con baño: 250 Bs – 28 €), uno de los mejores hoteles en el que hemos estado hasta el momento.

1/11/2014
Uyuni – La Paz – Copacabana

Hoy es un día de transición. Después de dormir tomamos un taxi (15 Bs) hasta el minúsculo aeropuerto de Uyuni. Tenemos que pagar la entrada al aeropuerto (3 Bs/pers) y tomar un pequeño avión de solo 19 plazas. Antes debemos pagar de nuevo, esta vez las tasas de uso del aeropuerto (11 Bs – 1,2€). En una hora de vuelo zarandeados por el viento y algo mareados, llegamos al aeropuerto El Alto de la Paz.

Cuando nos dan las mochilas vemos que nos han abierto los bolsillos que no llevaban candado. Hecho en falta un reloj y se quien a sido el ladrón, puesto que en el pequeño aeropuerto de Uyuni solo habían dos operarios. Seguro que uno de ellos lleva puesto en la muñeca mi reloj. Dan ganas de volver a coger otro avión de vuelta a ver que cara pone al verme, pero el reloj era una baratija del Decathlon.

Poner una denuncia en la compañía Amaszonas con la que hemos volado se convierte en una odisea, te dan unos formularios que piden que rellenes, son fotocopias sin ningún membrete ni sello de la compañía, ni tan solo un número de registro y después de mucho discutir por fin viene un superior y obtenemos un papel oficial aunque nadie quiere firmar su recepción ni darnos una copia… seguro que nuestra reclamación va directa a la papelera.

Ahora tomamos un taxi hasta la terminal de autobuses cerca del cementerio, conocida como la Ex-Terminal. Sacamos los billetes y en 4 horas (155 km) llegaremos hasta Copacabana. Antes deberemos cruzar el estrecho de Tiquina en barca y los autobuses lo hacen en enormes barcazas. En un futuro habrá seguramente un puente salvará los 800 metros del estrecho, pero hasta ese momento, el cruzar en barca tiene su magia y su caos… Al llegar al otro lado hay que estar muy atentos para saber cual es tu autobús y no quedarte en tierra.

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Atardece en Copacabana, dormiremos a orillas del lago Titicaca

Nos hospedamos en el Hostel Leyenda a unos metros del lago, en una amplia habitación con baño decorada de forma rústica y tradicional (200 Bs – 23 €). Da la impresión que estamos en una acogedora cabaña.

La localidad costera de Copacabana es muy turística y muy apreciada entre los bolivianos como destino vacacional. Recorriendo las numerosos puestos y tenderetes te das cuenta que la globalización también a afectado a los artesanos textiles de la zona ya que todos tienen exactamente los mismos gorros, ponchos y mantas. Nos informamos de como llegar a la Isla del Sol en varias agencias y cenamos en la Cabaña del Fogón.

2/11/2014
Isla del Sol

Desayunamos en el hostel y a las 8:30 de la mañana embarcamos hacia el sur de la Isla del Sol (20 Bs – 2,3 €). La mayoría de los pasajeros van hacia la zona norte de la isla, bajan caminando hacia el sur y ya por la tarde vuelven a tomar el barco hacía Copacabana en el mismo de día. Nosotros tenemos otros planes.

Estamos navegando por el lago de agua dulce más alto del mundo (3.812 msnm) y en dirección a la isla que los Incas consideraban mágica. La isla se encuentra poblada por indígenas de origen Quechua y Aymara. Desembarcamos en el pequeño puerto de Yumani y con nuestras mochilas a cuestas, empezamos a buscar hospedaje. Vamos directos a un hostal con magníficas vistas sobre el puerto: Hostal Jacha Inti, aquí nos quedamos. Habitación doble con baño 240 Bs (27,5 €) y casas de paredes de adobe. Por la noche hace algo de frío, no en vano estamos a más de 3.000 metros de altura.

Conocemos un grupo de tres alemanes y un australiano que se hospedan cerca de nosotros y todos juntos negociamos que nos lleven en una pequeña barca a la zona norte de la isla (50 Bs/pers – 5,75 €). El paseo es de los más agradable, tenemos un sol radiante, pero a esta altura y con la brisa se agradece llevar un forro polar.

Llegamos a Challapampa donde comemos unos sandwiches antes de empezar a recorrer la isla sagrada. En el pueblo vamos en dirección norte por un sendero cómodo que nos lleva en media hora a la Roca Sagrada, lugar mágico donde el dios Viracocha creó la humanidad. Llegamos hasta el laberinto de Chinkana y la Pisada del Sol, y emprendemos la vuelta en dirección sur. En un tramo del camino tenemos que pagar servidumbre de paso en una boletería (15 Bs/pers – 1,75 €), dinero que nos dicen que va directamente al mantenimiento de la comunidad indígena.

Tras unas 3 horas de camino llegamos a Yumani y las Escalinatas del Inca con su Fuente de La Vida. La ruta se hace cómodamente y de forma relajada. Es importante llevar protección solar, gorra y ropa de abrigo y tener en cuenta que la ruta llega a superar los 4.000 metros sobre el nivel del mar y podemos sufrir los efectos de la altura.

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Barquitas en Challapampa

>>> Ver ruta en Wikiloc

El sol se pone y la temperatura cae en picado, comemos una trucha en el mismo hostal y al irnos a dormir se nos revienta una tubería del lavabo y debemos cambiar de habitación. Dormiremos con 3 mantas en la cama y con algo de frío.

3/11/2014
Isla del Sol

Desayunamos en un pequeño prado delante de nuestra habitación, con unas fantásticas vistas al puerto de Yumani desde donde vemos el ir y venir de barcas y barquitos…  y de repente… un silencio fantástico, quietud y relax hasta la hora de tomar el barco de vuelta.

Nos despedimos de nuestros amigos alemanes y a las 15:00 horas embarcamos en dirección a Copacabana surcando las azules aguas color zafiro del lago Titicaca. En una hora y media llegamos al destino y buscamos un autobús que nos lleve a la capital. Nos dicen que todos los autobuses están llenos y que debemos esperar hasta el día siguiente. No desistimos y nos hacemos los pesados. Finalmente un autobús que está a punto de salir tiene dos plazas vacantes y a las 18:30 logramos ponernos en ruta (25 Bs – 2,8 €).

A La Paz llegamos sobre las 11 de la noche. Tomamos un taxi que nos lleva al céntrico hotel Columbus donde nos quedaremos tres noches: 329 Bs habitación doble con baño (37,8 €/noche).

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Lectura y relax con magníficas vistas

4/11/2014
Tiahuanaco – La Paz

Hoy hemos decido visitar Tiahuanaco y sus ruinas. Tomamos un taxi que nos llevará hasta la central de trufis (los coches compartidos) y en dos horas de trayecto llegamos al destino (15 Bs – 1,7 €). Desde allí otro taxi nos lleva hasta las ruinas (5 Bs – 0,5 €).

Tiahuanaco fue un centro ceremonial y astronómico que alcanzó gran importancia. Su origen y su declive es todavía un gran misterio y casi todo lo que rodea a esta cultura está llena de enigmas sin resolver. Se instalaron en esta zona porque antiguamente hasta aquí llegaban las aguas del lago Titicaca. Recientes estudios indican que debido al declive de la ciudad, grupos familiares de esta cultura emigraron y fundaron la ciudad de Cuzco, que se convirtió en la capital del imperio Inca.

Hay que decir que visitar este lugar sólo es apto para aquellas personas amantes de la historia y de las piedras desordenadas. Si no es así, abstenerse.

Nos cuesta bastante encontrar un trufi de vuelta a La Paz. De nuevo en la capital, pasearemos por la bulliciosa Avenida del Prado donde cenaremos.

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Tiahuanaco, Puerta del Sol realizada de una sola pieza

5/11/2014
La Paz 

Desayunamos en el hotel y nos dirigimos a tomar el flamante teleférico (3 Bs – 0,3 €) y tener una visión global de esta caótica y gran urbe. La parte baja de la ciudad conocida como La Hoyada es donde se encuentra el casco antiguo y está situada a unos 3.600 msnm. La ciudad ha ido creciendo por las empinadas laderas hasta la zona de El Alto donde se encuentran las zonas más pobres (4.000 msnm). Varias líneas de modernos funiculares con wifi incluído y a modo de metro aéreo, conectan las dos partes de la ciudad.

Debido a la altura, y siendo foráneos, todo en esta ciudad se ha de hacer despacio, cualquier esfuerzo extra te hace jadear y el ascensor de nuestro hotel dejó de funcionar hace un par de días… ¡y estamos en la planta sexta!

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Calle Jaén en La Paz

Visitamos la zona de la calle Jaén, uno de los pocos vestigios de la época colonial medianamente bien conservado. Son apenas dos calles empedradas con algunas tiendas de artesanía.

Pasearemos por la Plaza Murillo donde está el palacio presidencial y la catedral metropolitana de Nuestra Señora de La Paz para dirigirnos posteriormente al barrio de Las Brujas y las concurridas calles Sagarnaga y Linares llenas de tiendas de artesanía textil. Finalmente cenaremos en el restaurante – anticuario Angelo Colonial (116 Bs – 13 €).

6/11/2014
Rurrenabaque 

Hoy volamos hacia el norte del país para seguir con nuestro periplo boliviano. Nuestro avión sale con una hora de retraso y en 40 minutos llegamos al minúsculo aeropuerto de la localidad amazónica. Finalmente nuestras mochilas han viajado con nosotros. Parece que había problemas de espacio con el equipaje y algunas maletas han viajado con otro avión. A saber cuando llegarán.

Por 10 Bs (1,2 €) un autobús nos lleva hasta el centro de Rurre. El cambio climático que hemos experimentado es tremendo. Hemos pasado de estar a unos 3.000 metros de altura y con un clima extremadamente seco, a estar a 200 msnm, un 95% de humedad y 35º C de temperatura. El cuerpo necesita adaptarse y de momento no lo está haciendo.

Así las cosas, el autobús se detiene ante un hostel con una enorme piscina, decidimos bajarnos allí mismo y reservar una habitación doble con baño (70 Bs/pers – 8 €). Es el Hotel Ambaibo, la habitación es algo básica, pero el baño en la piscina será de lo más agradable.

Comemos en un pequeño restaurante regentado por un Suizo que nos preparó una tabla de quesos. Gracias a su wi-fi podemos hablar por facetime con casa y darles noticias en la recta final de nuestro viaje.

Dedicaremos la tarde a visitar varias agencias para contratar la excursión por la Pampa y la selva amazónica del Parque Madidi. Después de comparar, nos decidimos por Max Adventure, donde Teresa nos explica con gran pasión la ruta que nos ha preparado siguiendo nuestras indicaciones. Queremos estar un día en la selva y tres días en la pampa. Tour de 4 días: (1350 Bs/pers – 155 €).

7/11/2014
Selva – Parque Nacional Madidi 

A las 8:30 de la mañana estamos puntuales en la sede de Max Adventure. Preparamos el material: mosquiteras, esterillas… y con todo listo nos vamos hasta el bote que nos espera en el río Beni. Antes de adentrarnos en el parque hemos de pagar el acceso y rellenar un formulario (125 Bs/pers – 14 €).

Seguidamente remontaremos el río durante 3 horas que se encuentra en época baja esperando las lluvias, para llegar a una zona en medio de la selva donde se encuentra el campamento compuesto por unas cuantas carpas, mesas, sillas y unos catres elevados del suelo, que será donde dormiremos esta noche.

Comemos a base de verduras y arroz. Descansamos un poco y nos damos un baño en el río. El agua está calentísima pero es mejor que cocerte lentamente. Lo importante para que no te arrastre la corriente es aprovecharla para que te lleve a la otra orilla y desde allí rehacer el camino hasta el punto de salida.

Salimos para realizar una caminata con nuestro guía Ángel que nos enseñará a identificar árboles y plantas, algunas con usos medicinales para el catarro, el reuma, el dolor de estómago… Con un pequeño coco ya tenemos un perfecto anillo y con una rama y el uso diestro del machete, ya tenemos un cómodo porta-botellas para el agua.

La zona amazónica donde nos encontramos ha sido catalogada por la National Geographic como una de las zonas del planeta con más biodiversidad de fauna y flora del mundo. Aunque el avistamiento de aves y otros animales se hace complicado entre la frondosidad de la vegetación. Volvemos al campamento empadados en sudor. Así lo mejor es volver a darse un baño en el río y sus calientes aguas color chocolate.

Al momento de salir del agua, ya te encuentras seco y de nuevo el calor sofocante, pero a medida que pasan las horas el cuerpo se va adaptando y todo se va haciendo más llevadero, aunque sigas con la espalda empapada.

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Plantas con usos medicinales, anillo hecho con un mini coco… un día intenso

Cae la noche y la selva se llena de sonidos extraños. Baja la temperatura pero se mantiene la humedad. En una zona cercana al campamento, nuestro guía nos explica ritos ancestrales que los indígenas practicaban por estos lares, con ellos dice que tendremos muy buena suerte y espantaremos los malos espíritus.

Ya en el catre, mientras lucho por intentar dormir, mi compañera me despierta de mi ligero sueño encima de la esterilla para decirme que hay una bestia enorme merodeando por el campamento. Se oye algún guía como hace ruidos para espantar algo.

La sorpresa viene al día siguiente cuando nos confirman que las sombras que se vieron, eran de un jaguar que paseaba como un dulce gatito a nuestro alrededor. Parece que es habitual que se acerquen a los campamentos al aire libre en busca de comida, antes de salir a cazar.

8/11/2014
Pampas del río Yacuma

Nos levantamos a las 5:30 de la mañana, y con las primeras luces del alba ya estamos sobre la barca volviendo a Rurrenabaque. En la agencia nos recoge un todoterreno que nos lleva en dirección a Santa Rosa por una carretera de ripio llena de baches donde resulta imposible dar una cabezadita. Tras 3 horas de viaje pagamos la entrada al parque de las Pampas del río Yacuma (150 Bs/pers – 17 €), cargamos nuestro bote y remontamos el río durante 2 horas avistando un gran número de cocodrilos, caimanes, capibaras, monos, tortugas y todo tipo de aves: hoatzines, águilas, garzas, cormoranes, aves del paraíso…

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Impresionantes fauces de un enorme cocodrilo

Ya nos dijeron que era mucho más fácil ver todo tipo de fauna en la Pampa y sus humedales. Al ser un ecosistema no tan saturado de vegetación la fauna está algo más expuesta y desde nuestras lanchas podemos contemplar cómodamente como la naturaleza se exhibe en todo su esplendor.

A lo largo del recorrido por el río vemos los campamentos apostados en las orillas, algunos de mejor factura que otros hasta que llegamos al nuestro, un complejo de cabañas elevadas con ventanas y mosquiteras, comedor, lavabo y sala de hamacas. Ayudamos a Ángel a descargar los enseres y nos instalamos en nuestra cabaña con mosquiteras rotas y la puerta desencajada.

Volvemos al bote para llegar a una zona abierta y contemplar como el sol tiñe de rojo las nubes antes de desaparecer y volver a nuestra cabaña con la ayuda de los frontales y notando como desde las orillas nos observan ojos que brillan al contacto de nuestras linternas.

9/11/2014
Pampas del río Yacuma

El calor de la noche a sido asfixiante. Nos han despertado unos golpes en nuestro tejado. Hemos descubierto que son monos aulladores que saltan y juegan… ¡Menudo susto!

Desayunamos a las 7:30 y acto seguido tomamos nuestro bote remontando de nuevo el río. Aves y más aves remontan el vuelo a nuestro paso mientras los cocodrilos permanecen impasibles en la orilla.

Amarramos el bote para dejar la ribera y ataviados con botas de agua llegamos a una zona de vegetación baja que se extiende hasta donde nuestra vista alcanza. Estamos al final de la época seca y el río esta en su nivel más bajo, en la época de lluvias, estas grandes extensiones permanecen parcialmente anegadas durante meses y es el hábitat preferido de la anaconda, por lo que nos va a resultar difícil poderla ver puesto que prefiere las zonas pantanosas.

Vamos siguiendo a Ángel que se va abriendo paso con su machete por un entramado de cañas que a veces nos superan en altura, cuando de repente oímos: ¡atrás! ¡atrás! Retrocedemos corriendo sin saber muy bien lo que ha pasado. Un zumbido nos acompaña. Hemos golpeado un avispero oculto y en décimas de segundo las avispas se han defendido. Marta recibe 8 picaduras y el guía un par en la espalda. Los demás hemos podido salir indemnes. Marta reacciona con coraje, debe controlar el dolor y la situación, pues sabe que estamos a horas en bote de cualquier centro de socorro. Saco con cuidado algunos aguijones que seguían clavados y vemos como las picaduras se están poniendo muy feas.

Buscamos sombra bajo un árbol y esperamos. Ángel ha salido él solo en busca de algún rastro y al cabo de una hora vuelve con malas noticias: ni rastro de la gran serpiente. Marta se encuentra algo mejor, la hinchazón ya no va a más volvemos al campamento para comer.

Superado el susto de la mañana y de nuevo en nuestro bote, ahora toca ganarse la cena, es decir que salimos a pescar pirañas. Ponemos un poco de cebo en el anzuelo y lo lanzamos. Al momento notas unos pequeños tirones y como el agua se agita brevemente, recoges el anzuelo de un tirón y… ¡ya no hay cebo!

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Hoy cenaremos a base de pirañas

Lo vuelves a intentar, notas los tirones, recoges y esta vez tenemos premio: una piraña amarilla atrapada. Repetimos la operación hasta agotar todos los cebos y de esta forma, con nuestro sustento ganado a pulso volvemos al campamento. Nuestra cocinera nos preparará las pirañas para cenar.

Nos vamos a dormir con unos grandes nubarrones y el espectáculo de enormes luciérnagas que centellean a nuestro alrededor. Es la segunda vez en el viaje que podemos disfrutar de este espectáculo. Empieza a llover y nos dormimos lentamente oyendo como la lluvia golpea nuestra cabaña.

11/11/2014
Pampas del río Yacuma

Durante la noche, la lluvia se ha convertido en una tempestad. Los rayos y los truenos nos han despertado y hemos visto como se iluminaba todo el campamento. El viento hace que la lluvia entre por nuestras ventanas y en medio de la noche tenemos que cambiar de sitio la cama para evitar mojarnos.

Teníamos previsto salir al amanecer, pero sigue lloviendo aunque con menos fuerza. Hoy dormimos algo más y tras desayunar la lluvia amaina y de nuevo volvemos a nuestro bote en busca de un lugar donde podernos bañar con los delfines de río, siempre que los cocodrilos nos dejen.

Tras buscar el remanso ideal, empezamos a golpear el bote de madera para intentar atraer a los bufeos, también conocidos como delfín del Amazonas. No hay suerte y cambiamos de lugar.

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Buscando bufeos entre los interminables meandros del río Yacuma

Llegamos a otro gran meandro del río y lo volvemos a intentar. Me tiro al agua, en la orilla a lo lejos hay algún cocodrilo, pero según el guía no hay peligro. Cuentan que cuando hay delfines cerca los cocodrilos no entran en el agua. A lo lejos oímos un soplido y una pareja de delfines se acercan hacia nosotros. Aparecen algunos mas que dejan ver claramente su aleta dorsal, se acercan, nos rodean, se sumergen, vuelven a la superficie, noto como algo me toca los pies… Pasamos un buen rato en remojo con los delfines hasta que deciden seguir su camino.

De vuelta al campamento recogemos nuestros bártulos y en una hora y media por el río llegamos al embarcadero de Santa Rosa, donde cogemos el todoterreno de vuelta a Rurrenabaque. Debido a las últimas lluvias la carretera está totalmente embarrada y las 3 horas de ruta habituales se convierten en 4 horas, con camiones, autobuses y todoterrenos atascados.

En Rurrenabaque nos hospedamos en el Hotel Oriental (150 Bs hab doble con baño – 17 €).

11/11/2014
Rurrenabaque – La Paz – Santa Cruz – Madrid

Desayunamos tranquilamente y nos acercamos a la oficina de Amaszonas para cerciorarnos de que nuestro vuelo está en hora. Tomamos el autobús hasta el aeropuerto. En el pequeño aeródromo facturamos las mochilas, pagamos las tasas de uso del aeropuerto (7 Bs – 0,8 €) y las tasas municipales (15 Bs – 1,7 €).

Aquí empezamos nuestro triste periplo de vuelta después de un fantástico viaje.

Llegaremos a La Paz para en el mismo día volar hasta Santa Cruz de la Sierra. Desde allí vuelo transoceánico hasta Madrid, donde ya llegamos con un buen jet-lag. Finalmente un vuelo hasta Barcelona y un último esfuerzo para llegar a casa.

 

Más fotos del Viaje

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Esperando que aparezcan los bufeos o delfines de río
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Se acaba nuestro viaje
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Para despedirnos… un perezoso trepando

 

 

 

 

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